Una vez al día, al mediodía, las gasolineras en Alemania pueden subir los precios del combustible.
El 15 de septiembre de 2026, la gasolina E10 (con 90% de combustible tradicional y un 10% de etanol) costaba alrededor de 2,25€ por litro en Berlín por la mañana, mientras que el diésel costaba alrededor de 2,37€. Al mediodía, los precios aumentaron unos 20 céntimos por litro.
Los automovilistas están indignados. Sobre todo, los residentes de las zonas rurales, porque el auto es prácticamente su única forma posible de desplazamiento, no tienen alternativas viables.
Gobierno alemán muy preocupado por los combustibles
Alemania tiene nueve países vecinos. En siete de ellos, la gasolina es mucho más barata, y en seis, el diésel es más económico. Solo en los Países Bajos y Dinamarca pagan más por el combustible que en Alemania.
El canciller alemán, Friedrich Merz (CDU), dijo el martes 15 de septiembre en un evento organizado por la Asociación Alemana de Comercio Mayorista, Exterior y de Servicios (BGA), que “para muchas personas que necesitan su auto a diario, se ha llegado a un punto crítico”.
El vocero adjunto del gobierno, Steffen Meyer, rechazó el lunes 14 de septiembre en Berlín cualquier responsabilidad del Ejecutivo alemán al respecto.
“Observamos que el precio reacciona naturalmente a la evolución del mercado global. No se trata de una decisión del gobierno ni nada parecido que esté provocando una subida tan drástica de los precios, sino que están estrechamente vinculados a la escalada de la situación en Oriente Medio, los ataques a los oleoductos y el bloqueo de las rutas marítimas”, sostuvo Meyer.
Herbert Rabl, de la Asociación Alemana de Operadores de Estaciones de Servicio (TIV) fue contundente: “Están ganando muchísimo dinero. Las petroleras no están perdiendo nada en sus márgenes de beneficio”.
Y el problema es que las arcas del Estado están vacías y, según el portavoz Meyer: “La única forma de reducir estos precios es, en última instancia, poniendo fin a las hostilidades y, en particular, garantizando la libertad de navegación”.
Los partidos alemanes tienen ideas diferentes
“Teníamos un descuento en el combustible; subvencionábamos los precios”, dijo la ministra federal de Economía, Katherina Reiche, del partido conservador (CDU) a la cadena n-tv, refiriéndose al descuento entre el 1 de mayo y el 30 de junio tras la guerra en Irán.
Pero agregó que esa solución “no es posible de nuevo. En la coalición, hemos decidido que actualmente no contamos con los recursos financieros necesarios”, concluyó. Como alternativa, el equipo de gobierno, liderado por los democristianos de los partidos CDU/CSU, podría considerar, al menos, ofrecer desgravaciones fiscales.
En cambio, los socios menores de la coalición, los socialdemócratas (SPD), abogan por aplicar un tope al precio del combustible impuesto por el gobierno. Esta medida se financiaría, entre otras cosas, mediante un impuesto sobre los beneficios de las empresas energéticas.
AfD apunta a eliminación del impuesto sobre el CO₂
Mientras el gobierno de Alemania sigue debatiendo y sopesando sus opciones, el 20 de septiembre se celebran elecciones regionales en dos estados alemanes. En Mecklemburgo-Pomerania Occidental, la ministra-presidenta del SPD, Manuela Schwesig, lucha por impedir la victoria de Alternativa para Alemania (AfD), un partido de ultraderecha, con elementos considerados de extrema derecha.
Las encuestas recientes muestran a AfD liderando con un 38%, mientras que el SPD ha reducido la diferencia, a un 33% o 34%.
El partido AfD quiere reducir drásticamente los precios de los combustibles eliminando el impuesto sobre el CO₂ y reduciendo el impuesto sobre la energía al mínimo europeo.También propone reducir el IVA alemán sobre la gasolina y el diésel del 19% al 7%.
Manuela Schwesig, ya en la recta final de las elecciones regionales del 20 de septiembre, ha dicho sobre el tema que “el canciller está dejando pasar esta situación y eso genera frustración”.
Acuerdo europeo
Steffen Meyer, el vocero adjunto del Ejecutivo alemán, afirmó que se está estudiando una solución europea: “Esa sería una posibilidad si en el futuro fuera posible financiar desgravaciones fiscales a nivel europeo, pero eso requeriría un acuerdo y una propuesta europea”.
Desde el Ministerio Federal de Finanzas, liderado por el SPD, se ha dicho que el ministro Lars Klingbeil “impulsará con firmeza” la introducción de un impuesto “sobre los beneficios, ya que sería un instrumento para utilizar los excesivos beneficios que las petroleras están obteniendo gracias a la explotación de los consumidores y a las subidas de precios desorbitadas, para proporcionar ayudas específicas a las personas más afectadas por estos altos precios del combustible”.