"Nadie me defendió, ni los artistas, ni el público", se quejó Aleks Syntek frente a miles de personas que solo querían escuchar sus canciones. Fue el 15 de septiembre, durante los festejos por la Independencia de México, cuando el cantante decidió usar el micrófono no para cantar, sino para ajustar cuentas.
Lo que empezó como un show gratuito en la alcaldía Benito Juárez, en Ciudad de México, terminó convertido en un monólogo de reclamos, interrupciones y una burla al acento puertorriqueño que reavivó una bochornosa guerra que Syntek lleva librando desde hace años contra el reggaetón.
@reportepop 🎤💥 ¡LO CONTRATARON PARA CANTAR Y TERMINÓ PELEÁNDOSE CON EL PÚBLICO! Aleks Syntek se convirtió en protagonista de un momento bastante incómodo durante el festejo del 15 de septiembre en la alcaldía Benito Juárez. En plena presentación gratuita por el Grito de Independencia, el cantante interrumpió varias veces el show para responder a las críticas que recibe, cuestionar los gustos musicales del público y hasta contestarle a quienes le pedían canciones de otros artistas. Y claro… los asistentes fueron a escuchar música, no a recibir una sesión de terapia grupal con Syntek. 😂 Entre canción y canción, el cantante se enfrascó en discusiones con algunos presentes, dejando a más de uno pensando: “¿Y la música pa’ cuándo?” Porque una cosa es interactuar con el público… y otra convertir el concierto en podcast, entrevista y debate presidencial, todo en uno. 😂🎤La gente simplemente se cansó de escucharlo hablar y hablar y hablar sin parar…👀 #alekssyntek #gritodeindependencia #fiestaspatrias ♬ sonido original – reportepop
El cantante, cuyo nombre real es Raúl Alejandro Escajadillo Peña, es conocido por éxitos de finales de los años noventa y principios de los 2000 como "Duele el Amor" y "Sexo Pudor y Lágrimas". Pero según relató un artículo publicado por el medio BELatina, sus últimos cinco años han estado marcados más por las controversias que por la música.
De retar al público a la burla contra Puerto Rico
Durante el concierto, Syntek exigió a los asistentes que tomaran partido por él: "Ya defiéndanme. Si les gusta mi música, si la van a estar cantando, pues defiendan al tío Syntek. No me dejen ahí solo", dijo, según reportó el medio hola.com en una nota publicada este año.
La tensión escaló cuando mencionó directamente a Bad Bunny, Karol G y al cantante Dani Flow. "Llevo 20 años teniendo que soportar que estos músicos se mueran de hambre, mientras ustedes están oyendo a puro patán", lanzó. Ahí llegó el comentario que más indignación generó: "No somos reguetón, no somos gángsters de Nueva York, somos mexicanos. Hablen como mexicanos, no como puertorriqueños".
La frase, sumada a una imitación burlesca del acento boricua sobre el escenario, fue interpretada por muchos como un ataque directo a la comunidad puertorriqueña, más allá de cualquier crítica musical legítima que pudiera tener sobre el género urbano.
El análisis publicado por BELatina fue especialmente duro: señaló que Syntek "ha estado en guerra con la música urbana durante años", pero que esta vez cruzó una línea que ya no tiene nada que ver con preferencias de género musical, sino con burlarse de una identidad cultural completa.
Un artista que reconoce su propia irrelevancia
Lo curioso es que el propio Syntek admite ser parte del problema. En una entrevista con la agencia EFE, contó que sus primeros treinta años de carrera estuvieron libres de escándalos, pero que los últimos cinco han sido "muy problemáticos" para él, algo que atribuye a ser un artista que ya pasó de moda.
También se comparó con artistas internacionales como Alan Parsons y Tears for Fears, músicos que siguen grabando pero ya no aparecen en ningún top ten porque, según él, el algoritmo de las plataformas ya no los favorece. "Ahora puedes tener cuarenta años y la gente ya te quiere jubilar", habría dicho.
Es una queja que, en el fondo, tiene algo de razón: la industria musical efectivamente premia la velocidad y la viralidad por sobre la trayectoria. El problema, según el artículo de BELatina, es que Syntek convierte esa crítica estructural en ataques personales contra artistas y comunidades específicas, en vez de plantear un debate serio sobre cómo funciona hoy la industria.
Un dato aparte: mientras Syntek se queja de que el reggaetón le "quita" espacio, Bad Bunny llenaba estadios en todo el mundo y ganaba siete premios Emmy por su show de medio tiempo en el Super Bowl, el evento deportivo más visto de Estados Unidos, algo que el propio artículo de BELatina usa para cuestionar la credibilidad de Syntek para opinar sobre qué música "merece existir".
En redes sociales, la reacción fue dividida: hay quienes coinciden con su crítica al reggaetón, pero muchos otros consideraron que la forma en que lo dijo, mezclando reclamos personales con burlas hacia Puerto Rico, no tiene justificación. Syntek, de todos modos, ya anunció un nuevo disco llamado "Zen" para mayo y una gira de doce ciudades en Estados Unidos que arrancaría en abril en Nueva York.
La pregunta que queda flotando, más allá de esta polémica puntual, es si Syntek logrará que se hable de su música tanto como se ha hablado de sus enojos. Por ahora, la balanza sigue inclinada hacia lo segundo.
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