En entrevista con BioBioChile, el exdiputado Eric Aedo (DC) criticó la postura de su partido frente a la llamada "megarreforma", defendió el acuerdo que llevó a la DC a apoyar a Jeannette Jara, pese al costo electoral que —dice— tuvo para él, y abordó el complejo inicio del gobierno de José Antonio Kast.

El exdiputado Eric Aedo (DC) volvió al debate público y, desde Santiago —donde actualmente trabaja en el área de Relaciones Internacionales del municipio—, conversó con este medio para analizar el presente de la Democracia Cristiana, el proyecto de Reconstrucción Nacional del Gobierno y el escenario político actual.

El exparlamentario advirtió por la falta de acuerdos en la política chilena y alertó que eso podría abrir paso a liderazgos “populistas”. Además, sostuvo que el país debe retomar el crecimiento económico para evitar problemas futuros con la reforma de pensiones.

Sobre la llamada “megarreforma”, cuestionó la decisión de la DC de rechazar la idea de legislar y defendió que el partido debía priorizar a las familias damnificadas por los incendios en el Bío Bío por sobre las diferencias ideológicas.

Aedo también abordó su derrota electoral, reconociendo que sabía que apoyar a Jeannette Jara podía costarle votos. No obstante, defendió esa decisión, porque —asegura— permitió a la DC mantener representación parlamentaria.

Finalmente, evaluó el inicio del gobierno de José Antonio Kast como “dificultoso”, respaldó el cambio de gabinete y criticó la decisión de no apoyar la candidatura de Michelle Bachelet a la ONU.

¿En qué está Eric Aedo?

—Tengo entendido que está trabajando en la Municipalidad de Santiago. ¿Cómo le ha ido?

Bien, efectivamente estoy en el municipio de Santiago, estoy en el área de Relaciones Internacionales y la verdad es que ha sido un tiempo bien exigente. Pero bien, contento, preparando acá un encuentro de ciudades iberoamericanas en el ámbito de seguridad, así que bien atareado, bien entretenido.

—¿Cómo se dio su llegada ahí? ¿Lo contactó Mario Desbordes?

Sí. Estuvimos conversando, y yo tenía también otras alternativas, pero decidí optar por Santiago, dada toda la red que había formado siendo diputado y vicepresidente de la Cámara. Esa red, obviamente, tiene efectos mucho más positivos desde el punto de vista laboral estando en Santiago. Tenía la posibilidad de quedarme en Concepción, pero decidí quedarme acá.

—¿Y extraña la política?

Bueno, obviamente la labor que realizo acá es una labor que no tiene que ver con la política cotidiana, como cuando uno es parlamentario, pero sí observo la política, la sigo observando. Observo con preocupación esta falta de acuerdos que creo que le hace mucho daño a Chile.

Y extraño también la política y el poder influir en las decisiones, porque yo creo que no hay conciencia en el mundo político de que la gente va a terminar hastiada si los distintos sectores de la política tradicional —la centroizquierda, la derecha, la izquierda más dura, como en su minuto se percibía el Frente Amplio, o la derecha más dura, como se percibía el Partido Republicano— no dan respuestas a las demandas del país. Finalmente, lo que vamos a tener es que la gente va a optar por un gobierno de corte populista que creo que le va a hacer muy mal a Chile.

—¿A quién se refiere con “populista”?

Un populista que le prometa a la gente soluciones mágicas que son prácticamente imposibles y que, en el fondo, acentúe la caída más profunda de la economía chilena, que al final es lo que sostiene que un país salga adelante. Obviamente, uno siempre va a luchar por mejores condiciones sociales para la gente, pero eso se sustenta en el largo plazo solo con el desarrollo económico.

Quiero ser aún más preciso, si tú me lo permites. Imagínate que la reforma de pensiones que aprobamos —y que yo quiero recordar que se aprobó en la Cámara de Diputados con el concurso de la Democracia Cristiana, del PDG, de Amarillos y de Demócratas— exige que el país crezca en los próximos años al 4%, al menos, para ser sostenible en el largo plazo. Entonces, si no nos ponemos esa meta y no cumplimos esa meta, la reforma de pensiones que aprobamos va a comenzar a tener problemas estructurales en los próximos años. Eso es lo que me preocupa, que eso no se está mirando con atención en esta confrontación política en la que estamos enfrascados.

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Observo con preocupación esta falta de acuerdos que creo que le hace mucho daño a Chile
- Erica Aedo (DC)

Rol de la DC en discusión de la “megarreforma”

—Ahora, ¿cómo ha visto el rol de su partido en la discusión del proyecto de Reconstrucción Nacional? El que, según el Gobierno, apunta a crecer.

A volver a crecer, sin duda, pero también apunta a resolver un problema muy concreto, que son las más de 4.000 familias que perdieron sus viviendas durante los incendios de febrero de este año. Muchas de esas familias son de la región del Bío Bío y, aún más específicamente, de la provincia de Concepción. Ciudades como el propio Concepción, Penco, Tomé, fueron muy afectadas por los incendios; Florida igual. ¿Por qué le digo esto? Porque yo creo firmemente que la Democracia Cristiana tiene que ser el escudo de los pobres. De eso yo estoy convencido. Y si realmente queremos ser el escudo de los pobres o de quienes sufren, entonces nuestra primera tarea era asegurar o dar nuestro visto bueno aprobando la idea de legislar un proyecto que, entre otras cosas, busca devolverle a la gente sus viviendas, que las perdieron. Me parece que esa era la primera responsabilidad.

Y por eso lo uno con lo que hicimos en la reforma de pensiones, porque fue el centro político en el gobierno de Boric lo que le permitió llevar adelante su reforma, aprobando la idea de legislar en la Cámara de Diputados. Esos votos decisivos los dio la DC, el PDG, Amarillos y Demócratas; con eso logró los 84 votos. Y, por tanto, yo lo que espero de la Democracia Cristiana es que piense en el bien común, en el bien de Chile, y que saque adelante iniciativas. La negociación de la reforma previsional, al detalle, se produjo en el Senado. Y en el Senado incluso esa negociación incorporó finalmente a gente de Chile Vamos, de la UDI, de Renovación Nacional.

Entonces, yo lo que esperaba es que nosotros, como DC, jugásemos un rol no solo de oponernos, sino de proponer alternativas, dar la aprobación de la idea de legislar justamente para que después en el Senado se produzca un proceso de negociación que va a ser inevitable en el marco de este proyecto. Las fuerzas políticas en el Senado están prácticamente empatadas y, por tanto, el Gobierno se va a tener que abrir a una negociación con distintos sectores. Entonces, a mí me hubiese gustado ver una DC en la Cámara apoyando la idea de legislar, anteponiendo el interés de las familias que perdieron sus viviendas por sobre la cuestión ideológica y haciéndonos cargo de lo que como DC empujamos en la reforma previsional: mayor justicia social, pero que requiere mayor crecimiento económico.

—¿Y cuál es su opinión de la actual directiva del partido, que dirige Álvaro Ortiz?

Yo tengo la opinión de que la directiva actual del partido y el propio Álvaro tienen una tremenda oportunidad de convertirse en un puente de conversación y de diálogo con el Gobierno, velando por el interés de Chile. Yo creo que eso es lo principal e insisto en este punto: si nosotros hubiésemos tenido una actitud mezquina en el gobierno de Boric, del cual no fuimos parte, la reforma previsional no se hubiese logrado.

Es más, la Democracia Cristiana, su bancada de senadores y de diputados y el propio presidente del partido firmamos un acuerdo con Mario Marcel y con la subsecretaria de Hacienda, por ejemplo, para la rebaja del impuesto corporativo del 27% al 25%, incorporando equilibrio fiscal. Eso le falta a este gobierno en su propuesta, pero bueno, esa es la línea que tiene que seguir la DC. No oponerse, pero negociar, no obteniendo un beneficio solo para el partido o personal, sino un beneficio para el país. La DC no puede renunciar a esa tarea.

—¿Y usted no comparte esta idea de “caballo de Troya” que ha impuesto la oposición en este proyecto, de que se incluye el tema de la reconstrucción como excusa para tramitar otras materias?

No, porque al final es una decisión política y esa decisión política es un hecho de la realidad frente al cual uno tiene que pronunciarse. ¿Cómo le dice la DC, que quiere ser el escudo de los pobres, a 4.000 familias de la región del Bío Bío que nos opusimos a la idea de legislar un proyecto que, entre otras cosas, lleva los recursos para reconstruir las casas?

(…) Porque en el Senado las cosas están prácticamente empatadas. Es decir, el Gobierno también está muy al límite y, por tanto, hay un espacio de negociación. Y por eso creo que era importante la señal de la Democracia Cristiana de abrirse a la idea de legislar. Si esto no era aprobar un proyecto, era decir: “Me parece importante conversar este tema”. Se podían haber opuesto después, incluso, en cada votación en particular.

Ahora, si uno revisa la votación, te vas a encontrar con que hubo gente de la actual oposición, eso incluye a la DC, que incluso en las votaciones particulares votaron a favor de algunas normas (…). Entonces fue una señal que creo que se pudo haber dado de mucho mejor manera que lo que se dio.

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¿Cómo le dice la DC a 4.000 familias de la región del Bío Bío que nos opusimos a la idea de legislar un proyecto que, entre otras cosas, lleva los recursos para reconstruir las casas?
- Eric Aedo (DC)

Apoyo a Jara y derrota electoral en el Bío Bío

—Hablábamos de la directiva de la DC, comandada ahora por Ortiz. Él fue quien le terminó costando el cupo en la Cámara de Diputados. Con el tiempo, ¿cómo analiza esa derrota electoral?

La analizo porque era parte de los riesgos de una decisión que tomé. Y la decisión que yo tomé es que la Democracia Cristiana no desapareciese. Si hubiésemos seguido adelante las directrices que, en el año 2025, a inicios, se planteaban, de la candidatura propia o estar detrás de Mayne-Nicholls, la verdad es que no hubiésemos tenido un acuerdo parlamentario que nos hubiese permitido a la DC obtener parlamentarios. O sea, es así de simple, y ahí están los números.

Entonces, a mí me tocó, conversando con varias personas, porque esto no fue una decisión en solitario, empujar una decisión para que la Democracia Cristiana tuviese un acuerdo parlamentario con el oficialismo de aquel entonces, con el gobierno de Boric. Ahora, eso involucraba apoyar a la candidatura presidencial que surgiese de ese oficialismo, que fue en este caso Jeannette Jara. Y, obviamente, yo era consciente de que al impulsar eso y aparecer apoyando a Jara iba a tener una merma electoral. Pero siempre aposté porque la Democracia Cristiana eligiese parlamentarios. Seamos francos: en Chile un movimiento político que no tiene representación parlamentaria, en los hechos, no existe.

Entonces, esa fue la apuesta de fondo, asumiendo el riesgo que eso significaba. Yo antepuse la Democracia Cristiana a mi interés personal. Y en ese sentido no me arrepiento para nada de lo que hice, ni de la decisión que tomé. Era consciente de los riesgos.

—Pero también pudo asumir un rol de segunda categoría. Usted estuvo al frente y fue el primer DC en integrar el comando de Jara.

Bueno, porque nadie daba el paso. Y yo, en ese minuto, como me lo dijo Víctor Maldonado, que es un analista importante de la Democracia Cristiana, yo era el demócrata cristiano que tenía el cargo institucional más alto en la política nacional, porque era vicepresidente de la Cámara de Diputados. Francisco Huenchumilla, que es un tremendo senador, había dejado en ese minuto de ser el vicepresidente en el Senado. Entonces, a mí eso me lo dijo Víctor Maldonado y a mí eso me hizo mucho sentido. Me sentí con una responsabilidad mayor, y cuando uno tiene una responsabilidad mayor, toma decisiones, es consciente de los efectos que esa decisión pueda tener y yo, en ese sentido, me siento muy tranquilo; creo que hice lo correcto.

Me hubiese encantado, obviamente, seguir en el Parlamento. Pero asumo las consecuencias de la decisión que tomé y una de las consecuencias no es solo haber perdido la reelección, sino haber permitido que la Democracia Cristiana eligiese dos senadores y ocho diputados y diputadas gracias a una negociación que fue exitosa. Entonces, en eso me siento contento con el aporte que hice.

—¿Y cree que desde la DC se le ha valorado ese rol que cumplió?

No lo sé. En lo privado hay mucha gente que sí me lo plantea, pero bueno, yo sigo adelante, sigo cooperando, sigo trabajando, sigo militando en la Democracia Cristiana. Nunca he planteado irme, ni aun cuando voté Rechazo el año 2022 frente a ese texto constitucional que consideré que le hacía muy mal a Chile. Hubo gente de la DC que pidió en ese minuto mi expulsión, gente que abrazó esa propuesta constitucional del año 2022 que hubiese significado una debacle para el país, y yo me mantuve en la DC y no he pensado ni un minuto en abandonar; no está en mis planes eso.

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La decisión que yo tomé (de apoyar a Jara) es que la Democracia Cristiana no desapareciese
- Eric Aedo (DC)

Gobierno de Kast y posible fusión de ministerios

—Pasemos a la actualidad. ¿Cuál es su evaluación de la instalación del gobierno de José Antonio Kast? ¿Ha sido peor o mejor de lo que vaticinaba?

Yo creo que ha sido una instalación dificultosa, que no ha sido fácil (…) En el ámbito de seguridad, uno esperaba que hubiese un mayor grado de preparación, que hubiese un plan, no lo que escuchamos de la exministra Steinert, que ella no tenía un plan o no sabía que tenía que tener un plan de seguridad.

Me parece que ese ajuste al gabinete se hizo en un momento oportuno. Yo creo que esta cuestión no daba para mucho más tiempo. Yo espero que el ministro Arrau, que es parte del corazón de los republicanos, que es una persona de mucha confianza del presidente Kast y que tiene una alta capacidad de gestión, lo haga bien, que le vaya bien.

Hemos leído lo que pasó con el expresidente del Tribunal Constitucional, asaltado en su casa, con un muerto (…). Entonces, estamos en una situación compleja desde el punto de vista de seguridad, que es la mayor demanda que la gente tiene hoy día junto con el desarrollo económico. Y en ese sentido creo que uno no puede apostar, lo digo muy francamente, para que a este gobierno le vaya mal, así como yo no aposté porque a Boric le fuese mal, porque al final los que pagan las consecuencias de un gobierno que no resolvió los problemas es la población.

Yo creo que eso el mundo político lo ha ido perdiendo un poco de vista. No es para darse gustitos políticos para que a un gobierno le vaya mal, porque al final el que paga las consecuencias de eso es el ciudadano de a pie, que trabaja, que busca trabajo, que es asaltado y que en realidad necesita un país que salga adelante, que crezca y que le dé certezas a él y a su familia.

—Respecto al cambio de gabinete. Tras este, ahora son tres los biministros en el Gobierno. ¿Qué le parece esta figura? ¿Cree que se debería avanzar en fusionar ministerios?

Yo creo que hay ministros que son bien notables. Yo tengo una opinión muy alta del ministro del Interior, Alvarado, y del ministro de Segpres, García Ruminot, con quien trabajé cuando yo era vicepresidente de la Cámara y él presidente del Senado. Creo que son personas que tienen un alto nivel político y humano, que van a buscar acuerdos con los sectores que estén dispuestos.

Yo creo que está por verse si esto de tener biministros es positivo o no. Porque son tantas las tareas… Yo estoy pensando, por ejemplo, en el biministro de Transportes y de Obras Públicas. Es tal la dimensión de esos ministerios, es tal la dimensión del trabajo, de la especificidad de las tareas. O sea, imagínate todo lo que significa el tema del transporte público.

Lo voy a aterrizar a Concepción: la relación con los gremios, con el tema de las tarifas, los recorridos, la modernización del sistema. Y a eso sumarle todo lo que sucede en Obras Públicas con, por ejemplo, finalizar de una vez por todas la obra del Puente Chacabuco. O sea, solo por llevarlo ahí, a la provincia de Concepción, son tareas gigantescas. (…) Yo no sé si un ministro a cargo de esos dos ministerios, con ese nivel de carga de trabajo, es suficiente. Yo creo que eso está por verse y creo que, al menos en esos ministerios, por la envergadura de las tareas que tienen, se requiere atención específica.

—¿Pero se abre a la fusión de otros ministerios?

Me abro a analizar la fusión, pero creo que también hay que analizarla teniendo en cuenta los hechos que te estoy planteando. Es decir, la envergadura de tareas que tienen algunos de estos ministerios. O sea, no me cierro a modernizar nuestro Estado, pero creo que eso también hay que mirarlo no solo a nivel de ministerios; yo creo que hay que mirar algunos servicios que a esta altura tú no sabes si dan buenos resultados o no dan resultados.

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Yo no sé si un ministro a cargo de esos dos ministerios (Transportes y Obras Públicas), con ese nivel de carga de trabajo, es suficiente
- Eric Aedo (DC)

Candidatura de Bachelet y posible vuelta a la política

—Pasando a otro tema: fue gobernador de Concepción durante el primer gobierno de Michelle Bachelet y seremi de Bienes Nacionales en el segundo. ¿Qué le pareció la decisión del Gobierno de no apoyar su candidatura a la ONU?

Yo creo que el Estado de Chile y el Gobierno debieron apoyar la candidatura de Michelle Bachelet. Creo que hay espacios o situaciones en que, más allá de las diferencias políticas, más allá de lo que uno presume que puede suceder, pensando en las dificultades que el actual gobierno ve en una elección de Bachelet como secretaria general de la ONU, Bachelet es una candidata competitiva que ha demostrado, siendo presidenta de Chile, que piensa en los demás, que toma decisiones pensando en el bien común, y creo que eso era un motivo suficiente para apoyar una candidatura.

Y lo digo porque Chile tiene experiencias (…) en que a veces el mundo ha reconocido a los nuestros primero que nosotros. Le pasó a Gabriela Mistral, que obtuvo el Nobel de Literatura antes que el Premio Nacional de Literatura. Lo estoy diciendo en el sentido de que sería bien paradojal que Michelle Bachelet sea elegida secretaria general de la ONU sin el apoyo de su propio país de origen.

Creo que lo que uno esperaba era un gesto entre nosotros, porque esos gestos al final también van posibilitando este reencuentro político en Chile, este sentido más de país, de que tenemos tareas comunes y compartidas. Yo siento que eso se ha perdido con el paso del tiempo y me parece que haber apoyado a Michelle Bachelet como secretaria general de la ONU habría sido un paso positivo.

—Finalmente, ¿cómo se ve en 3 o 4 años? ¿Le gustaría volver a competir por algún cargo de elección popular?

Es posible, estoy contento en lo que estoy, de verdad. Pero yo dejé de ser estudiante de cura porque me gustaba la política y, por tanto, en mi vida la política la he vivido como una vocación, y obviamente que es una posibilidad que está ahí abierta de volver a un cargo de elección popular. No es algo que hoy día me tenga así afanado, porque estoy afanado en lo que estoy haciendo, pero obviamente no lo descarto para nada.

—¿Y sería por la DC?

Sí, yo soy demócrata cristiano; más allá de las diferencias que pueda tener de apreciación. Creo que he tomado decisiones en mi vida, personales, que han tenido costo a veces para mí, pero siempre pensando no solo en el país, sino también pensando en la propia Democracia Cristiana, y de eso no me arrepiento. Soy un adulto y sé que las decisiones que tomo tienen consecuencias que a veces no son favorables para uno, pero eso es la política, es tomar decisiones y hacerse cargo de las consecuencias de esas decisiones.

Y por eso yo espero que la DC también sea capaz de tomar decisiones, por duras que sean o por criticables que sean para otros sectores. Y la DC siempre tiene que pensar que, si quiere ser el escudo de los pobres, entonces lo que tiene que pensar siempre es por el bienestar de Chile, no solo si lo van a promover los adversarios o los socios momentáneos.