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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En algunas culturas como la latina, las abuelas y abuelos son fundamentales en el cuidado de los nietos, con datos que indican que un 28% de las personas mayores cuida a sus nietos intensivamente. En la naturaleza, el "efecto abuela" es raro pero vital en especies como las orcas y elefantes, donde las hembras mayores dejan de reproducirse para dedicarse al cuidado y liderazgo del grupo, mejorando así las probabilidades de supervivencia.

Entre los seres humanos, y especialmente en algunas culturas como la latina, las abuelas (y abuelos) son una parte esencial de la familia, especialmente en el cuidado de los nietos.

Para hacerse una idea, según cifras de la Pontificia Universidad Católica de Chile, cerca de 1 de cada 3 personas mayores (un 28%) cuida a sus nietos de manera intensiva, mientras que un 24% lo hace a diario.

Pero en la naturaleza no es algo común. ¿Has visto a una abuela gacela intentando salvar a su nieto de las fauces de un león, o a un abuelo ratón haciendo lo posible por rescatar a su nieta de las garras de un ave?

“Efecto abuela” en la naturaleza

Resulta que, según National Geographic, en la naturaleza la mayoría de las hembras se reproducen hasta el final de sus vidas. Sin embargo, en algunos cetáceos como las orcas, además de ciertos grupos de elefantes, existen hembras mayores que dejan de tener crías y pasan décadas ayudando a sus familias.

Los científicos llaman a esto el “efecto abuela”, un fenómeno extremadamente raro.

En las orcas, las abuelas cumplen un rol decisivo para la supervivencia del grupo. Estudios realizados durante décadas muestran que las crías tienen mayores probabilidades de sobrevivir cuando su abuela sigue viva.

De acuerdo al medio citado, las hembras mayores lideran las rutas de búsqueda de alimento, especialmente en épocas de escasez, y comparten comida con hijos y nietos.

La menopausia y las abuelas

La explicación está vinculada a la menopausia. Las orcas dejan de reproducirse cerca de los 40 años, pero pueden vivir hasta los 80 o 90.

Según un estudio publicado en Nature, continuar teniendo crías podría generar competencia con sus propias hijas por recursos limitados.

Al dejar de reproducirse, las hembras mayores destinan energía y experiencia al cuidado del grupo.

El mismo patrón se ha detectado en otras especies de cetáceos con menopausia, como las belugas y los calderones.

¿Y los elefantes?

En los elefantes, aunque no existe una menopausia tan marcada como en humanos u orcas, las matriarcas también desempeñan un papel similar al de las abuelas, explica una nota de The Guardian.

Entre otros factores, se destaca el traspaso del conocimiento. Las hembras más viejas lideran las manadas, recuerdan rutas migratorias, identifican fuentes de agua y ayudan a proteger a las crías frente a amenazas.

Su experiencia aumenta las probabilidades de supervivencia del grupo, especialmente durante sequías o crisis ambientales, afirman.

De acuerdo a La Vanguardia, estudios en comunidades de chimpancés salvajes de Ngogo (Uganda) demostraron que también experimentan cambios hormonales y una etapa post-reproductiva similar a la menopausia humana.

Sin embargo, no se ha detectado un rol “cuidador” de las hembras más longevas, como en las orcas o elefantes.