“En mi casa encontré a tres personas muertas. Hay un crimen”, dijo Jorge Ugalde, principal detenido por el triple homicidio calificado de su cuñado Eduardo Cruz-Coke y sus sobrinos mellizos de 17 años en La Reina.
Ugalde (59), psicólogo de profesión y quien actualmente está cumpliendo prisión preventiva en Santiago 1 tras ser acusado por haber cometido un crimen con alevosía y premeditación conocida, habría estado acompañado por una mujer el día del crimen, según la declaración de una testigo clave.
A pesar de que Ugalde fue la persona que alertó a las autoridades del hallazgo en el domicilio, la investigación de la Policía de Investigaciones (PDI) y el Ministerio Público ha logrado establecer una secuencia de hechos y evidencias que contrastan directamente con la versión entregada por el imputado.
La cronología de Ugalde
De acuerdo a CHV, detallan que los informes policiales reconstruyen el trayecto de Ugalde desde la mañana hasta la tarde del 18 de octubre, día en el que ocurrió el crimen, poniendo en duda su declaración de permanencia en el domicilio.
Según Ugalde, a eso de las 9:20 fue la última vez que vio a Cruz-Coke al interior de su domicilio. Las cámaras de seguridad registran la salida de Ugalde en su vehículo y en el entretanto, Trinidad Cruz-Coke, hermana de Eduardo y esposa de Jorge, iba en camino a Pichilemu con una amiga.
Posteriormente, Ugalde es ubicado a las 9:55 en el nivel -1 de un centro comercial en Avenida Príncipe de Gales, La Reina. Según el informe de la PDI, Ugalde ingresó a una tienda Clover, donde adquiere una máscara de plástico negro (de gorila), un elemento que fue encontrado al interior de su dormitorio y, según el peritaje de Fiscalía, contenía sangre de Eduardo Cruz-Coke.
El recorrido continuó a las 10:16, cuando el imputado fue captado por cámaras en un mall chino de La Reina, donde compró una pistola plástica negra de juguete. Ugalde regresó al domicilio familiar en su vehículo a las 10:27.
Luego de eso, a las 13:30, Jaime-tío de los menores- tuvo una videollamada con uno de sus sobrinos, quien le comentó que su papá se encontraba cocinando. El familiar señaló, según el informe policial, que alcanzó a escuchar el saludo de Eduardo.
Gritos, ruido de maleta y una testigo clave
En medio de las investigaciones del caso, la policía recogió un testimonio clave que contradice la declaración de Ugalde, quien aseguró haberse quedado en su casa realizando aseo y durmiendo una siesta con tapones auditivos -entre las 14:00 y 16:45- debido al ruido de un “taca-taca” proveniente del sector de Eduardo.
Arrendatarios de la propiedad indicaron a la PDI que entre las 15:00 y 15:30 horas escucharon tres gritos de una mujer que decía “Eduardo”, seguidos de “golpes contundentes” y un ruido “semejante al cierre de una maleta de vehículo”.
Coincidentemente, un registro audiovisual ubica a una testigo clave transitando junto a sus hijos en la calle del crimen a eso de las 15:13. Según esta persona, vio frente al domicilio a un hombre y una mujer en una “actitud nerviosa y extraña”.
La testigo reconoció fotográficamente al hombre como Jorge Ugalde y a su acompañante, la describió de una edad similar, tez blanca y cabello café rojizo, medio ondulado, señalando que “se dieron cuenta de mi presencia y miraron como asustados, como cuando pillan a un niño haciendo una maldad”.
Las inconsistencias de Ugalde
Las indagatorias policiales también revelaron movimientos posteriores de Ugalde que generaron suspicacias en la investigación. A las 17:38, cámaras de seguridad registraron a Jorge Ugalde arrojando una bolsa que portaba al canal San Carlos, a la altura de Avenida Tobalaba con La Cañada.
Según peritos criminalísticos, presumen que en esa bolsa podría haber estado el arma homicida.
La secuencia de hechos llevó a la PDI a constatar dos grandes inconsistencias en la declaración del imputado, desmintiendo su versión de los hechos:
1. Señaló haber tomado siesta entre las 14:00 y 17:00. Sin embargo, fue observado por la testigo clave en el frontis del domicilio a las 15:13.
2. Tiempo de aviso: Ugalde indicó haber llamado a Carabineros “a los pocos minutos de llegar”. Sin embargo, los registros audiovisuales sitúan su ingreso al domicilio a las 18:44 y la llamada a Carabineros a las 19:13, evidenciando un lapso de 28 minutos entre su llegada y la alerta a la policía.
Asimismo, Ugalde indicó que a las 19:00, al regresar al domicilio, su mascota se dirigió hacia la vivienda de Cruz-Coke y al seguirla, lo observó tendido boca arriba en la terraza con sangre alrededor. También dijo a la policía que no tocó nada.
De igual forma, Trinidad, imputada en el caso, dijo que a eso de las 20:09, mientras regresaba de Pichilemu, recibió una llamada de Ugalde que le informó del hallazgo y de haber alertado a Carabineros.
Envenenamiento y herencia familiar
El informe también detalla conflictos familiares previos entre los hermanos Cruz-Coke, ya que la exesposa de Eduardo, Carolina Grillet, reveló que un año antes Trinidad habría intentado envenenar al fotógrafo: “‘Carola, la Trinidad me trató de matar, me envenenó, por favor ven a ayudarme"”.
En esa ocasión, Eduardo comió un postre que sus hijos no quisieron probar porque tenía un sabor “raro y malo como a remedio”, señalando que incluso tenía un polvo blanco.
Ante esa situación, Eduardo fue trasladado a un recinto asistencial con vómitos, donde se le estabilizó, aunque no se pudo determinar la sustancia tóxica ingerida debido al alto costo del examen.
Eduardo Cruz-Coke, según el informe de la PDI, tomó desconfianza de su hermana, con quien compartía la herencia de propiedades avaluadas en un total de $1.200 millones, lo que se perfila como un potencial móvil en el caso.
Además, la exesposa de la víctima señaló que Trinidad tenía la intención de vender la propiedad donde vivían para comprar un terreno al lado y construir un condominio.
Incluso, Trinidad Cruz-Coke se refirió al caso mediante un audio: “Hola vecinos, yo quisiera pedir que no alimentáramos a la crónica roja por respeto al dolor de mi familia y de mi hermano”.