Si su candidatura triunfa, sería la primera mujer al frente de esta organización en toda su historia.

La elección de un nuevo secretario general de las Naciones Unidas constituye un desafío trascendental para la organización internacional más importante del planeta.

Así como en 1945 casi la totalidad de los Estados independientes que existían en esa época fueron capaces de ponerse de acuerdo y formar una estructura multilateral que reemplazara a la Liga de las Naciones, permaneciendo en el tiempo a pesar del enfrentamiento ente Estados Unidos y la Unión Soviética, hoy se requiere un nuevo pacto mundial que renueve el compromiso por la paz y la cooperación para los próximos ochenta años.

Quien pueda encabezar ese proceso debe reunir características tales como la experiencia en gobernar un país, un conocimiento acabado de cómo funciona la ONU y una especial sensibilidad relacionada con el cúmulo de problemas que aquejan a la humanidad. Para nosotros, la que reúne todos esos requisitos es la dos veces presidenta de Chile Michelle Bachelet.

Si su candidatura triunfa, sería la primera mujer al frente de esta organización en toda su historia. Ex secretaria general de ONU Mujeres, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, progresista y feminista, protagonista de los procesos sociales, políticos y culturales no solo de nuestra nación, sino también de América Latina.

Bachelet posee la decisión, la fuerza y el liderazgo para hacer realidad las ideas que permitan transformar un espacio anquilosado, burocrático y disminuido ante los actuales conflictos, en un instrumento dinámico y eficaz de solución a las amenazas globales.

Los temas son múltiples. La crisis climática, la aplicación de la agenda 2030, la implementación de un modelo de desarrollo sostenible, la lucha contra los nacionalismos xenófobos y populistas, la construcción de un nuevo orden mundial, con reglas que hagan viable la igualdad y la equidad entre Estados, que atajen la proliferación nuclear, que faciliten la emergencia del Sur Global, que fortalezcan el libre comercio y las normas antidiscriminación, y que convoquen a todas las naciones para ampliar y reformar el Consejo de Seguridad, no contra nadie, sino a favor de un esquema distinto que releve la solidaridad y el equilibrio, con base en el respeto al derecho internacional, los derechos humanos y el derecho humanitario, con un mejor balance entre regiones y continentes, y entre países ricos y pobres. Para ello, se requiere una diplomacia más intensa que solo una figura como Michelle Bachelet puede hacer realidad.

Por estas razones, no se trata esta vez de solo elegir nuevas autoridades, sino de fortalecer la proyección de las Naciones Unidas, principal herramienta del multilateralismo para asegurar la paz universal, fomentar el diálogo y poner a disposición las energías necesarias para impulsar la cooperación, en aspectos tales como la salud, la educación, la vivienda, el agua, los derechos de los niños y el combate al narcotráfico y al crimen internacional, complejidades mundiales que demandan soluciones globales.

¿Existe voluntad para ensayar fórmulas sistémicas que superen estas dificultades? Nosotros creemos que sí, aunque es necesario facilitar acuerdos amplios y generar propuestas que resulten idóneas para realizar las tareas urgentes que nos convocan.

Vivimos tiempos difíciles que demandan ideas nuevas y un compromiso decidido por parte de la comunidad internacional. Ello necesita una gestión personal que cuente con la habilidad suficiente para articularlos, construyendo un tejido institucional acorde con los retos de la hora presente. Michelle Bachelet está disponible y en campaña.

Cristián Fuentes V.
Analista internacional
Instituto Igualdad
GASPE (Grupo de Análisis y Seguimiento de Política Exterior)

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