Una nueva crítica surgió desde Chile luego de que el canciller argentino Pablo Quirno calificara a Argentina como un país “bicontinental, bioceánico”, apenas horas después de que los presidentes José Antonio Kast y Javier Milei reafirmaran la vigencia de los tratados que establecen la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes.
El diputado Alejandro Riquelme (REP), representante de la Región de Magallanes, cuestionó que las declaraciones del ministro de Relaciones Exteriores trasandino se produjeran prácticamente en paralelo al entendimiento alcanzado entre ambos mandatarios, que buscó cerrar la reciente controversia por el extremo sur.
El concepto utilizado por Quirno apareció durante una entrevista con el canal argentino A24, en la que abordó el proyecto de construcción de una base naval integrada en Ushuaia y la necesidad, según planteó, de reforzar la presencia argentina en el Atlántico Sur y su proyección hacia la Antártica.
“Argentina es un país bicontinental, bioceánico”, afirmó el canciller.
Sus palabras adquieren especial sensibilidad luego de la reunión bilateral entre Kast y Milei en Santiago. Tras el encuentro, ambos gobiernos reafirmaron que el Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984 se encuentran plenamente vigentes y que ambos instrumentos establecen la soberanía de Chile sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes.
Riquelme apunta a una señal contradictoria
En ese escenario, Riquelme acusó una falta de coherencia entre el entendimiento alcanzado por los presidentes y el mensaje entregado posteriormente por el jefe de la diplomacia argentina.
“Rechazo categóricamente las declaraciones del canciller argentino. Argentina puede hablar de integración o corredores bioceánicos, pero eso es muy distinto a hablar de soberanía”, sostuvo.
El parlamentario recordó que el Protocolo Adicional y Aclaratorio de 1893, complementario al Tratado de Límites de 1881, estableció que Chile no puede pretender puntos hacia el Atlántico y que Argentina no puede hacerlo hacia el Pacífico.
A juicio del diputado, esa definición resulta particularmente relevante frente a la utilización del concepto “bioceánico” por parte de Quirno.
“El Protocolo Adicional y Aclaratorio de 1893 estableció expresamente que Chile no puede pretender punto alguno hacia el Atlántico y que Argentina no puede pretender punto alguno hacia el Pacífico”, afirmó.
Riquelme agregó que este principio también fue reiterado en la Declaración Presidencial suscrita por Eduardo Frei y Carlos Menem en Buenos Aires, en diciembre de 1998.
La controversia se suma así a una jornada en que La Moneda y la Casa Rosada habían buscado precisamente descomprimir las diferencias surgidas en torno al extremo austral. La declaración de Kast y Milei apuntó a reafirmar el marco jurídico bilateral, mientras que las posteriores palabras de Quirno volvieron a instalar el debate sobre el alcance de la proyección argentina hacia el Pacífico.
“Los tratados no pueden respetarse solamente cuando resultan convenientes”
El diputado por Magallanes sostuvo que el episodio no debería ser entendido como una diferencia meramente semántica, considerando la sensibilidad histórica de las materias limítrofes entre ambos países.
“Lo preocupante es que ya se está haciendo costumbre que autoridades argentinas intenten reinterpretar, relativizar o directamente cuestionar tratados y acuerdos internacionales que resolvieron estas materias hace décadas”, acusó.
“Los tratados no pueden respetarse solamente cuando resultan convenientes”, añadió.
La preocupación también ha sido planteada desde otros sectores. El exministro de Defensa Francisco Vidal sostuvo que la afirmación de Quirno sobre el carácter “bioceánico” de Argentina “rompe” los tratados de 1881 y 1984, cuestionando además que la declaración se produzca junto con el anuncio de una mayor presencia naval argentina en Tierra del Fuego.
Finalmente, Riquelme llamó a evitar que la situación política interna argentina termine generando nuevos puntos de fricción con Chile.
“Argentina debe entender que sus problemas y conflictos internos no pueden transformarse en nuevos flancos con Chile ni utilizar la relación bilateral para alimentar discursos nacionalistas”, sostuvo.
“Chile quiere una buena relación con Argentina, pero también debe exigir respeto irrestricto a los tratados, a nuestros límites y a nuestra soberanía”, concluyó.