A un año de conocerse el sicariato de José Felipe Reyes Ossa, conocido como “El Rey de Meiggs” por su importante patrimonio a raíz de su rol de prestamista del barrio comercial, la defensa de su presunto asesino presentó un recurso de amparo para modificar la prisión preventiva.
En concreto, la defensa del empresario Wilson Verdugo presentó un recurso de amparo acusando “arbitrariedad” de algunos jueces por exigir un estándar muy alto para cambiar su prisión preventiva por arresto domiciliario, según informó este martes T13.
El abogado del Verdugo, Luis Inostroza, argumentó que a un año de iniciada la causa no existían nuevos antecedentes.
Sostuvo, incluso, que el único cambio fue la nueva versión de uno de los supuestos sicarios, la cual no detalló un nexo directo con su cliente, pero el juez no consideró esto relevante para modificar la cautelar.
Inostroza también criticó que la Fiscalía haya pedido ampliar el plazo de investigación tres veces sin entregar antecedentes nuevos que vinculan concretamente a Verdugo con los tres sicarios que ejecutaron el crimen.
Verdugo sigue en la cárcel de máxima seguridad en Santiago, prácticamente incomunicado, y mantiene su versión de inocencia.
Homicidio por encargo
El crimen ocurrido en invierno del año pasado fue de impacto nacional y aún mayor para los vecinos de Ñuñoa.
Era sabido que Reyes Ossa comenzó como vendedor ambulante (“toldero”) y amasó una gran fortuna importando productos desde China y operando como prestamista de elevados montos.
Fue el 19 de junio de 2025 cuando el “Rey de Meiggs”, conocido comerciante y prestamista informal chileno de 43 años, fue asesinado por tres sicarios extranjeros al salir de su edificio en la calle Quirihue, quienes le dispararon tras un fallido intento de secuestro.
Sin embargo, se supo que su asesinato fue orquestado por alguien de su círculo. Éste era Verdugo, quien también era un reconocido empresario y, supuestamente, amigo del prestamista.
Verdugo era dueño de varios restaurantes como la Vaquita Sabrosa, tenía carnicerías y se dedicaba a la hípica. De hecho, fue en la Vaquita Sabrosa que se conocieron, pues Reyes acudía a comer seguido.
No obstante, Verdugo estaba sobrepasado con las cuotas que debía pagarle a Reyes producto de una ayuda informal de dinero. Y acorde a la investigación, un día optó por no seguir pagándole los cerca de nueve millones semanales.
Así que, le habría tendido una trampa que incluyó la participación de los sicarios Neomar Arizmendi Duarte, Yonder Blanco Véliz y Alberto Mejía Hernández, todos de nacionalidad venezolana.
La versión de Blanco
Blanco indicó que se habían reunido el día anterior para planificar, lo que en un principio era un robo. “Me comentaron que tenían un trabajo para ganar una plata fácil”, confesó a la policía. Su testimonio permitió llegar a Wilson Verdugo, a pesar de que nunca se reunieron con él.
En abril pasado, Blanco entregó una nueva versión de los hechos: precisó que a él sólo lo contrataron para un robo y descartó ser un homicida, con lo que quebró la versión inicial de los tres sicarios.
Pero aún así no logró dar luces de quién es la persona que conectó a los tres sicarios con Verdugo.
Y de ese argumento se ha aferrado el abogado Inostroza para insistir que el empresario no tuvo nada que ver en el crimen de su “amigo”. “La Fiscalía no nos ha aportado cuáles son los elementos en virtud de los cuales le atribuye grado de participación”, aseguró en ese momento el defensor.
El cierre de la investigación recién podría discutirse el 21 de septiembre de 2026.