El cobre -al igual que en los últimos días- se mantiene firme y en máximos históricos, cotizando sobre los US$6,63 la libra. El salto se produce en un escenario de creciente estrechez en el mercado internacional.
El precio del metal rojo continúa escalando a niveles inéditos: durante la semana del 3 al 7 de agosto, por ejemplo, la cotización alcanzó un máximo histórico de US$6,55 la libra, para cerrar posteriormente en US$6,46.
De acuerdo con la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), el precio de cierre representó un incremento de 2,93% respecto de la semana anterior, mientras que el promedio acumulado de 2026 llegó a US$5,98 la libra, un 38,98% por sobre el registrado a igual fecha de 2025.

Al respecto, Liza Salinas, branch business director de Liberty Finance, comentó que mientras se mantenga cerca de máximos históricos, el peso tiene un piso sólido que le permite resistir incluso un dólar global más fuerte.
“A eso se suma que nuestra propia casa está ordenada -inflación de vuelta en el rango meta, actividad repuntando- lo que nos deja mejor parados que buena parte de la región para enfrentar cualquier turbulencia externa”, opinó.
La experta complementó, eso sí, que hay dos nubes en el horizonte: la señal de debilidad que llega desde China, donde el IPC volvió a terreno negativo y reaviva las dudas sobre la demanda, y la latente amenaza de aranceles estadounidenses al cobre, “que sería el verdadero golpe para nuestra economía”.
“Mi apuesta es que el peso se mueve esta semana en un rango de $910 a $925, con el IPC estadounidense de mañana como el gran árbitro que definirá hacia qué extremo nos inclinamos. Por ahora, mantengo la cautela optimista: Chile está bien parado, pero el viento externo dejó de soplar tan parejo”, mencionó.
Oferta mundial bajo presión
El nuevo salto del cobre se produce en un escenario de creciente estrechez en el mercado internacional. Entre los factores que explican el avance aparecen la caída de los inventarios disponibles, un mayor flujo de cobre hacia Estados Unidos y nuevas preocupaciones respecto de la oferta mundial.
A ello se suma la situación de importantes operaciones mineras. Cochilco ha advertido sobre la lenta normalización de la producción de Grasberg, en Indonesia, además de la caída de la producción chilena durante el primer trimestre de 2026.
La entidad también ha identificado restricciones logísticas asociadas a las tensiones en el Estrecho de Ormuz y una menor disponibilidad de ácido sulfúrico, insumo relevante para determinadas operaciones mineras.
Otro elemento que refleja la estrechez del mercado es el comportamiento de los cargos de tratamiento y refinación —conocidos como TC/RC—, que se encuentran en niveles negativos.
Según Cochilco, eso evidencia una fuerte competencia entre las fundiciones por conseguir concentrados y apunta a que el principal cuello de botella está actualmente en la disponibilidad de mineral para procesar.
Para Chile el escenario representa una oportunidad especialmente relevante. Un precio elevado del metal mejora los ingresos de la minería y puede traducirse en mayores exportaciones y recaudación fiscal.
El Gobierno ha destacado precisamente este efecto. El biministro de Economía y Minería, Daniel Mas, sostuvo que los niveles alcanzados por el cobre favorecen las perspectivas de inversión y el dinamismo de la industria minera, además de generar una mayor recaudación tributaria para el Estado.