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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Felipe Mansilla, conducido al cuartel de la PDI como parte de la investigación por el baleo al sargento Javier Figueroa Manquemilla en Puerto Varas, negó ser el responsable y criticó el trato recibido, señalando que lo esposaron violentamente en su casa sin explicaciones. Tras comprobar su inocencia en pruebas de campo, fue liberado. Aseguró que estaba durmiendo cuando ocurrió el ataque y se enteró por las noticias.

El hombre que fue conducido a un cuartel policial como sujeto de interés en la investigación por el disparo que recibió el sargento segundo de Carabineros, Javier Figueroa Manquemilla, en Puerto Varas, aseguró que no es un homicida y criticó duramente el procedimiento realizado por la Policía de Investigaciones (PDI). “Me trataron mal, como un perro”, afirmó.

El efectivo está con muerte cerebral tras recibir un disparo en la cabeza cuando acudió a verificar una denuncia por consumo de alcohol en la vía pública en el sector de San Francisco con Línea Férrea, en cercanías del Estadio Ewaldo Klein.

Ante lo ocurrido, se desplegó un amplio operativo, que sigue en curso, para dar con los responsables de este ataque armado. Fue en medio de eso que un hombre fue llevado esposado al cuartel de la PDI en Puerto Varas. De acuerdo con lo informado, se trataba de un sujeto de interés en la investigación.

El conducido corresponde a Felipe Mansilla, quien aseguró su inocencia y criticó el trato que recibió por parte de los policías.

Tras quedar en libertad, relató lo ocurrido esta mañana: “Me esposaron aquí adentro de mi casa y yo sin saber nada, no me dijeron nada. Me preguntaron el nombre, me tiraron al suelo y me esposaron. Apuntaron a mi papá, que está recién operado del corazón; lo apuntaron con la escopeta en el pecho y a mi esposa también. Tengo una rabia inmensa porque la apuntaron también como si nosotros fuésemos unos terroristas”.

“Me dejaron la embarrada en la casa, en la pieza, me dieron vuelta todo, como si yo fuera un homicida, y yo no soy un homicida, ni siquiera he salido de mi casa estos días”, añadió visiblemente afectado.

Según expuso, los policías derribaron el portón de su casa e ingresaron violentamente al inmueble. Una vez al interior, le dijeron que estaba en una lista y lo trasladaron al cuartel de la PDI. “Al comienzo me estaban tratando mal, como si estuviera preso, como un perro; me decían que me callara y yo les estaba hablando con respeto”.

Aseguró que la actitud de los detectives cambió tras las pruebas de campo: “Vieron que no tenía pólvora en mis manos ni en la chaqueta y ahí cambiaron su trato conmigo”.

Al ser consultado dónde estaba cuando fue atacado el policía durante la madrugada, Mansilla afirmó que se encontraba durmiendo en su casa y que no escuchó nada. Se enteró de lo ocurrido por las noticias.