Cuando Google lance sus estadísticas a fin de año, es seguro que marzo será protagonizado en búsquedas por Kate Middleton, la princesa de Gales que no paró de hacer noticia durante este mes tras su "misteriosa desaparición".

Durante las últimas semanas todos se preguntaban ¿Qué pasó con Kate? las teorías conspirativas estaban a la orden del día e iban desde que intentó escapar de su cargo como la princesa de Gales, hasta que sufría en silencio por una supuesta infidelidad del príncipe William.

¿Arrancó de Reino Unido? ¿Se cortó el flequillo?, las preguntas no dejaban de aparecer en medios de comunicación y todos se preguntaban lo mismo, dónde está Kate.

Eso aunque la verdad estaba sobre la mesa. El pasado 17 de enero, el Palacio de Kensington anunció que la princesa se había sometido a una operación abdominal programada y estaría fuera de sus labores hasta la Pascua.

Estaría 13 días internada en The London Clinic, aunque estuvo hasta el pasado 29 de enero recibió el alta médica y se trasladó hasta su casa en Adelaide Cottage, donde se recupera.

Sin embargo, esto no fue información suficiente para los seguidores de la Corona más famosa del mundo. Todos quería saber qué enfermedad tenía, dónde estaba, cómo se sentía y qué relación tiene William con todas sus preocupaciones.

La verdad detrás de la conspiración, el cáncer de Kate Middleton

“Me dijeron que una vez que todos tengamos la misma información, todos nos sentiremos increíblemente culpables”, señaló la experta en realeza, Kinsey Schofield, cuando le consultaron por el estado de la princesa.

Algo que se confirmó la tarde de este viernes, cuando la misma princesa se sentó en una banca y grabó el video que debe ser el más difícil de su carrera como miembro de la familia real británica.

“En enero me sometí a una cirugía abdominal importante en Londres y en ese momento se pensó que mi condición no era cancerosa”, indicó mientras el sol iluminaba su rostro.

“La cirugía fue exitosa. Sin embargo, las pruebas posteriores a la operación encontraron que había cáncer. Por lo tanto, mi equipo médico me recomendó que me sometiera a un tratamiento de quimioterapia preventiva y ahora me encuentro en las primeras etapas de ese tratamiento”, acotó Kate Middleton.

Las palabras de Schofield se cumplieron, Kate no estaba sufriendo por la supuesta infidelidad de William, tampoco estaba muerta, menos había escapado de Reino Unido para reunirse con Harry y así, cada una de las teorías conspirativas quedaban en el suelo.

Una familia marcada por la tragedia y la prensa

La realidad de lo que pasó con Kate es que William y su familia siguieron las reglas a las que siempre prometieron apegarse.

Cuando la princesa Diana de Gales murió tras un accidente en el túnel del Alma en París, luego de ser perseguida hasta la muerte por los paparazzi, la relación de sus hijos con la prensa cambió totalmente.

Por lo mismo, a nadie sorprendió cómo el príncipe Harry defendió enérgicamente a su actual esposa, Meghan Markle del asedio periodístico, cuando aún ni siquiera confirmaban públicamente su relación.

Lo mismo cuando William enfrentó a la prensa para recordar a su madre y todo lo que sufrió a causa del acoso por querer saber qué pasaba en su vida, acoso que ni siquiera terminó tras la muerte de Diana.

Por lo mismo, se entiende el actual hermetismo en torno al cáncer de Kate Middleton, la figura más querida de la familia real británica, una plebeya que llegó a ser Princesa y que en un par de años se podría convertir en reina de Inglaterra.

Un mando de protección se tendió sobre ella, su familia y su enfermedad, sin emitir ninguna declaración y apenas hubo un video, que para muchos es más una prueba de vida que un video real.

Las palabras de Kate, la princesa de Gales

Aunque finalmente la familia cedió y una semana antes de su supuesta primera aparición pública, Kate Middleton apareció en un sincero video donde se desahogó con todo lo que estaba pasando con ella durante los últimos días.

Aclaró que “William y yo hemos estado haciendo todo lo posible para procesar y gestionar esto de forma privada por el bien de nuestra joven familia”.

Una frase que va muy en concordancia con sus declaraciones, ya que ni siquiera en los actos a los que asistió públicamente William se refirió al estado de su esposa.

Además, la princesa aseveró, “Como pueden imaginar, esto ha llevado tiempo. Me ha tomado tiempo recuperarme de una cirugía mayor para poder iniciar mi tratamiento. Pero, lo más importante, nos ha tomado tiempo explicarles todo a George, Charlotte y Louis de una manera apropiada para ellos, y asegurarles que voy a estar bien”.

Se trata de explicaciones que todo niño querría de sus padres, más aún cuando salen a la calle y no pueden evitar ver la prensa que titula a plana completa ¿Dónde está Kate? o “Qué bueno verte Kate”, como tituló The Sun luego de que apareciera el primer video de la princesa en un mercado campesino.

Este periodo es quizás una prueba más de que William y Kate no quieren repetir la historia y prefieren el hermetismo antes que salir a la vida pública, aunque sea en su peor momento.

Todo con tal de proteger su privacidad y la de su familia, porque por muy poca que sea, las últimas semanas y declaraciones demostraron que sigue siendo lo más importante para el Príncipe y la Princesa de Gales.