“Entregó a Lucho”. Así describían la mañana de este lunes fuentes judiciales ligadas al caso Audio la movida del empresario Álvaro Jalaff. Y es que el imputado y pieza clave de la trama no sólo desclasificó a comienzos de este mes el pago de coimas a Luis Hermosilla a cambio de destrabar el proyecto Parque Capital, sino también firmó un acuerdo de colaboración eficaz con el Ministerio Público que pone aún más en jaque al otrora poderoso abogado.
Si bien el acuerdo tiene la calidad de “reservado”, fuentes consultadas por la Unidad de Investigación de Bío Bío, indican que éste quedó oleado y sacramentado justo antes de que Jalaff prestara declaración el pasado 4 de junio.
En ese último testimonio ante el organismo persecutor, develado por Mega, el empresario afirmó haber pagado unos $410 millones para que la iniciativa inmobiliaria-industrial obtuviera el visto bueno de autoridades del Ministerio de Vivienda y Urbanismo. Los pagos, realizados en gran parte en efectivo, se habrían utilizado para agilizar los permisos del loteo industrial ante la cartera entonces presidida por Felipe Ward.
“En total a Luis Hermosilla le pagué el equivalente a 10 mil UF por destrabar el proyecto Parque Capital. De ellas, aproximadamente 6 mil UF se le entregaron en dinero en efectivo y las restantes 4 mil UF por la vía de compensarlo con la deuda que él tenía con Factop”, atestiguó Jalaff.
Vieja amistad
La jugada de Álvaro significó un vuelco en su relación con Hermosilla. Hasta antes de que el caso explotara, él y su hermano, Antonio Jalaff, mantenían una estrecha amistad con el letrado. El vínculo entre ambos se consolidó justamente a través de los negocios de los fundadores del Grupo Patio, quienes recibían asesoría directa de Hermosilla. Luego, el nexo trascendería a una relación más íntima.
—Sabes que aunque no hemos hecho el testamento… Si algo me pasa, tú eres clave en una transición y potestad de poderes. Álvaro debe tomar las acciones mías en Patio y cuidar el patrimonio de mi familia (…) Te quiero —reza, por ejemplo, uno de los mensajes enviados por Antonio a Hermosilla en 2016.
—Si te pasara algo, siempre cuidaría los intereses de tus hijos (…) Sé y conozco lo que harías por ellos. Pero no va a pasar nada jajajaja —contestó el jurista (ver Avión privado para ir a Pucón y alto costo de vida: los lujos que esconden los whatsapps de Hermosilla).
Es más, según la indagatoria del Ministerio Público, la bicicleta financiera montada por los Sauer en el caso Factop fue precisamente para dotar de dinero sonante y contante a los Jalaff.
Para ese fin, los dueños de Factop, desplegaron una serie de maniobras reñidas con la ley. En simple, apuntan documentos adjuntos al expediente judicial, recurrieron a facturas ideológicamente falsas y a la estafa: captaron a inversionistas, les ofrecieron rentabilidades mensuales superiores a las que ofrece el mercado financiero y, luego, simplemente no les contestaban. Y es que los dineros iban a parar justamente a los hermanos Álvaro y Antonio Jalaff, además del propio Luis Hermosilla y Leonarda Villalobos, quienes —según la causa— prestaron apoyo en el fraude.
Hermosilla incluso tenía su oficina en el edificio del Grupo Patio, en avenida Alonso de Córdova.
Cohecho y soborno
Amistades aparte, quienes conocen al dedillo de la causa, sostienen que el acuerdo permitirá a Álvaro Jalaff recibir beneficios procesales o rebajas de pena.
Sin ir más lejos, fuentes cercanas al proceso indican que el convenio le valió al imputado acceder procedimiento abreviado que ya estaría fijado para el 27 de julio próximo.
Este lunes, Jalaff —en base a su última declaración— fue reformalizado por el Ministerio Público por soborno y administración desleal; Hermosilla por cohecho y tráfico de influencias.
El empresario pasó de tener arresto domiciliario parcial a firma mensual y arraigo nacional. Su defensa no estuvo disponible para este artículo.