VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Club Peruano de Chile, con 122 años de historia, surge como unión de migrantes peruanos en este país, expandiéndose luego en asociaciones como la Asociación de Damas Peruanas y el grupo Paracas. Actualmente, el club se enfoca en apoyar a microempresarios peruanos y brinda educación preuniversitaria a jóvenes de escasos recursos. Además, destaca por promover la gastronomía peruana, la incursión de profesionales en diversos rubros y el fortalecimiento de vínculos entre ambas comunidades.

Fundado en 1904, el Club Peruano de Chile ha sido parte de la historia de la migración peruana en el país. Sus actuales dirigentes cuentan cómo fueron recibidos por los chilenos y los proyectos que impulsan para apoyar a sus compatriotas.

La migración peruana tiene diversos representantes, entre ellos trabajadores, profesionales, empresas y entidades privadas. Una de ellas es el Club Peruano de Chile, una organización creada hace 122 años y de la cual han nacido otras asociaciones a lo largo de su historia. La institución se dedica a promover los vínculos entre ambos países y ahora apuesta por el apoyo educativo a jóvenes.

El 10 de octubre de 1904, un grupo de migrantes procedentes de Perú, entre los que se recuerda al abogado César Belaunde, registró en Santiago el Centro Peruano, que luego, en los años 60, pasaría a llamarse Club Peruano de Chile. La motivación era unir a la comunidad peruana que ya residía en este país.

La institución fue la base para la creación, varios años después, de la Asociación de Damas Peruanas, que estaba conformada por las esposas de los miembros del club; la Hermandad del Señor de los Milagros y el grupo Paracas, dedicado a conectar profesionales peruanos.

Este mes, al conmemorarse un año más de su fundación y también el Día de los Peruanos en el Exterior (18 de octubre), BioBioChile conversó con Deycer Araujo y Amparito Canales, presidente y vicepresidenta del Club Peruano de Chile, respectivamente. Ambos residen desde hace muchos años en este país, haciendo empresa y promoviendo el emprendimiento.

Apoyo a la comunidad

Una de las misiones del club es apoyar al microempresario peruano mediante talleres, asesoramiento y encuentros profesionales. Según Canales, actualmente trabajan con una comunidad de más de 100 personas que buscan hacer crecer sus negocios.

“Convocamos a reconocidos directores de empresas, gerentes de primera línea, tanto peruanos como chilenos para que les hagan acompañamientos en talleres prácticos y didácticos”, detalla.

Asimismo, desde hace tres años, la institución desarrolla otro proyecto de apoyo a la educación preuniversitaria de jóvenes peruanos de escasos recursos. En la actualidad, son 12 los beneficiarios del programa. Ocho ya estudian en universidades del país y cuatro se preparan para postular este año. Además, cada becario cuenta con un mentor, entre ellos reconocidos profesionales peruanos y chilenos.

“Estos talentos peruanos ahora están acompañados por mentores, que son primeras líneas gerenciales, y les van a compartir toda la experiencia para que ellos, saliendo de la universidad, estén mejor posicionados en el mundo laboral”, dijo la vicepresidenta.

Marca peruana

Al hablar de migración peruana es inevitable mencionar la gastronomía, sea como emprendimiento o como valor cultural. Amparito Canales recuerda que durante la ola migratoria muchas mujeres que buscaban trabajo se emplearon como asesoras del hogar y llevaron “toda la delicia peruana” a las casas de las familias chilenas. “Nosotros conquistamos Chile a través de la comida”, dice.

“Por ejemplo, el ají de gallina muchos niños chilenos de los años 90 crecieron pensando que era un plato chileno”, cuenta Deycer Araujo sobre el consumo de platos peruanos en los hogares. Asegura que este aporte hizo que la migración peruana fuera bien recibida por la comunidad en general.

Otros profesionales

Pero el perfil del peruano ya no solo está asociado a la gastronomía, sino también a otros rubros profesionales. “En el sector minero es impresionante la cantidad de profesionales trabajando acá en Chile en distintas compañías”, cuenta Deycer Araujo. También menciona la incursión peruana en los negocios informáticos.

Historias de migración

La historia del Club Peruano también está marcada por experiencias personales de migración. Por ejemplo, su presidente, Deycer Araujo, llegó a Chile en 1992, hace 34 años, con una “mochila de sueños” y, con el paso del tiempo, logró consolidarse como empresario, atendiendo a importantes compañías del país. Su trayectoria también lo llevó a involucrarse en actividades más allá de los negocios, como formar parte del directorio de esta organización sin fines de lucro.

Por su parte, la vicepresidenta Canales nació en Iquitos, en la Amazonía peruana, y reside en Chile desde hace 22 años. Estudió Lingüística y Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú y posteriormente cursó Relaciones Públicas en Chile, donde terminó como la primera alumna de su promoción.

Durante su trayectoria profesional trabajó en el consulado peruano, en la oficina comercial de la embajada y en un instituto para directores de empresas. Actualmente tiene su propia empresa, dedicada a generar redes colaborativas y estratégicas, desde la cual colabora con compañías y gremios del país.

“Tengo tres preciosos hijos chileno-peruanos, adolescentes, uno de ellos en la universidad, dos de ellos en secundaria”, relata Canales, quien también fue durante ocho años directora de la Asociación de Damas Peruanas.

¿Cómo fueron recibidos en Chile?

Ambos dirigentes coinciden en que su experiencia como migrantes ha sido positiva. Araujo asegura que, desde su llegada, encontró una buena recepción entre los chilenos. Su actividad laboral le permitió recorrer distintas ciudades y localidades. “Yo conozco desde Arica hasta la Antártida”, contó.

“Siempre he sentido ese cariño. No me he sentido desplazado, no me he sentido maltratado”, afirma el presidente del Club Peruano, quien destaca especialmente la hospitalidad que encontró en el sur de Chile.

Al referirse a las diferencias históricas entre Perú y Chile, Araujo considera que la convivencia cotidiana ha contribuido a fortalecer las relaciones entre ambas comunidades. “Aunque la historia dejó huellas, el encuentro cotidiano nos ayuda a conocernos y acercarnos”, sostiene.

Canales comparte esa percepción. Cuenta que su acento permite que los chilenos identifiquen rápidamente su origen peruano y que, en su experiencia, las reacciones han sido favorables. Incluso recuerda que aprendió a cocinar en Chile gracias a su suegra, una mujer del sur del país.

“Somos peruanos, tenemos raíces peruanas, nuestro corazón es peruano, pero finalmente, ahora que vivimos en Chile, Chile es nuestro hogar”, expresa la vicepresidenta.

Desde esa perspectiva, ambos consideran que el Club Peruano debe funcionar como un espacio de encuentro que permita mantener las raíces de sus integrantes y, al mismo tiempo, fortalecer sus vínculos con la sociedad chilena.

Reconocimiento a su trabajo

El Club Peruano mantiene vínculos con las autoridades diplomáticas del Perú en Chile. Según explica Canales, los estatutos de la institución establecen que el embajador peruano de turno ocupa la presidencia honoraria de la organización. “Nosotros tenemos el apoyo de la embajada y del consulado del Perú para las actividades que hacemos”, indica.

En ese marco, en 2025 el Club recibió un reconocimiento del Consulado Peruano por su promoción de la integración comunitaria, la difusión de la cultura peruana y la acción solidaria a favor de los residentes.