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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El exjefe del Estado Mayor y exmiembro del gabinete de guerra de Israel, Gadi Eisenkot, se ha convertido en un rival clave de Benjamin Netanyahu en las elecciones parlamentarias del 27 de octubre. A pesar de respaldar en términos generales las operaciones militares israelíes, Eisenkot rompió con Netanyahu por la estrategia en Gaza. Su perfil de militar, hijo de inmigrantes marroquíes y con un hijo caído en combate, contrasta con Netanyahu. Su plataforma incluye fortalecer la seguridad nacional, obligar a las comunidades ultraortodoxas al servicio militar y respaldar asentamientos judíos en Cisjordania.

El exjefe del Estado Mayor y exintegrante del gabinete de guerra, Gadi Eisenkot, rompió con Benjamin Netanyahu por la estrategia en Gaza y desde julio se perfila como uno de sus principales rivales en las elecciones parlamentarias del 27 de octubre.

Aun así, el complejo sistema político israelí hace difícil que la oposición logre desalojar al actual primer ministro del poder.

Su ascenso desde los rangos más altos del Ejército podría intensificar el escrutinio sobre Netanyahu y su conducción de Israel a través de múltiples guerras. Al igual que casi todos los rivales del primer ministro, Eisenkot ha respaldado en términos generales las operaciones militares israelíes en Gaza, Líbano e Irán.

Sin embargo, también ha acusado a Netanyahu de un fracaso estratégico tras los ataques encabezados por el grupo islamista Hamás el 7 de octubre de 2023, al tiempo que considera que su visión de un Israel más aislado es una amenaza para el futuro del Estado.

En Julio, Netanyahu, quien lidera el partido derechista Likud, dijo que si hubiera escuchado a Eisenkot, quien se oponía a ciertas operaciones en Gaza, hoy Hamás seguiría controlando el territorio.

Como recién llegado a la política, Eisenkot “parece un favorito porque es todo lo que Netanyahu no es”, apuntó Gideon Rahat, investigador principal del centro de pensamiento Instituto Israelí para la Democracia, en Jerusalén.

“No polariza, no es un populista como Netanyahu, e intentará unificar al país”, añadió Rahat.

Eisenkot, de 66 años e hijo de inmigrantes judíos marroquíes, contrasta marcadamente con Netanyahu, un miembro de la élite formado en Estados Unidos a quien actualmente se juzga por corrupción.

A diferencia del primer ministro, Eisenkot proviene de una familia trabajadora, su inglés no es refinado y pasó cuatro décadas en el Ejército.

Tampoco ha hecho campaña haciendo alarde de su cercanía con el presidente estadounidense, Donald Trump. Su hijo de 25 años, Gal Meir Eisenkot, murió en combate en Gaza, mientras que el hijo de Netanyahu, un podcaster, vivía parte del tiempo en Florida.

La pérdida de un hijo y de dos sobrinos en la guerra ha elevado el perfil de Eisenkot entre los israelíes y le ha dado credibilidad como alguien que, tras haber pagado el precio máximo, no sacrificará soldados innecesariamente.

“La gente confía en él como alguien auténtico y un patriota. Esperan que cuide del país y no de sí mismo”, explicó Rahat, quien se desempeña como profesor en la Universidad Hebrea.

Su plataforma incluye el compromiso de fortalecer la seguridad nacional de Israel, incluso mediante la cooperación regional, aunque ha dicho que apoya los asentamientos judíos que estén “en línea con los intereses de Israel” en Cisjordania ocupada.

Asimismo, ha adoptado el lema “Servicio para Todos”, en alusión a la imposición del servicio militar obligatorio a las comunidades ultraortodoxas. Para los israelíes que se han cansado de la guerra o de enviar a sus seres queridos a combatir, esos argumentos podrían calar.

“Se presenta como un hombre común, un reflejo del israelí corriente”, escribió Joshua Leifer, columnista del diario israelí ‘Haaretz’. Es “una especie de antipolítico”, afirmó.

Eisenkot renunció al gabinete de guerra de Netanyahu en 2024, denunciando una falta de estrategia del primer ministro mientras Israel llevaba adelante su guerra en Gaza.

Envió una carta contundente a otros miembros de la junta en la que advirtió que confundían avances incrementales en el campo de batalla con decisiones que realmente podrían neutralizar a Hamás y hacer a Israel más seguro.

Pero sus reparos no se centraban en el nivel de destrucción en Gaza ni en el elevado saldo de civiles muertos, factores que provocaron indignación mundial. Y aunque en ocasiones ha subrayado a la diplomacia como una vía para abordar los desafíos de seguridad de Israel, a Eisenkot también se le atribuye la formulación de la llamada “Doctrina Dahiyeh” de Israel, nombrada así por los suburbios del sur de Beirut donde el grupo Hezbolá tiene un bastión.

Eisenkot amplió la doctrina en una entrevista en 2008 con el diario israelí ‘Yedioth Ahronoth’, después de desempeñarse como alto funcionario militar durante la guerra de Israel con Líbano en 2006.

“Lo que ocurrió en el barrio Dahiyeh de Beirut en 2006 ocurrirá en cada aldea desde la que se disparen tiros en dirección a Israel”, dijo Eisenkot. “Ejerceremos un poder desproporcionado contra cada aldea desde la que se dispare contra Israel, y causaremos un daño y una destrucción inmensos. Desde nuestra perspectiva, esas son bases militares”, precisó.