El Partido de la Gente vive un nuevo reordenamiento político tras realizar el pasado sábado 25 sus elecciones internas, proceso en el que se definió la renovación de su directiva nacional.
Aún sin cifras oficiales de participación en esta elección digital, el proceso estuvo marcado por una baja convocatoria. Sin embargo, se proyecta como un punto de partida para reorganizar el partido de cara a los próximos años.
Con los resultados preliminares, la “lista B” encabezada por Patricio Quisbert como presidente junto a Patricio Briones y Fabián Ossandón como vicepresidentes, se habría impuesto sobre la “lista A”, liderada por la diputada Zandra Parisi.
El actual presidente del PDG, Rodrigo Vattuone, ya habría contactado a Quisbert para felicitarlo por su triunfo, encomendándole el desafío de avanzar en el “proyecto 2030”, que busca posicionar a Franco Parisi como candidato presidencial.
El diputado y próximo vicepresidente del partido, Patricio Briones, valoró el resultado y destacó la continuidad del proyecto político impulsado por la colectividad “para después de 2028 tener menos dudas y más certezas respecto a Franco Parisi como presidente de la República”.
Desde el propio partido aseguran que este proceso marca una nueva etapa, con foco en ordenar la interna y reconectar con las bases regionales.
Así lo señaló el diputado Cristián Contreras, quien destacó el carácter “más regionalista, transparente y responsable con la administración interna de nuestro partido” de la nueva directiva.
Uno de los principales desafíos será mantener la unidad del partido durante este periodo legislativo, especialmente tras la compleja experiencia de 2022, cuando la colectividad perdió a varios de sus representantes en el Congreso.
En esa línea, el diputado y nuevo vicepresidente del PDG, Fabián Ossandón, aseguró que la nueva directiva trabajará para cumplir los objetivos del partido y fortalecer su proyecto político.
“Se abre una etapa exigente, donde el nuevo Partido de la Gente tiene que demostrar con hechos que está a la altura de lo que la gente y Chile necesitan”, cerró.
Un escenario desafiante para la nueva directiva que, aunque aún debe ser ratificada por el Tribunal Supremo, apuesta por reorganizarse y recuperar terreno político.