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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Trabajadores de un colegio en Ñuñoa iniciaron huelga por mejoras salariales y condiciones laborales tras fracasar negociaciones con la dirección, pese a oferta de reajuste y aumento de remuneraciones. La paralización desató conflictos con estudiantes denunciando actos de amedrentamiento y persecución por parte de la administración, incluyendo registro de alumnos y cierre de baños.

Tres días de huelga, estudiantes que acusan amedrentamiento por apoyar a sus profesores y una eventual denuncia ante la Superintendencia de Educación. La negociación colectiva del Colegio Calasanz de Ñuñoa escaló más allá de la disputa entre trabajadores y empleador, abriendo un conflicto interno que hoy involucra a docentes, alumnos y apoderados.

La paralización comenzó este lunes, luego de que fracasaran las negociaciones entre el establecimiento privado y su sindicato. Los trabajadores reclaman mejoras en remuneraciones, recuperación de beneficios y condiciones laborales, mientras el Centro de Estudiantes acusa una serie de episodios ocurridos al interior del recinto durante la primera jornada de huelga.

La negociación que terminó en huelga

El conflicto se arrastra desde agosto. En una comunicación enviada a los apoderados, la dirección del establecimiento informó que su última oferta mantenía los beneficios del contrato colectivo vigente, incorporaba un reajuste equivalente al 100% de la variación del IPC y aumentos reales de remuneraciones durante los tres años de vigencia del nuevo instrumento.

La propuesta fue rechazada por los trabajadores en una votación realizada ante un inspector del Trabajo.

Fuentes de La Radio vinculadas al proceso aseguran que parte del malestar está en cómo los beneficios ofrecidos se traducen efectivamente en los ingresos de los trabajadores. Uno de los ejemplos corresponde al aporte de locomoción, cuyo monto equivaldría aproximadamente al valor de un pasaje de Metro en horario valle y otro en horario punta.

A ello se suman demandas por paridad salarial, recuperación de beneficios, resguardo de períodos de descanso, horas de libre disposición y pago de sobretiempos.

Tras el rechazo de la oferta comenzó una mediación ante la Inspección del Trabajo. El viernes 4 de septiembre, el sindicato solicitó extender por otros cinco días hábiles ese proceso, posibilidad que requería el acuerdo de ambas partes.

El establecimiento no aceptó la prórroga, según informó la organización. Una decisión cuestionada por los trabajadores, quienes recordaron que la propia dirección había comunicado previamente a los apoderados que la mediación podía extenderse por otros cinco días de común acuerdo.

Sin acuerdo, este lunes 7 de septiembre el sindicato hizo efectiva la huelga legal.

El conflicto cruzó las puertas del colegio

Pero la primera jornada de paralización abrió un segundo frente, esta vez entre los estudiantes y la administración del establecimiento.

Pese a la huelga, algunos alumnos llegaron al colegio. Según antecedentes recabados por La Radio, al interior del recinto se dispuso reunir a los estudiantes en el auditorio ante la ausencia de profesores.

Un grupo de alumnas de enseñanza media, entre ellas integrantes del Centro de Estudiantes, se negó a ingresar. Fue en ese contexto que se produjeron momentos de tensión con integrantes de la administración y la subdirección del colegio.

El episodio terminó con una dura declaración del Centro de Estudiantes, que acusó públicamente a la dirección de cometer actos de “amedrentamiento y persecución” contra alumnos que respaldaban la movilización de los trabajadores.

Entre los hechos denunciados está la utilización de un teléfono celular apuntando hacia alumnas que se encontraban al interior de un baño. Los propios estudiantes precisaron que no pueden asegurar que hayan sido registrados, pero sostuvieron que por la utilización del dispositivo creyeron que podían estar siendo fotografiados o grabados.

Según fuentes de La Radio, además, desde la subdirección se realizaron registros audiovisuales de estudiantes durante la jornada. Inicialmente se habría negado la existencia de estas grabaciones, aunque posteriormente se reconoció que sí se habían realizado registros.

Mochilas, registros y baños cerrados

La denuncia de los estudiantes no se limitó a las grabaciones.

El Centro de Estudiantes acusó también la revisión de la mochila de una alumna y el registro de nombres de estudiantes que se encontraban apoyando pacíficamente la movilización de los trabajadores, situación que calificaron como la elaboración de “listas negras”.

A ello agregaron que los baños de hombres permanecieron cerrados con candado durante aproximadamente una hora, medida que los estudiantes calificaron como “indigna e inaceptable”.

Fuentes de La Radio al interior de la comunidad educativa describen, además, que durante la jornada hubo insistencia desde integrantes de la administración para que los estudiantes ingresaran al auditorio. Algunas integrantes del Centro de Estudiantes habrían terminado angustiadas tras los episodios.

La movilización estudiantil no comenzó, sin embargo, con la huelga de los trabajadores. Una semana antes, el propio Centro de Estudiantes había convocado a una “Huelga de Lápices”, llamando a paralizar simbólicamente las actividades académicas en respaldo de los profesores.

El sindicato se ha desmarcado de la organización de esas protestas y sostiene que fueron impulsadas autónomamente por los estudiantes.

Estudiantes evalúan acudir a la Superintendencia

Tras lo ocurrido durante el primer día de huelga, el Centro de Estudiantes exigió una explicación pública de la dirección respecto de las instrucciones impartidas durante esa jornada.

También pidió eliminar cualquier registro fotográfico o listado que pudiera utilizarse para sancionar o amedrentar a alumnos y exigió el cese de lo que calificó como actos de hostigamiento contra el estamento estudiantil.

Los estudiantes anunciaron, además, que se mantienen “en alerta” y que evaluarán acciones legales y administrativas ante la Superintendencia de Educación.

El respaldo a los trabajadores también comenzó a extenderse hacia los apoderados. Durante la primera jornada, padres y familiares acompañaron parte de la movilización y acercaron alimentos y bebidas a quienes se encontraban en huelga. Por la tarde se realizó una velatón en apoyo a los trabajadores.

Tercer día de movilizaciones

Este miércoles, el sindicato cumplió su tercer día de huelga con una serie de actividades frente al establecimiento.

La programación comenzó con bocinazos durante la mañana y contempló una charla de contención emocional, una fotografía grupal, bailes típicos, un almuerzo compartido y distintas actividades durante la tarde. Para las 19:00, los trabajadores convocaron a un “cuecazo” abierto a la comunidad frente al colegio.

Pese al endurecimiento del conflicto, el sindicato asegura que la paralización no constituye el cierre de las conversaciones. La organización afirma que permanece disponible para retomar la negociación “cualquier día, a cualquier hora, incluidos fines de semana” y regresar a las salas apenas exista un acuerdo con el empleador.