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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La ciática es un dolor intenso que no debe ignorarse, ya que puede indicar problemas de columna que requieren atención médica. En Chile, el 22% de las personas sufre de dolor lumbar, lo que muestra la relevancia de este dolor en el país. La ciática afecta entre el 5% y 10% de la población y puede manifestarse de diversas formas, desde una hernia lumbar hasta problemas en el glúteo. Aunque la causa más común es la hernia del disco lumbar, la ciática puede también ser provocada por estenosis del canal raquídeo, espondilolistesis y alteraciones musculares. El tratamiento puede incluir medicamentos, actividad física y kinesioterapia, mientras que la cirugía se reserva para casos severos. Es crucial consultar a un especialista si el dolor persiste, hay debilidad muscular o limitación para caminar.

La ciática puede confundirse con un simple lumbago, pero detrás de ese dolor que baja desde la espalda hasta la pierna puede existir una irritación o compresión de un nervio que puede llegar a ser tan intenso que caminar, sentarse o incluso dormir se transforma en una tarea difícil.

En Chile, la magnitud del problema de espalda ayuda a dimensionar por qué este tipo de dolor es tan relevante. Un estudio publicado a finales del 2024 encontró que el 22% de los participantes reportó dolor lumbar, quienes presentaron peores niveles de capacidad y desempeño.

Según estimaciones, se cree que la ciática afecta entre el 5% y el 10% de la población. Pero detrás de este dolor hay múltiples causas; desde una hernia lumbar hasta la compresión del nervio en el glúteo.

La ciática es un dolor que millones de personas pueden reconocer, pero que muchas veces no saben identificar: no es simplemente un lumbago, puede comprometer un nervio, limitar la movilidad y, en determinados casos, ser una señal de un problema de columna que requiere atención médica.

¿Qué es la ciática y por qué se siente como un calambre o electricidad?

“La ciática conceptualmente es el dolor originado por el nervio ciático cuando está comprimido”, explicó a BioBioChile Carlos Huaiquilaf, traumatólogo de columna de Clínica RedSalud Santiago. El especialista detalla que este nervio (el más largo, ancho y voluminoso del cuerpo humano) se forma a partir de grandes raíces nerviosas lumbares que nacen en la columna, se unen a nivel de la cadera y recorren la pierna hasta el pie.

El dolor puede comenzar en la zona baja de la espalda o el glúteo y avanzar por la parte posterior del muslo y la pantorrilla, llegando incluso al tobillo, empeine, dedo gordo o planta del pie.

Por su parte, Miguel Naranjo, jefe del equipo de Columna de Clínica Bupa Santiago, agrega que el dolor puede sentirse como “ardor, electricidad o calambres”, acompañado de hormigueo, entumecimiento o debilidad.

La diferencia con el clásico lumbago está justamente en ese componente neurológico. Mientras el dolor lumbar puede permanecer concentrado en la espalda baja y eventualmente irradiarse, la ciática compromete el trayecto del nervio hacia la extremidad.

Ardor, calambre y dolor: Las señales de una ciática que no debes ignorar y por qué se produce
Imagen creada con inteligencia artificial | Canva

Hernias, artrosis y hasta problemas en el glúteo

La causa más conocida de esta afección es la hernia del disco lumbar, cuando parte del contenido del disco sale de su ubicación y puede comprimir una raíz nerviosa. Sin embargo, “tener una hernia no significa necesariamente tener ciática”.

También pueden provocarla la estenosis del canal raquídeo, producto de cambios degenerativos y artrosis; la espondilolistesis, donde una vértebra se desplaza sobre otra; y determinadas alteraciones musculares de la zona glútea.

Huaiquilaf destaca incluso el síndrome de dolor glúteo profundo, una condición en la que estructuras musculares y tendinosas de la cadera pueden comprimir dinámicamente el nervio. En estos casos, permanecer sentado o ejercer presión sobre el glúteo puede intensificar el dolor.

Entre los factores que pueden aumentar el riesgo aparecen el sedentarismo, el sobrepeso u obesidad, trabajos que implican levantar grandes cargas o movimientos repetitivos y una preparación física deficiente.

Ardor, calambre y dolor: Las señales de una ciática que no debes ignorar y por qué se produce
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¿Tiene cura la ciática?

Una de las ideas que la evidencia científica ayuda a matizar es que tener “ciática no equivale automáticamente a operación”. Una revisión sistemática publicada en The BMJ en el 2023 analizó 24 ensayos clínicos y concluyó que la cirugía de hernia discal puede reducir el dolor de pierna principalmente en el corto plazo, mientras que las diferencias frente al tratamiento no quirúrgico disminuyen con el tiempo.

De ahí que, cuando no existe pérdida de fuerza ni otras señales de alarma, el manejo pueda comenzar con medicamentos, actividad física y kinesioterapia, según la evaluación médica, afirma Naranjo.

Asimismo, las infiltraciones epidurales u otros procedimientos pueden considerarse en determinados pacientes que no responden al tratamiento inicial. Cuando estos cuadros interfieren con la calidad de vida y no responden al tratamiento inicial, se pueden recomendar procedimientos como las infiltraciones de corticoides epidurales.

¿Cuándo consultar a un especialista por ciática?

La consulta, sin embargo, no debería postergarse cuando el dolor es intenso o persiste. Naranjo recomienda evaluación médica si la ciática no mejora después de “tres a cinco días”. Huaiquilaf, por su parte, advierte que una limitación importante para caminar o la presencia de dolor constante durante el día también justifican una evaluación.

La evaluación inicial la realiza un traumatólogo, quien puede indicar tratamiento antiinflamatorio y analgésico para aliviar las molestias, además de solicitar exámenes de imágenes para determinar el origen del problema.

Por otro lado, si hay debilidad muscular, se requiere especial atención, porque puede indicar una afectación neurológica que cambie completamente la conducta terapéutica. En esos casos, determinar qué estructura está comprimiendo el nervio es fundamental para decidir el tratamiento y, eventualmente, la necesidad de una intervención quirúrgica.