—Él me pidió plata, la suma de $200.000 ya que los necesitaba urgente, argumentando que él había viajado a verme, yo le dije que no, me hice el loco. Luego fui a comprar al negocio, compré un pisco sour de 1 litro y 2 pack de Mistral Ice, además de algunas cositas para picar. Regresé a casa y M.L. estaba eufórico, ya no me conversaba con el mismo tono que hablábamos los días previos. Estaba agresivo, me volvió a pedir plata, yo le respondí que no, le dije “cálmate”, tratando de entrar a un diálogo… lo invité a tomarnos algo, él no quiso entrar en razón.
Esa es parte de la declaración que Fabián Gonzalo Barrientos Andrade (38), hoy exseremi de Salud de la región de Magallanes y la Antártica Chilena, entregó ante efectivos de la Brigada Investigadora de Delitos Sexuales (Brisex) de la Policía de Investigaciones (PDI) de Punta Arenas. Lo hizo en calidad de imputado y de forma voluntaria el lunes 27 de julio recién pasado, en el marco de la denuncia por violación que un escort hizo en su contra.
De acuerdo con la versión entregada por la exautoridad ante los detectives, él y el denunciante (M.L.) se conocieron durante 2023 en el contexto de fiestas “de diversidad sexual” realizadas en un local del Barrio Bellavista. Eso sí, aclaró que recién en 2024 comenzaron a tener esta relación habitual de cliente-escort que se mantuvo hasta la semana pasada.
Hoy el matrón de profesión figura formalizado por el delito de violación, no obstante el Juzgado de Garantía de Punta Arenas —donde se substancia la causa— decretó medidas cautelares menos gravosas, como son el arraigo nacional y la prohibición de acercarse a la víctima.
El comienzo
En la primera parte de su declaración ante la PDI, Barrientos Andrade detalló pormenorizadamente cómo llegó a conocer en 2023 a M.L., remarcando que ocurrió cuando estando él —mientras estuvo viviendo en la capital— comenzó a frecuentar locales del Barrio Bellavista orientados al público gay. Unos dos meses después de intercambiar número de teléfono, hubo un primer episodio de cercanía.
—M.L. tomó contacto conmigo (…) no recuerdo si fue por WhatsApp o vía telefónica. Me pidió ayuda ya que estaba perdido y tenía miedo que le pasara algo y no tenía como salir de ahí. Le pedí su ubicación y le envié un Uber con destino donde yo me encontraba. Llegó en mal estado, creo que drogado, le ofrecí una ducha y comida. Cuando despertó me comenzó a contar su historia de vida, me dijo que desde pequeño estaba sólo, que había estado en residencias de SENAME. Me dijo que era de Punta Arenas, que había peleado con sus padres y su abuela y que estaba sólo por la vida —relató.
Los meses pasaron y Barrientos se mudó a Chiloé, región de Los Lagos, tras ganar un concurso público para el cargo de director del Hospital de Queilen. Asumió en abril de 2024, no obstante continuó frecuentando la región Metropolitana precisamente en el marco de tareas propias de su nuevo trabajo.
—Viajé un par de veces a Santiago, en esos viajes laborales, iba al local nocturno Limón y me encontré a M.L., en un momento me indicó que ofrecía servicios de escort, yo acepté. El acuerdo era que yo le cancelaba un monto de dinero, que no recuerdo en este momento, y nos juntábamos en alguna parte, generalmente compartíamos previo, algún vaso de alcohol y luego teníamos
relaciones sexuales (…) Nunca vi a M.L. consumir droga. Sí tomaba alcohol. Respecto de mí, tampoco consumía drogas, pero sí alcohol —detalló el profesional.
En su declaración, plasmada en cinco páginas tenidas a la vista por BBCL Investiga, Barrientos sostuvo que durante 2025 —mientras continuaba desempeñándose como director del Hospital de Queilen— le tocó viajar nuevamente a la capital. En ese contexto, afirmó que en un par de ocasiones volvió a reunirse con M.L. en las mismas condiciones que anteriormente. Según relató, ambos compartían durante la noche, mantenían relaciones sexuales y posteriormente salían a locales nocturnos antes de regresar a un departamento.
Agregó que el acuerdo contemplaba un pago de $50 mil por toda la noche, además de asumir él los gastos asociados, como traslados y consumos. Indicó, asimismo, que los honorarios eran cancelados tanto en efectivo como mediante transferencias bancarias. Aunque dijo no recordar las cuentas utilizadas, acompañó comprobantes de dichos pagos.
Primeros encuentros
Hacia fines de marzo, específicamente el día 27, Barrientos asumió como secretario regional ministerial de Salud en la región de Magallanes y la Antártica Chilena. Eso, naturalmente, lo obligó nuevamente a cambiarse de ciudad. Dejó Chiloé para volver a su tierra natal, Punta Arenas. En junio de este año viajó a Santiago y nuevamente aprovechó la oportunidad para reunirse con M.L.
—Lo contraté por una relación sexual, sin embargo estuve con él un día y medió. En esta situación era todo distinto. Había más confianza, me dijo que hace tiempo no salía, así que decidí llevarlo a Barrio Bellavista, fuimos a varios locales de la diversidad sexual, bebimos alcohol, ambos. Me dijo que no tenía ropa, así que le presté alguna de mis prendas —afirmó.
Hubo una situación que, según Barrientos, en ese encuentro le llamó mucho la atención. De ahí que lo haya hecho presente en su declaración.
—Recuerdo un episodio especifico de ese viaje, donde le vi en los antebrazos de ambos brazos zonas eritematosas. Es decir, pequeños moretones que me hicieron pensar que estaba consumiendo drogas mediante vía endovenosa. Le pregunté acerca de aquello y lo negó. Le volví a consultar e insistió que no era eso, le pregunté si las marcas era por algún tratamiento médico, él dijo que no —rememoró la exautoridad.
Viaje exprés
En ese mismo escenario, declaró Barrientos, M.L. le preguntó si —considerando su nuevo cargo como seremi— podría viajar un poco más seguido a Santiago. Él, afirma, le indicó que por el contrario, ahora su agenda estaba más apretada y debía permanecer más tiempo en la región. Ahí hablaron de la posibilidad de que los encuentros comenzaran a ocurrir en el sur.
—Yo le dije que debía analizarlo, ya que vivo con mi mamá. Un par de ocasiones después, me preguntó cuándo podría viajar, yo le respondía que estaba con mucho trabajo y no podía —declaró.
No obstante, la semana pasada Barrientos tendría la casa sola. Una familiar que vivía ahí también viajaba a Porvenir y él —por razones laborales, según su testimonio— tuvo que cancelar una visita a Santiago que tenía programada. Aprovechó para coordinar todo con M.L. en una misma tarde. Pasadas las 15:00 horas del miércoles 22 de julio la autoridad le compró a su escort un pasaje aéreo en un avión que despegó 22:53 horas de ese mismo día con destino a Punta Arenas.
—Estaría sólo toda la semana, por eso aproveché de traerlo (…) El 23 de Julio del año 2026, durante la madrugada, M.L. llegó al aeropuerto de Punta Arenas, yo lo fui a buscar. Nos fuimos a mi casa, compartimos, bebimos Mistral Ice, el negro, no sabría decir la cantidad. Ambos bebimos. Luego tuvimos relaciones sexuales, todo dentro de los parámetros normales de nuestros acuerdos.
Eso sí, aclaró Barrientos ante los efectivos de la Brisex, en esta oportunidad no habían acordado un pago de por medio. En su versión, el acuerdo consistía en que él costeaba todos los gastos de traslado, ida y vuelta, a cambio de mantener relaciones sexuales.
“Estaba eufórico”
Durante la primera noche juntos, todo —según Barrientos— marchó de acuerdo con lo esperado. Después de beber e intimar ambos se durmieron y él pasadas las 06:30 horas de ese mismo jueves se despertó para ducharse, comer algo e irse a trabajar.
—No desperté a M.L. (…) volví a la hora del almuerzo, comimos algo que había, hamburguesa y Nuggets, interactuamos un poco y me pidió dinero, le pasé la suma de $20.000 en efectivo, no le pregunté para que era el dinero, él tampoco me dijo —relató.
Después de almuerzo, indicó el exseremi, se reintegró a sus funciones en la oficina, para regresar finalmente cerca de las 19:00 horas a su hogar. Ese jueves en la noche también bebieron alcohol, aunque no hubo sexo.
—Desperté el día viernes 24 de julio a la hora acostumbrada. Me fui a trabajar un poco más tarde de lo habitual (…) No regresé a mi casa hasta después de almuerzo, pasé de largo. Cuando llegué, estaba M.L, conversamos, me recosté en la cama, estaba cansado y él estaba como a la defensiva, como raro, tenía una actitud diferente
Fue justo ahí cuando, según su relato, comenzaron los problemas entre ambos. Después de dormir un rato, recuerda, al despertar M.L. le habría pedido insistentemente $200 mil que necesitaba de forma urgente, argumentando el esfuerzo que había significado irlo a ver a Punta Arenas.
—Le dije que no, me hice el loco. Luego fui a comprar al negocio, compré un pisco sour de 1 litro y 2 pack de Mistral Ice, además de algunas cositas para picar. Regresé a casa y M.L. estaba eufórico, ya no me conversaba con el mismo tono que hablábamos los días previos. Estaba agresivo, me volvió a pedir plata, yo le respondí que no, le dije “cálmate”, tratando de entrar a un dialogo… lo invité a tomarnos algo, él no quiso entrar en razón —recordó Barrientos.
La agresión
Todo eso ocurrió entre la noche del viernes 24 y la madrugada del sábado 25 de julio. Según Barrientos, él se fue a acostar para evitar que la situación escalara. Mientras estaba en el dormitorio, afirmó, M.L. se recostó a su lado y comenzó a agredirlo.
—Comenzó a manotearme para el costado hacia mi cara, me logró golpear en la cara con el dorso de su palma abierta, reiterándome que le pagara los $200.000. Me levanté y entramos en una discusión. Nos fuimos al comedor, él hizo el movimiento como si me fuera a golpear, así que le dije que le pasaría dinero, le pasé la suma de $30.000 o $40.000 en efectivo, no recuerdo cuanto ya que era lo que tenía en la billetera. No se quedó tranquilo, me dijo que me vendería algo de mi casa. Yo entré en crisis de angustia y comencé a pensar qué podía hacer —declaró.
En ese punto el relato cronológico de los hechos que hacía Barrientos se interrumpió. En el acta de la declaración quedó plasmado que el exseremi necesitó un tiempo para ordenar las ideas. Después de eso, retomó con lo ocurrido —en su versión— a la mañana siguiente.
—Cuando desperté, el sábado 25 de Julio, no recuerdo el horario, pero había luz día, fui al baño, a asearme, M.L. estaba agresivo e insistía con el tema de las platas. Yo le dije que no le iba a entregar ningún monto de dinero, le dije que esto se acababa y que le compraba el pasaje de regreso. Se puso agresivo y me intentó dar un puñete, me golpeó en el rostro, pero yo alcancé a sujetarle la mano. Estábamos en la dinámica de esta discusión y otra vez comencé a pensar que podía hacer: si llamaba a Carabineros o compraba el pasaje, como explicaba los hechos… —sostuvo.
La denuncia
Es en ese momento cuando decidió salir de la casa y cruzar la calle para pedir ayuda en el negocio de un vecino.
—Llegué allá y le dije a mi vecino que necesitaba ayuda, que alguien se había vuelto como loco y me quería robar. Me daba vergüenza explicar quién era (la persona). Mi vecino me dijo “ya tranquilo, yo llamo a Carabineros” (…) Me fui a la casa, cuando entré me di cuenta que estaba desordenada. Luego llegó Carabineros, me presenté y le dije al personal que me estaban intentando robar. En algún momento, no sé cómo, M.L. habló con Carabineros y le dijo que yo lo había forzado a tener relaciones sexuales. Carabineros comenzó a hacer preguntas, hicieron un par de llamados, me explicó que debíamos ir al hospital a constatar lesiones, yo no entendía lo que estaba pasando —atestiguó.
Después de eso ambos constataron lesiones en el Hospital Regional de Punta Arenas, catalogándose las de Barrientos como de carácter leve. Según se ventiló en la audiencia de formalización del martes recién pasado, en ese momento se activó el protocolo para víctimas de violencia sexual. Eso, considerando que en su relato M.L. afirmó que la noche del viernes Fabián Barrientos le suministró fármacos y alcohol con el objetivo de violarlo, cuestión de la que se percató el sábado en la mañana. No obstante, en su declaración ante la PDI el exseremi negó tajantemente aquella situación.
Como sea, en la misma instancia judicial se informó que el médico que revisó al denunciante no detectó lesiones en la zona genital, sin embargo el Ministerio Público enfatizó en que la investigación estaba en pleno desarrollo y con diligencias en curso a cargo de la Brisex, ademas de peritajes encargados al Laboratorio de Criminalística (Lacrim) de la PDI en relación con evidencia levantadas desde el domicilio.
Tras ser formalizado por el delito de violación, el Juzgado de Garantía de Punta Arenas decretó en contra del exseremi de Salud de Magallanes las cautelares de prohibición de acercarse a la víctima y arraigo nacional. Además, el tribunal fijó un plazo de investigación inicial de 4 meses.