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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

A siete años del estallido social de 2019, persiste el debate en torno a las lecciones que dejaron las movilizaciones. Dirigentes mantienen demandas sociales, pero también se cuestiona el rumbo tomado. Dos procesos constituyentes fracasaron en las urnas, dejando pendientes las reformas. Jaime Araya llama a reconstruir una mayoría para impulsar cambios. Fares Jadue defiende la lucha contra la desigualdad. Marcela Hernando critica la desvirtuación del proceso y la falta de acuerdos.

A siete años del estallido social del 18 de octubre de 2019, persiste el debate sobre las lecciones que dejaron las movilizaciones.

Si bien varios dirigentes siguen reivindicando las demandas sociales que dieron origen a las protestas, también surgen voces que reconocen errores y cuestionan el rumbo que tomó el proceso en los años posteriores.

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Tras el acuerdo político alcanzado luego de las movilizaciones, se desarrollaron dos procesos constituyentes que buscaban reemplazar la Constitución vigente.

Sin embargo, tanto la propuesta de la Convención Constitucional como la del Consejo Constitucional fueron rechazadas en las urnas, cerrando sin éxito la principal salida institucional impulsada tras el estallido.

Ante ello, el diputado independiente por la bancada del Partido Por la Democracia, Jaime Araya, sostuvo que las causas que originaron el malestar social siguen presentes y planteó que el principal desafío del progresismo es reconstruir una mayoría política y social capaz de impulsar cambios a través de las instituciones democráticas.


En la línea, el alcalde de Recoleta, Fares Jadue, defendió el carácter de las movilizaciones de 2019 y aseguró que representaron una expresión masiva contra la desigualdad.

También, sostuvo que muchas de las demandas planteadas siguen pendientes y advirtió que el malestar ciudadano continúa presente.



Una mirada más crítica expresó la diputada radical Marcela Hernando, quien afirmó que el estallido surgió a partir de demandas legítimas compartidas por la ciudadanía, pero sostuvo que el proceso terminó desvirtuándose por la irrupción de agendas particulares y por los episodios de violencia de las movilizaciones.

A su juicio, la principal oportunidad perdida fue no haber alcanzado acuerdos para avanzar en reformas sociales relevantes.

La discusión coincide además con la reaparición pública del exconvencional Rodrigo Rojas Vade, uno de los rostros más reconocibles del estallido social.

Quién reconoció que llegó a la Convención mediante engaños, aunque responsabilizó a “la élite” por su caída. Además, sostuvo que la propia Convención terminó debilitándose a sí misma y negó que su caso explique por sí solo el fracaso del proceso constitucional.