"El problema no es solo traer de vuelta a los becarios, sino qué pasa con ellos cuando vuelven". Ese es, en simple, el mensaje de la Sociedad Internacional de Investigadores de Chile (SICH), que cuestionó el diagnóstico del Gobierno sobre Becas Chile y sostuvo que el país sigue perdiendo una parte importante de su inversión porque muchos investigadores no encuentran espacios para desarrollar el conocimiento adquirido en el extranjero.
El diagnóstico del Gobierno sobre las falencias del programa Becas Chile abrió un debate que se suma ahora la Sociedad Internacional de Investigadores de Chile (SICH), que si bien coincidió con la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, en la necesidad de revisar el programa y fortalecer sus mecanismos de control, sostuvo que el foco del problema no está donde hoy lo sitúa el Ejecutivo.
En una declaración enviada a BioBioChile, la organización afirmó que el verdadero desafío no es únicamente perseguir el incumplimiento de algunos beneficiarios o exigir su retorno al país, sino garantizar que el conocimiento financiado con recursos públicos pueda traducirse efectivamente en desarrollo para Chile.
La postura surge luego de que la ministra revelara que 1.666 becarios mantienen incumplimientos por cerca de $92 mil millones y reconociera que el Estado “no sabe cuál ha sido ese retorno” de los más de $960 mil millones invertidos en Becas Chile, debido a que no existe un seguimiento integral de quienes regresaron al país.
La Sociedad Internacional de Investigadores de Chile (SICH) es una organización civil sin fines de lucro que agrupa a investigadores de Chile que participan o han participado en programas de posgrado e investigación con un componente de internacionalización esencial en su formación.
“Retorno no es retribución”: SICH por debate sobre Becas Chile
Para la SICH, uno de los principales problemas del programa es que el sistema actual mide el cumplimiento únicamente en función del regreso al país, sin evaluar si los conocimientos adquiridos terminan aportando al país.
En ese sentido, la declaración sostiene que “bajo el Decreto Supremo N° 664, la obligación se satisface con mera permanencia territorial”, por lo que una persona puede cumplir formalmente con la beca aun cuando esté desempleada o trabajando fuera de su especialidad.
“El sistema mide dónde está el cuerpo del becario, no qué hace su trabajo por el país”, señala la declaración.
Como ejemplo, plantean que una persona puede cumplir todas las exigencias legales aun cuando regrese a Chile y termine desempleada o desempeñándose en un trabajo ajeno a su especialidad.
En cambio, agregan, otro investigador que permanezca en el extranjero, pero que lidere proyectos sobre Chile, publique con instituciones nacionales, forme estudiantes chilenos o consiga financiamiento internacional para universidades del país, puede ser considerado incumplidor bajo las reglas actuales.
Para la organización, ese diseño responde a una visión que quedó atrás hace años.
Según explican, cuando Becas Chile fue creado predominaba el concepto de “fuga de cerebros”, que buscaba evitar que investigadores permanecieran en el extranjero. Sin embargo, sostienen que hoy la comunidad científica internacional habla de “circulación de cerebros”, donde la colaboración entre países forma parte del desarrollo de la investigación.
El Estado no sabe cuánto aportan quienes sí regresaron
La organización también coincide con la ministra en que el Estado carece de información para medir el retorno de la inversión, aunque sostiene que ese problema ha estado presente desde el origen del programa.
“ANID no ha realizado jamás un estudio que cuantifique la contribución de los becarios una vez finalizada su formación”, sostiene la declaración.
A partir de ello, los investigadores cuestionan que el debate se concentre en el monto adeudado por quienes incumplieron, sin conocer previamente cuál ha sido el aporte efectivo de quienes sí regresaron al país.
“No se puede calcular cuánto costaría al Estado que las personas no retornen, si no se sabe el valor de la retribución que sí se produce. Sin ese dato crítico, la conclusión de pérdida no es un hallazgo de auditoría, sino una hipótesis que no se puede probar con la evidencia disponible”, sostienen.
La SICH también plantea que la cifra de 1.666 incumplidores no corresponde necesariamente a personas que decidieron permanecer fuera de Chile, ya que —afirman— la propia autoridad reconoció ante la Comisión de Futuro que parte de esos casos corresponde a personas que sí están en el país, pero cuya documentación aún presenta observaciones.
El problema, dicen, es el “desperdicio de talento”
Para la organización, el mayor riesgo no es la denominada “fuga de cerebros”, sino el llamado “brain waste” o desperdicio de talento.
Con ese concepto describen la situación de investigadores que regresan al país tras completar su formación, pero no encuentran espacios para desarrollar el trabajo para el que fueron preparados.
“Cuando un investigador formado con fondos públicos regresa y termina desempleado o ejerciendo funciones ajenas a su especialidad, la inversión se pierde igual que si nunca hubiese vuelto, con la diferencia de que esa pérdida no aparece en ninguna planilla de cobranza”, señala la declaración.
Como respaldo, citan la Encuesta de Trayectoria de Profesionales con Doctorado (2024) del propio Ministerio de Ciencia, que —según indican— muestra que un 36% calificó su inserción laboral como difícil o muy difícil; un 81% tuvo como último contrato uno a plazo fijo o a honorarios y un 46% se encontraba buscando trabajo.
Asimismo, sostienen que Chile destina apenas un 0,36% del PIB a investigación y desarrollo, muy por debajo del promedio de la OCDE, que alcanza el 2,7%, lo que limita la capacidad del sistema para absorber a quienes fueron formados.
SICH propone medir resultados de Becas Chile
Aunque respaldan revisar Becas Chile, la SICH plantea que la reforma debiera modificar la forma en que los beneficiarios acreditan la retribución al Estado.
En vez de exigir únicamente la residencia en Chile, proponen evaluar resultados concretos y verificables, como la inserción laboral en el área de formación, publicaciones científicas vinculadas al país, proyectos con instituciones chilenas, formación de nuevos investigadores, asesorías a organismos públicos y la obtención de financiamiento internacional para el país.
Según la organización, ese sistema sería incluso más exigente que el actual.
“SICH propone reemplazar la acreditación por residencia con un sistema de retribución efectiva, verificable y orientada a resultados”, señala la declaración.
Y concluye: “Chile no se juega su desarrollo en una planilla de cobranza, sino en su capacidad de convertir el conocimiento que ya financió en industrias, políticas públicas y soluciones para sus territorios. No aspiramos a ser catalogados como deudores del Estado: aspiramos a retribuir lo que Chile invirtió en nosotros, y estamos disponibles para construir las condiciones que lo hagan posible.
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