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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Juzgado de Garantía de Punta Arenas admitió una querella criminal por el violento ataque con arma blanca que dejó a un recluso en riesgo vital en el Hospital Clínico de Magallanes. La querella señala a Jhon Charrier de Sousa como autor del homicidio frustrado, y a tres funcionarios carcelarios como autores por omisión. Se denuncia que pese a alertas en tiempo real, el personal no intervino a tiempo. Además, se acusa tortura institucional por tratos crueles tras el ataque.

El Juzgado de Garantía de Punta Arenas, región de Magallanes, declaró admisible una querella criminal tras el brutal ataque con arma blanca que dejó a un interno —cuyo nombre se reserva por su condición de víctima— bajo riesgo vital en el Hospital Clínico de Magallanes.

La acción judicial apunta al recluso Jhon Charrier de Sousa como autor de homicidio frustrado, pero además acusa penalmente, en calidad de autores por omisión, al alcaide Edgardo Pérez Casanova, al jefe del Régimen Interno Freddy Meza Morales y al jefe Operativo José Ilufi Sennas.

De acuerdo con la denuncia del abogado patrocinante, Pablo Chandía, la agresión fue advertida en tiempo real por el personal de guardia gracias a los gritos de los demás internos del módulo.

Pese a ello, los funcionarios no intervinieron de forma inmediata para frenar el ataque. Lo más grave, denuncian, es que al momento de la familia del afectado pedir las imágenes, las jefaturas respondieron que el sistema de vigilancia no estaba operativo.

“Se le dijo a una de las familiares de la víctima que las cámaras estaban apagadas. Entonces obviamente esa circunstancia supone necesariamente un actuar negligente“, fustigó el litigante, quien acusa una maniobra para eludir la responsabilidad legal de custodia.

Tortura institucional

El libelo también persigue el delito de tortura debido a los tratos crueles impuestos al afectado tras recibir el alta médica, momento en que fue trasladado de forma imprevista a un módulo de alta peligrosidad y castigado con la pérdida de sus encomiendas, mientras que su agresor continuó sin modificaciones en su celda de origen.

“Hoy por hoy se está protegiendo a quien lo acometió y no a él”, concluyó Chandía, confirmando que ya solicitó la intervención urgente de la unidad psiquiátrica forense del hospital para frenar el severo deterioro de la salud mental de la víctima.