Tras años de tramitación, el Plan de Descontaminación del lago Villarrica ya tiene luz verde. Su publicación en el Diario Oficial marca el inicio de una estrategia de 15 años destinada a enfrentar la contaminación generada por la actividad humana, con foco principalmente en las pisciculturas y el vertimiento de aguas servidas.
La publicación constituye el último paso para poner en marcha un proceso que comenzó en 2017, cuando el lago Villarrica fue declarado zona saturada tras constatarse concentraciones de clorofila A y fósforo por sobre los niveles permitidos, asociadas a la actividad humana.
El plan contempla una intervención de largo plazo y establece medidas dirigidas a las principales fuentes contaminantes identificadas en la cuenca: las pisciculturas y el vertimiento directo de aguas servidas en los ríos que desembocan en el lago.
Durante su visita a La Araucanía, la ministra de Medio Ambiente, Francisca Toledo, destacó que, si bien la implementación comenzó de inmediato, varias de las medidas requerirán estudios previos y distintos procesos administrativos antes de su ejecución.
“El plan está proyectado para 15 años, pero nos ponemos, en este momento, desde el día de hoy, ya parte inmediatamente. Se continúa con los monitoreos que ya se estaban realizando. La meta es llegar al final de la aplicación de este plan con reducir 67,7 toneladas/año de fósforo”, señaló.
Uno de los principales cuestionamientos de las autoridades locales apunta precisamente a que el plan no termine quedándose solo “en el papel”. En ese contexto, consultada sobre si el Presupuesto 2027 contempla recursos específicos para su implementación, la ministra no confirmó una asignación determinada.
Toledo explicó que las medidas a cargo de los distintos organismos públicos tienen diferentes plazos y que los recursos deberán incorporarse a los presupuestos a medida que avance su ejecución.
“Tienen que hacerse estudios básicos, hay que obtener RS, entonces tienen distintos plazos y, a medida que se vayan gatillando, se van a ir probablemente reflejando en los presupuestos, tanto probablemente del Gobierno Regional como también probablemente en el presupuesto del Ministerio de Obras Públicas”, sostuvo.
La secretaria de Estado también recalcó que la entrada en vigencia del plan no supone simplemente ejecutar las medidas contempladas y esperar 15 años para evaluar sus resultados. Por el contrario, aseguró que durante todo el período habrá monitoreo y seguimiento de los avances.
Así, el lago Villarrica entra ahora en una nueva etapa: ya cuenta con un marco regulatorio, metas definidas y organismos responsables. El desafío estará en convertir esas obligaciones en obras, inversiones, fiscalización y resultados ambientales verificables, en un proceso que se extenderá durante los próximos 15 años.