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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La exministra del Interior, Carolina Tohá, participó en el encuentro del Partido Por la Democracia, planteando su incomodidad con la centroizquierda y abogando por una izquierda plural. Criticó la linealidad de considerar lo más radical como auténticamente izquierdista y abogó por una visión más amplia. Además, señaló que el problema de la centroizquierda no radica en las políticas públicas, sino en la conexión con la sensibilidad social actual. También reflexionó sobre el sistema capitalista y la importancia de agregar valor desde la política a las demandas ciudadanas.

La exministra del Interior Carolina Tohá participó este lunes en el encuentro organizado por el Partido Por la Democracia, ‘Consejo Estratégico “Ricardo Lagos Escobar”, Chile 2030-2050‘. En la instancia, planteó estar “incómoda con la centroizquierda”.

En su intervención, entró de lleno en el debate sobre las identidades políticas. “Yo estoy incómoda con la centroizquierda. Sinceramente, estoy por abolir ese término“, afirmó.

A renglón seguido, Tohá explicó su visión sobre la izquierda. “La izquierda es plural. Hay distintas izquierdas”, señaló. En esa línea, aclaró qué entiende por auténtica izquierda. “La auténtica izquierda no son los grupos radicalizados ni los extremos. Otra cosa es que haya alianzas de la izquierda o de partes de la izquierda con el centro y eso es una centroizquierda”, sostuvo.

Izquierda plural

Asimismo, cuestionó que “este lenguaje que hemos empleado de alguna manera asume una linealidad en que lo auténticamente izquierdista es lo más radical y creo que eso hay que disputarlo”, manifestó.

“Somos izquierdas distintas, tenemos énfasis distinto, pero nosotros no renunciamos a nuestras radicalidades“, expresó. Definió en qué son radicales. “Nosotros somos radicales con la democracia, somos radicales con los derechos humanos, somos radicales con una serie de cosas, otras izquierdas son radical con otras cosas”, dijo.

Tohá insistió que “este lenguaje nos pone en una mala posición, es una posición creo yo desprofiladora, perdedora, chao, yo la sacaría“.

Luego cambió de tema y abordó el diagnóstico de la centroizquierda. “Tenemos un problema ahí creo yo de diagnóstico y de soluciones”, planteó.

La exsecretaria de Estado en la administración de Gabriel Boric sostuvo que el problema no radica en las políticas públicas. “Creo que el progresismo sigue siendo infinitamente superior a la derecha en materia de política pública, creo que gestiona mejor el Estado, a pesar de todos los pesares“, afirmó.

“No renunciamos a nuestras radicalidades”

Para ella, “su problema es más bien de conexión con lo que es el ethos de este mundo en que estamos hoy día, lo que es la sensibilidad social de las personas hoy”, indicó. Aclaró que no tiene incomodidad con los sueños. “Yo no tengo incomodidad con hablar de sueños. Creo que sueños entendidos como propósitos, como ciertos objetivos, ciertos valores, no es ahí donde está nuestro problema”, precisó.

“Nuestro problema es que nos enamoramos o algunos se enamoraron de algunas recetas para llegar a esos propósitos“, dijo. Del mismo modo, Tohá evaluó las recetas del socialismo. “Se mostraron muy malas todas las recetas del socialismo real, aberrantes, conducen al infierno”, declaró.

También analizó la socialdemocracia. “Las recetas que se mostraron buenas, que son las de la socialdemocracia, también tienen límites y perdieron tracción”, afirmó. Y agregó que “yo creo que la socialdemocracia, por ejemplo, no alcanza. No es que fracasó, es una cuestión fantástica la socialdemocracia, estuvo regio, lo mejor que hemos hecho, la humanidad”.

Para Tohá, “tenemos confusión con los propósitos”, sostuvo.

El problema no son las políticas públicas

Durante su intervención, la exministra proyectó que “a mí lo que me gustaría tener para el 2050 es que Chile se sienta sacando adelante un proyecto de desarrollo ampliamente compartido y avanzando en esa dirección”.

Planteó la necesidad de clarificar conceptos. “Cuando nosotros hablamos que tenemos un ideal de igualdad, ¿de qué estamos hablando cuando hablamos de un ideal de igualdad en el mundo de hoy?”, preguntó. De inmediato dijo que “la igualdad deseable, yo no creo que la dicte nadie, no está escrita en ningún lado, es una convención social”, afirmó.

Y añadió que “tiene límites, porque tampoco pensamos igual de todo, en todo, para todo, y esa conversación hace mucho rato que no la tenemos”.

Tohá también abordó el sistema capitalista. “Yo sigo teniendo una complicación con el sistema capitalista, no porque las empresas desarrollen el grueso de la actividad económica, sino porque de la mano de la actividad económica privada se acumula poder político y eso hace muy difícil construir una igualdad política en la sociedad”, explicó.

Posteriormente, reflexionó sobre la dificultad de comunicar ese problema. “Andar por la vida diciendo ‘Queremos superar el sistema capitalista’, cuando la gente lo que se imagina es que nos vamos a ir a la Unión Soviética o a Cuba, es que no, señor, es que antes muerta”, dijo.

Rol de la calle

Sobre el rol de la calle, Tohá enfatizó que “es indispensable porque somos un partido político, porque tenemos ahí una necesidad de cercanía, de diálogo, pero sobre todo un buen diagnóstico”, señaló. Pero advirtió que “yo no creo que a la política le falte escuchar a la calle. Yo creo que a la política le falta agregarle algo a la calle“.

En esa línea, Tohá criticó el rol actual de la política. “Hoy día la política es simplemente una correa de transmisión de lo que se escucha en la calle”, dijo. Cuestionó qué aporta la política. “¿Qué agrega la política a ese sentimiento ciudadano?”, preguntó.

Para ella, “si un país no es una suma de reclamos, necesidades, deseos, malestares. Es una manera de vivir juntos”, afirmó. Y agregó que “la política a eso hoy día agrega poco”.

Tohá también identificó una amenaza superior a otras. “Todas esas amenazas son inferiores a una que es muy superior, que es la instalación de una mirada en las sociedades en Chile y en partes que naturaliza crea que hay un orden natural del ser humano“, advirtió.