Señor Director:
El Maratón de Santiago es un activo de la ciudad, construido durante más de dos décadas gracias al esfuerzo de miles de corredores que lo hemos convertido en parte de nuestra identidad deportiva.
Por eso, el procedimiento iniciado esta semana por el Sernac contra Prokart (productora del evento), que constató cobros indebidos, cláusulas abusivas y deficiencias graves como la ausencia de medallas e hidratación básica, no puede leerse solamente como un conflicto comercial entre una empresa y sus clientes.
Este comportamiento es síntoma de una gestión que ha ido erosionando, edición tras edición, la confianza que los corredores depositamos en este evento cada año.
El problema no es el Maratón de Santiago como tradición ni como hito deportivo, sino que ese patrimonio ciudadano ha quedado atado, sin contrapesos, a un privado y cuando ese operador falla, es la marca “Maratón de Santiago” la que se mancha, junto con la imagen de la ciudad entera, ante miles de participantes nacionales y extranjeros que cada año la eligen.
Por eso hoy parece razonable que las autoridades junto al mundo deportivo, se pregunten si es aceptable que un activo de esta magnitud dependa exclusivamente de un operador privado, sin mecanismos robustos de fiscalización que resguarden tanto los derechos de los corredores como el prestigio de un evento que, en definitiva, le pertenece a la ciudad.
Felipe De Larraechea M.
Maratonista
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