La evolución de las grandes ciudades exige una reevaluación de sus formas de movilidad. En un escenario global marcado por la saturación vial, el transporte en metro y la electromovilidad son clave en el desarrollo sostenible, para mitigar la congestión y la contaminación.

Este desafío no solo debe estar concentrado en Santiago, capital del país que ya posee seis líneas de tren subterráneo; otra avanzada en su construcción (la línea 7) y dos proyectos adicionales.

Concepción -que concentra en su área metropolitana diez comunas y un millón de personas-, requiere evidentemente de nuevas infraestructuras y modalidades de conectividad. Debemos considerar pues que existe un crecimiento de los viajes en la totalidad de la zona metropolitana y que las capacidades actuales se vuelven estrechas.

La ciudad ha recibido aportes en transporte, pero a cuentagotas; algunas líneas de ferrocarril metropolitano y regional, alguna infraestructura y ahora, algunos buses eléctricos. Pero es evidente que ello no basta para enfrentar el problema en su globalidad.

Poner en marcha un metro en la ciudad, es una de las aspiraciones más antiguas; un anhelo histórico orientado a descongestionar. En 2024 se licitó un estudio por parte de la Seremi de Transportes del Biobío denominado “Construcción de nuevo servicio ferroviario al centro de Concepción”, iniciativa que está entregando sus primeros resultados y que proyecta cuatro alternativas de trazado.

El estudio evalúa varias posibles líneas: la opción 1, plantea un Biotrén subterráneo que posee dos líneas. La línea 1 proyecta la construcción de tres estaciones a lo largo de la avenida Lincoyán. La línea 2, contempla entrar al centro de la ciudad desde San Pedro de la Paz, también con tres estaciones. El análisis también incluye la “alternativa 2”, que ingresa al centro desde la estación del biotrén por calle O’Higgins. La otra opción de trazado toma Paicaví hasta el mall. Y la última opción, va por Alonso Rivera, luego pasa por la U. Católica de la Santísima Concepción y llega al mall.

La ejecución de obras de esta envergadura excede la capacidad financiera tradicional del Estado de forma aislada. Por ello, se vuelve indispensable relevar el valor de la alianza público-privada, como el mecanismo idóneo para llevar adelante estos proyectos.

Al integrar la planificación estratégica estatal con la eficiencia privada, el Gran Concepción no solo resolvería su histórica deuda vial, sino que se posicionaría en electromovilidad. Sabemos que existen compromisos a nivel nacional para descarbonizar la matriz energética y por eso se deben llevar adelante iniciativas ambiciosas en regiones como el Biobío.

Los pasajeros que utilizan el transporte público requieren de diversas opciones, más limpias. No solo deben depender de buses o del Biotrén actual, sino que se deben dar nuevos y definitivos pasos mejorar la calidad de los viajes a nivel regional.

El gran objetivo de la descarbonización exige precisamente de acciones notorias y eficientes en nuestras grandes ciudades.

Oscar Figueroa
Académico Instituto de Estudios Urbanos UC
Miembro Comité de Logística del Consejo de Políticas de Infraestructura (CPI)

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