Lo que debía ser una nueva jornada de discusión del proyecto de Sala Cuna Universal terminó este martes con la sesión suspendida en el Senado, gritos desde las tribunas y un fuerte intercambio entre senadores, luego de que dirigentes sindicales interrumpieran las intervenciones en el hemiciclo.
Las manifestaciones se produjeron mientras se discutían los alcances y el financiamiento de la iniciativa. El momento de mayor tensión ocurrió durante la intervención del senador Enrique Lee, quien debió detener reiteradamente su discurso ante los gritos provenientes de las tribunas.
En su alocución, Lee cuestionaba las críticas al proyecto y defendía que los derechos sociales deben contar con financiamiento, cuando las interrupciones se intensificaron. “Presidenta, le pido que descuente los segundos”, alcanzó a señalar mientras solicitaba que no se contabilizara el tiempo perdido producto de los incidentes.
Tras aquello, la presidenta del Senado, Paulina Núñez, intervino para intentar controlar la situación. “Vamos a dar por terminada la discusión del proyecto de ley”, anunció, permitiendo que Lee retomara su intervención en la sesión del próximo martes. Posteriormente, suspendió la sesión por cinco minutos, instante en que personal de Carabineros desalojó las tribunas mientras sonaban los timbres del hemiciclo.
Núñez además anunció que el próximo martes la iniciativa será discutida y votada sin público en las tribunas. La presidenta justificó la medida apelando al reglamento de la Cámara Alta, que faculta a la Mesa para despejar las galerías cuando los asistentes desobedezcan las advertencias de no realizar ruidos o manifestaciones.
El duro intercambio tras los incidentes
El episodio abrió un nuevo frente de confrontación entre los senadores. Rodolfo Carter pidió a la Secretaría del Senado informar quién había invitado a los dirigentes sindicales presentes, en medio de duras críticas.
Al respecto, su par de la UDI, Gustavo Sanhueza, respaldó el cierre de las tribunas y pidió adoptar medidas para impedir que quienes protagonizaron los incidentes vuelvan a ingresar al Congreso durante un año.
Desde la oposición, el senador comunista Daniel Núñez defendió la presencia de público en el Senado y sostuvo que permitir que las personas expresen su desacuerdo forma parte de la democracia. En esa línea, el PPD Rodrigo Celis coincidió en que los gritos no debían considerarse un hecho extraordinario y llamó a los parlamentarios a no provocar a las tribunas.
La senadora Alejandra Sepúlveda, en tanto, apuntó a la responsabilidad de los propios legisladores y recordó que estos deben dirigirse a la Mesa y no directamente a las galerías, pues aquello puede generar reacciones como las registradas durante la jornada.
Por su parte, Lee también respondió a las críticas. Afirmó que los incidentes comenzaron antes de su intervención y cuestionó que se le atribuyera responsabilidad por la reacción de las tribunas. “Acá también estamos representando a la gente”, sostuvo, agregando que quienes estaban en las galerías no podían impedir que los parlamentarios elegidos expresaran sus posiciones.
Pero además, el senador Rojo Edwards fue más allá y calificó como “violencia” lo ocurrido. Cuestionó a quienes, a su juicio, justificaron las manifestaciones y pidió que algunas de las dirigentes presentes no volvieran a ingresar a dependencias del Senado, calificándolos de “trastornados”.
Ante ello, Fidel Espinoza reprochó que se calificara de “trastornados” a los dirigentes que participaron de las manifestaciones, mientras Daniel Núñez volvió a defender el derecho de la ciudadanía a acudir a las tribunas y escuchar directamente el debate legislativo.
La molestia de la CUT
Cabe destacar que entre las organizaciones presentes estaba la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). Su vicepresidenta de la Mujer, Igualdad y Género, Karen Palma, defendió la presencia sindical y aseguró que el mundo del trabajo no ha sido escuchado durante la tramitación del proyecto.
La dirigenta reiteró la oposición de la CUT a que la iniciativa sea financiada con recursos del seguro de cesantía y cuestionó la posibilidad de establecer mecanismos que puedan generar diferencias en la calidad de la atención de niños y niñas. También acusó que los cuestionamientos a los dirigentes sindicales buscaban “ningunear al mundo del trabajo y sus representantes”.
Palma sostuvo que las interrupciones fueron una reacción a las “provocaciones” de parlamentarios de derecha y afirmó que la suspensión del debate respondió a que “les incomoda nuestra presencia”.
Tras los incidentes, el ministro del Trabajo, Tomás Rau, reconoció como legítimo que existan discrepancias respecto del proyecto, pero cuestionó la forma en que fueron expresadas.
“Es legítimo tener discrepancias en términos de cómo se financia un proyecto de ley o distintas materias en particular. Lo que no corresponde, a nuestro modo de ver, es la estridencia, los gritos. “Nosotros somos dialogantes”, sostuvo.
La discusión de Sala Cuna Universal quedó nuevamente pendiente. El Senado retomará su análisis y votación el próximo martes, esta vez con las tribunas cerradas.