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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

En la recta final de su mandato, el presidente Boric busca una transición ordenada hacia la administración de Kast, destacando la importancia de mantener estándares institucionales para garantizar la continuidad del Estado. Se destaca el orgullo por la coordinación entre ministros salientes y entrantes, así como la entrega de información detallada y procesos documentados. La ministra Lobos valora la disposición de García Ruminot y se enfatiza la importancia de la estabilidad y proyección de las políticas públicas más allá de los ciclos políticos.

En la recta final del mandato, el Ejecutivo busca instalar como sello un traspaso ordenado y ejemplar hacia la próxima administración de José Antonio Kast.

A menos de un mes del 11 de marzo, el presidente Gabriel Boric dedicó parte de su último consejo de gabinete a reforzar una idea: la transición debe desarrollarse con estándar institucional y sin tropiezos.

Más allá de las diferencias políticas, en La Moneda recalcan que el foco está puesto en asegurar la continuidad del Estado, garantizando que la administración entrante reciba información detallada, equipos coordinados y procesos debidamente documentados.

El mandatario incluso manifestó orgullo por cómo se han llevado adelante las reuniones bilaterales entre ministros salientes y entrantes, así como por la entrega sistematizada de antecedentes técnicos, presupuestarios y legislativos.

Desde el Ejecutivo sostienen que el proceso se ha dado en un marco de coordinación formal entre ambas administraciones.

Tras reunirse con su sucesor, José García Ruminot, la ministra secretaria general de la Presidencia, Macarena Lobos, valoró la disposición del senador de RN y aseguró que el gobierno está disponible para resolver dudas y facilitar que los avances impulsados en estos años puedan tener continuidad.

En la misma línea, el ministro de Transportes, Juan Carlos Muñoz, planteó que el objetivo es que a la próxima administración “le vaya bien”, subrayando que las políticas públicas requieren estabilidad y proyección más allá de los ciclos políticos.

Así, en Palacio enfatizan que el cierre del mandato no solo implica hacer balances, sino también cumplir con una responsabilidad institucional: dejar un Estado operativo y con sus principales proyectos debidamente traspasados a la administración que asumirá el 11 de marzo.