Mantener el ánimo normalmente se pasa por alto en estas situaciones, se ve como solo trabajo, pero la moral alta puede definir el éxito de la campaña. Cosas tan simples como la música, un chocolate o una película en los días de mal clima donde no se puede salir, pueden ser vitales para mantenerse animado en un terreno tan alejado.
Estos años me han preguntado mucho cómo es un terreno en Antártica, cómo es acampar, el tipo de carpas, de ropa y hasta la comida que llevamos a terreno. La verdad, no es tan diferente a preparar una campaña en la Patagonia. Por ejemplo, hay que considerar las variables del terreno, las situaciones que podríamos encontrar y prepararse para todo…y un poco más.
Mis viajes a la Antártica comenzaron en Glaciar Unión, a solo 1000 km del polo sur, hace ya más de 10 años. En esos primeros viajes iba de fotógrafo, algo que no ha cambiado hasta el día de hoy, pero de a poco me fui acercando a otros aspectos de las campañas, al comienzo apoyando a los logísticos estando embarcado o en los campamentos, siempre aprendiendo de ellos hasta que eventualmente empecé a viajar como un logístico de terreno, siendo jefe logístico en la base Risopatrón, en la isla Robert, y ahora a cargo de un campamento.
En este terreno me tocó acompañar y gestionar la logística de un equipo paleontológico, un grupo que conozco, con quienes ya he trabajado y me llevo bien, lo que siempre facilita el trabajo en equipo, sobre todo en lugares lejanos como este.
Durante la preparación y revisando los objetivos del terreno, se decidió acampar durante 20 días en la punta Williams, en la isla Livingston. Con eso definido partimos con lo entretenido: preparar todo un campamento para cuatro personas en la Antártica siempre pensando que si olvidamos algo no hay forma de conseguirlo allá.
Fueron varios días viendo desde el equipo de campamento hasta la carga personal de cada uno, además de la comida y el agua, vale decir, que la comida fuera casera. Llevamos todo para cocinar sin extrañar tantas cosas de la ciudad, algo no menor, ya que cada cosa que se lleva debe ser pesada y debidamente marcada para su envío. Como referencia, para cuatro personas durante 20 días en la Antártica son unos 1.400 kilos de carga.
Algo que normalmente debemos revisar durante la preparación de estos campamentos es quiénes han estado antes en el lugar elegido, imágenes satelitales o algún tipo de información adicional que nos permita prepararnos.
Pudimos conseguir fotografías de la zona con un investigador amigo que acampó en ese mismo lugar hace más de 10 años y coincidentemente una persona en el grupo había acampado ahí hace unos años lo que facilitó mucho el trabajo en terreno.
Lamentablemente, en este caso las imágenes satelitales de la zona dejaban mucho que desear. Eso me habría ayudado mucho para preparar mejor la entrada y salida del campamento.
El 9 de enero partimos en un Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Uruguay hasta la isla Rey Jorge donde nos quedamos en la base Escudero de INACH unos días hasta la llegada de la lancha Karpuj, la que nos llevó hasta nuestro destino de campamento, una navegación de unas 6 horas que no deja de ser movida en una nave de ese tamaño en aguas polares.
La lancha dejó toda la carga en la playa, el proceso fue muy rápido y quedamos muy agradecidos con la tripulación de la nave. Pero llevar 1.400 kilos de carga desde la playa hasta el lugar de campamento a unos 100 metros de distancia nos tomó dos días y un esfuerzo físico no menor.
Ya en el terreno en sí, mi trabajo es facilitar el trabajo de las y los investigadores en terreno, incluyendo la preparación del campamento, sobre todo el área común que se reforzó. Más allá de una filtración de agua de lluvia en una carpa, no hubo problemas, como tampoco las hubo en las salidas a terreno. Por el contrario, el equipo pudo trabajar muy bien y recolectar los fósiles necesarios para sus investigaciones.
El día a día lo resolvimos siempre como equipo, desde las comidas, la limpieza, el chequeo diario del campamento, hasta la preparación de las salidas los días siguientes. Mantener el ánimo normalmente se pasa por alto en estas situaciones, se ve como solo trabajo, pero la moral alta puede definir el éxito de la campaña. Cosas tan simples como la música, un chocolate o una película en los días de mal clima donde no se puede salir, pueden ser vitales para mantenerse animado en un terreno tan alejado.
Si debo mencionar algo que para mí es esencial, son las comunicaciones. Durante años he usado el sistema de mensajería InReach, lo que ha permitido coordinar el trabajo desde el campamento, la base y Punta Arenas, además de estar más cerca de la familia. El sistema funciona bien, pero tiene sus limitaciones.
Este año decidí llevar un Starlink y el cambio se notó de inmediato, facilitó mucho la comunicación con las plataformas para trabajar, tener comunicación directa de esa forma da otra confianza estando tan lejos y esto se pagó con la salida del campamento donde pude coordinar directamente con el comandante del buque Marinero Fuentealba y el piloto de helicóptero para la salida.
Da gusto decir que gracias a la buena comunicación y la buena disposición de la dotación del buque la salida fue muy expedita y sin problemas.
Me han preguntado mucho cómo es un terreno en Antártica y lo único que puedo decir con toda confianza es que la preparación, la logística antes del viaje, hace toda la diferencia. Sería más épico decir que tuvimos que afrontar una serie dificultades y nos vimos en situaciones de peligro, ya que eso nos da una historia entretenida y muy emocionante pero la verdad es que toda la campaña resultó sin problemas, no hubo adversidades ni sufrimos por las inclemencias del clima y eso fue gracias a la preparación previa y un clima que nos acompañó dentro de los parámetros antárticos.
La logística antes de viajar nos permitió prepararnos y cualquier cosa que pudiera haber sido un problema se solucionó antes de siquiera empezar la campaña.
René Quinán
Departamento de Comunicaciones y Educación
Instituto Antártico Chileno
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