Un nuevo flanco se abrió al interior del oficialismo. Todo esto, en el contexto de la controvertida salida del exsubsecretario de Hacienda, Juan Pablo Rodríguez, tras dar positivo a test de drogas.
El último desencuentro incluye al biministro Claudio Alvarado y al presidente del Partido Republicano, el senador Arturo Squella. Los cuestionamientos de este último —hacia La Moneda— surgieron en un chat que reúne a cerca de 200 exintegrantes de la Fundación Jaime Guzmán, donde atribuyó responsabilidades políticas al manejo del caso y defendió públicamente a Rodríguez.
Así, el parlamentario republicano exigió disculpas públicas del subsecretario del Interior, Máximo Pavez, por su actuación en este caso. Posteriormente, Alvarado defendió el actuar del Ejecutivo y aseguró que su par solo cumplió con el procedimiento establecido por la ley y los protocolos vigentes.
La respuesta no tardó en llegar. A través de su cuenta de X, Squella envió un mensaje al secretario de Estado: “Ministro, con todo el cariño, amistad y respeto, desde el momento en que alguien actúa en política tomando decisiones al margen de lo que cree correcto, es mejor que se busque otra actividad”, comenzó escribiendo.
Acto seguido dijo que en su caso defiende “una manera de hacer las cosas que en este caso afecta al ex subsecretario, y de la misma manera lo haría si el afectado fuera el subsecretario del Interior; de hecho, con este último tengo una trayectoria común muy por sobre respecto del primero”.
“Mi comentario en un chat entre amigos, donde le pido a Max Pavez que se pronuncie, fue en su calidad de responsable formal del proceso que ha significado una estigmatización brutal a una persona”, complementó.
Por último, concluyó: “Considerando que todos, incluido él, le creen a Juan Pablo, se habría esperado que al menos reconociera que el protocolo hay que mejorarlo hacia futuro y todavía está a tiempo de hacerlo”.
