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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Este sábado 5 de septiembre el cambio de hora implicará perder 60 minutos de sueño al adelantar los relojes a la 01:00 del domingo. Aunque parezca un ajuste menor, puede generar cansancio, irritabilidad y alterar la rutina familiar. Es clave adaptarse gradualmente, evitando pantallas antes de dormir y buscando luz natural por la mañana. En niños, adolescentes y adultos mayores, es recomendable adelantar progresivamente las rutinas.

Si bien el cambio de hora de este sábado 5 de septiembre traerá más luz durante las tardes, también implica perder 60 minutos de sueño durante la madrugada del domingo 6.

Recordemos que gran parte del país tendrá que ajustar sus relojes en 60 minutos cuando las agujas estén por pasar de las 23:59 a las 00:00 horas, adelantándolos hasta la 01:00 del domingo.

Aunque parece una modificación menor, durante los días siguientes algunas personas pueden experimentar cansancio, dificultades para despertar, irritabilidad, cambios en el apetito o menor concentración. El ajuste también puede alterar la convivencia y la organización familiar, especialmente en hogares con niños, adolescentes y adultos mayores.

“Para el reloj son solamente 60 minutos, pero para el cuerpo y la mente significa modificar de manera abrupta una rutina que venía repitiéndose durante meses, sobre todo en la transición al horario de verano, en que se adelanta el reloj. Durante los primeros días podemos sentir más cansancio, desconcentración o poca motivación, mientras el organismo se adapta”, explica Luz María de Costa-Nora, jefa de Atenciones Terapéuticas de Fundación CENFA.

“Los cambios en el descanso también repercuten en la forma en que nos relacionamos. Una persona cansada puede reaccionar con menos paciencia o sentirse sobrepasada con mayor facilidad. Por eso es importante ajustar las exigencias y comprender que hay distintos ritmos de adaptación”, agrega.

¿Qué hacer para no tener sueño tras el cambio de hora?

Según explica De Costa-Nora, esperar hasta la noche del cambio para acostarse una hora antes puede resultar poco efectivo. La recomendación es comenzar durante los días previos, adelantando gradualmente los horarios de sueño, comidas y despertar.

“Obligarse a dormir temprano o angustiarse porque no aparece el sueño puede generar el efecto contrario. Es preferible disminuir progresivamente los estímulos, bajar la intensidad de las actividades nocturnas, menos pantallas, creando condiciones que favorezcan el descanso”, señala a través de un comunicado.

En niños y adolescentes, el cansancio puede manifestarse mediante irritabilidad, resistencia a levantarse, desgano o dificultades para concentrarse, por lo que recomiendan ir adelantando progresivamente la hora de sueño, sobre todo de los niños. En el caso de los adultos mayores, también les puede beneficiar ir adelantando sus rutinas para que el cambio se sienta más gradual.

Sobre esa línea, entrega seis claves para enfrentar de mejor manera el cambio de hora.

Adelantar gradualmente las rutinas: Mover entre 10 y 15 minutos diarios los horarios de comida, descanso y despertar.

Buscar luz natural durante la mañana: Abrir las cortinas o salir algunos minutos ayuda al organismo a reconocer que el día comenzó.

Reducir las pantallas durante la noche: Evitar celulares, televisores y computadores al menos una hora antes de acostarse.

No compensar el cansancio con exceso de café: Aumentar la cafeína puede dificultar el sueño de la noche siguiente.

Evitar siestas prolongadas: Dormir demasiado durante la tarde puede retrasar aún más la adaptación.

Preparar el lunes con anticipación: Dejar listas la ropa, las mochilas y las tareas pendientes permite reducir la tensión de la primera mañana laboral y escolar.

Si las dificultades para dormir, la angustia, la irritabilidad o el agotamiento se mantienen durante varias semanas e interfieren con la vida cotidiana, puede ser recomendable solicitar orientación profesional.