En prisión preventiva quedaron 13 sujetos de una red criminal de narcotráfico en Talcahuano que operaban en el Gran Concepción. Además, una célula de ellos, es responsable material del homicidio de Jaime Avilez Pinto, que fue acribillado en su domicilio del sector Coliumo, en Tomé, tras defender a su familia de cuatro sujetos que irrumpieron en el inmueble buscando a uno de sus hijos por deudas de droga.
Fue en un masivo operativo que permitió la detención de 14 personas integrantes de una organización criminal, incluidos los autores directos e intelectuales del homicidio. El Fiscal Felipe Calabrano explicó que por el delito de homicidio calificado y robo con violencia se formalizó a 4, mientras que al resto se le imputó por delitos de ley de drogas.
Agregó que las cámaras de seguridad de la casa de la víctima fueron presentadas al tribunal.
“El delito en sí ocurrió en el sector de Coliumo, quedo grabado en las cámaras de vigilancia en el domicilio de la victima donde se logra apreciar la dinámica del hecho, elementos muy importantes para poder realizar esta investigación. Y fueron claramente exhibidos al tribunal para que tengan una idea de la dinámica de los hechos y pudieran contemplar en las acciones realizadas por cada uno de los imputados”, comentó.
Videos como evidencia clave
César Ramírez, abogado defensor de dos imputados, señaló tras la audiencia, que sus clientes no tienen relación con el homicidio que sí le está imputando el ministerio público, y el video, de las cámaras de seguridad sería clave para respaldar su hipótesis.
“Me puedo hacer cargo solamente de mis dos representados respecto de los cuales defendemos su absoluta inocencia de los cargos que se les imputan. Hay un plazo de investigación dentro del cual vamos a aclarar por qué no tienen participación en el hecho y por qué tienen que ser excluidos de la imputación de la fiscalía. Hay elementos objetivos de corroboración que deberán ser analizados”, argumentó.
El móvil del homicidio fue una “quitada de droga” que habría cometido el hijo de la víctima, por lo que sufrió amenazas, seguimiento e incluso el incendio de un inmueble, hasta que esa noche 6 de abril, llegaron a la casa de la familia y se intentaron llevar a familiares, incluido un niño de 6 años, por lo que el padre terminó baleado al forcejear con uno de los delincuentes.
La banda cayó debido a que uno de los integrantes desde Coliumo llamó al líder para avisarle que ya había sido asesinado el padre de quien buscaban. Esa llamada permitió vincular el homicidio con la red que ya estaba en la mira de la fiscalía.