El pasado 8 de septiembre, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó, por 57 votos a favor, 49 en contra y una abstención, la interpelación contra el ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de José Antonio Kast, Francisco Pérez.
La arremetida, impulsada por el parlamentario socialista Nelson Venegas, se originó ante la polémica con Argentina por el Estrecho de Magallanes, y la conducción de la Cancillería en la negociación de los aranceles con Estados Unidos.
Junto a lo anterior, el cuestionario de la oposición abarca la participación de Chile en el Escudo de las Américas; la situación del embajador de Chile en Israel, Gabriel Zalisnik; la eventual contracampaña de funcionarios de Teatinos 180 en la candidatura de Michelle Bachelet a la secretaría general de Naciones Unidas; entre otros.
La Moneda mira con cautela lo que ocurrirá el próximo lunes 28 de septiembre, no solo porque es la primera interpelación a un ministro de José Antonio Kast, sino que es la primera vez que un canciller se enfrenta a esta herramienta de fiscalización parlamentaria. Son 13 temas, en total, por los que se le pedirán explicaciones a Pérez.
Libertarios apuestan a interpelación secreta
Hace un par de jornadas, representantes del Partido Nacional Libertario conversaron con el canciller para darle a conocer una de sus propuestas: impulsar que la interpelación sea secreta.
Si bien esa estrategia nunca se ha realizado, la tienda que preside Johannes Kaiser asegura que con dos tercios de la Cámara se puede habilitar.
La idea tomó fuerza y los libertarios lo plantearon de manera formal este lunes -en voz del diputado Hans Marowski– en la reunión que tuvieron en La Moneda junto a la Secretaría General de la Presidencia (Segpres) y los jefes de bancada de partidos oficialistas.
El PNL propone que, previo a la sesión del próximo lunes, se vote para prohibir la transmisión de la interpelación y así se evite tener que exponer de manera pública las estrategias en materia de política exterior.
En el Ejecutivo, a priori, no rechazaron la idea, pero dijeron que todo el oficialismo debía estar de acuerdo si la idea era avanzar en esa dirección. Sin embargo, los libertarios encontraron una piedra en el camino.
Fue Renovación Nacional, representada por el diputado Diego Schalper, quien no respaldará una interpelación secreta por tema de “principios”.
En conversación con La Radio, el parlamentario explicó que “la interpelación es una herramienta jurídica que busca la transparencia, poner de manifiesto las informaciones que el gobierno quiere entregar al país. Si se quisiera algo secreto lo razonable es invitar al canciller a la Comisión de Relaciones Exteriores”.
Además, agregó que una de las dificultades de que la interpelación sea secreta es pretender que “155 personas mantengan un carácter secreto y no se refieran al contenido de lo que ahí se ventile”.
Con todo, el gobierno desechó la propuesta y aseguró que “más que preocuparse de la forma, hay que evaluar el fondo y el contenido de las respuestas del canciller”.
La Moneda espera fortalecer al canciller
Desde que se conoció el cuestionario al que se someterá el ministro Pérez, la Cancillería trabaja para definir dos aspectos: el estilo que se adoptará para ir en línea con el mundo diplomático y los límites de las respuestas que pueden entregarse.
Fuentes del Ministerio de Relaciones Exteriores aseguraron que no se está trabajando con miras a una interpelación secreta. No solo porque requiera un quórum alto para habilitarla, sino que porque consideran que sería complicado proponer algo de ese estilo considerando que el gatillante de esta situación lo generó una solicitud del ministro para tener una sesión de comisión secreta.
En la interna de Teatinos 180 hay una mezcla de optimismo y temor. Optimismo porque consideran que la instancia es una oportunidad de hablar sobre los lineamientos de la política exterior que ha liderado Pérez desde el 11 de marzo y, así, acallar rumores y fortalecer su figura.
El temor no solo viene de la mano de que es primera vez que un canciller se expone a la interpelación parlamentaria, sino que se centra en el riesgo que concita exponer aspectos que pongan en juego los intereses estratégicos o de soberanía nacional.
Es por ello que la estrategia, hasta ahora, se va a centrar en trabajar respuestas que permitan enfrentar la interpelación con responsabilidad, definir los temas que consideran deben ser reservados y reducir al mínimo el riesgo de abrir flancos por eventuales respuestas del canciller.
El trabajo lo ha concentrado Cancillería en solitario, sin embargo, en los próximos días se espera que la Segpres, la Secretaría de Comunicaciones y el Segundo Piso, tomen mayor protagonismo para sortear la primera gran prueba del gabinete de Kast ante el Congreso.