Esta semana se cumplieron mil días desde los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 que generaron una implacable ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza. Y aunque existe un acuerdo de cese de hostilidades en vigor, no se avizora una solución definitiva en el horizonte.
Tal como detalla Associated Press, las Fuerzas de Israel controlaban más de la mitad del territorio bajo el alto al fuego que entró en vigor el 10 de octubre pasado. Sin embargo, el Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu lo ha ampliado, apuntando a controlar el 70%.
Mientras las miradas están puestas en la Copa Mundial de Fútbol que se desarrolla en Estados Unidos, Canadá y México, más de dos millones de palestinos, la mayoría desplazados que viven en medio de ruinas, sigue siendo incierta.
De acuerdo a datos del ministerio de Sanidad de Gaza, controlado por Hamás, los ataques de Israel han matado a más 73 mil palestinos. Y aunque la tregua se mantiene vigente, son pocos quienes pueden entrar o salir de la Franja.
Si bie es cierto es que los ataques israelíes han disminuido considerablemente desde que comenzó a operar el alto al fuego, los reportes de ataques se han mantenido.
Dos personas murieron y un número indeterminado resultaron heridos el miércoles tras un ataque israelí con un dron cerca de una escuela que funciona como refugio en el noroeste de Gaza, confirmaron los hospitales Shifa y Al Saraya, donde fueron trasladados los cadáveres.
Las autoridades gazatíes contabilizan 1.053 palestinos muertos desde la tregua hasta el martes. Al respecto, desde las Naciones Unidas han advertido que la expansión israelí aumenta los riesgos mortales para los civiles en aquellas zonas en donde falta una demarcación clara en el suelo.
Pese a que Washington declaró formalmente en enero la entrada en vigor de la segunda fase del acuerdo, que debía incluir la desmilitarización de Hamás, la creación de una fuerza internacional de estabilización y la entrada del comité tecnocrático palestino para gobernar la Franja, varios puntos se encuentran en la práctica completamente bloqueados.
EFE consigna que la agrupación islámica aún rechaza cumplir el punto relacionado con el desarme -principal exigencia israelí-, y exige además que Israel permita la entrada en Gaza del comité técnico para administrar la Franja, algo que aún no ha hecho.
Nulos avances de la llamada Junta de Paz
Fue el 22 de enero cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, fundó su llamada Junta de la Paz, un organismo internacional cuyo objetivo era la recuperación y reconstrucción a largo plazo de Gaza tras la guerra.
No obstante, la entidad privada, lanzada de manera oficial en la Cumbre de Davos, ha generado críticas por operar de forma paralela a los mecanismos multilaterales de la ONU.
“Este nuevo órgano corre el riesgo de consolidar la ocupación ilegal, el apartheid y el genocidio contra el pueblo palestino, y de crear una estructura global paralela dominada por intereses políticos y económicos”, señaló Amnistía Internacional.
Las membresías a la Junta son determinadas únicamente por Trump, quien dijo que cobrará mil millones de dólares por un asiento.
Hoy en día, el organismo, que no cuenta con el respaldo de países como Reino Unido, Francia, Noruega o Suecia, apenas realiza declaraciones públicas. Huffpost consigna que la implementación de las siguientes fases del acuerdo anunciadas se encuentra congelada.
Esta semana, la Junta anunció que la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA, por sus siglas en inglés) no podrá desempeñar ningún papel en Gaza.
“La UNRWA no tiene cabida en la nueva Gaza. Estamos dejando atrás el complejo entramado de dependencia perpetua de ayuda y conflicto. El pueblo de Gaza merece algo mejor”, aseveró el miércoles mediante su cuenta de X.
En tanto, recientemente anunció la llegada de los primeros “vehículos tácticos” a la base de la Fuerza Internacional de Seguridad (ISF) cerca de la franja palestina.
A su vez, siguen los preparativos logísticos para ejecutar el despliegue de una fuerza multinacional en Gaza, de la que apenas se conocen detalles.
Crisis sanitaria y alimentaria
Naciones Unidas estima que los daños materiales por los ataques llegan a los 35.200 millones de dólares y las pérdidas económicas en 22.700 millones.
Por su parte, diversas zonas del territorio palestino han registrado níveles de hambruna, según la Clasificación Integrada de Seguridad Alimentaria de la ONU. En ese sentido, el Programa Mundial de Alimentos afirma que este año 1,6 millones de personas se enfrentan a altos niveles de inseguridad alimentaria aguda.
Cabe señalar que la ofensiva israelí además ha desatado una crisis sanitaria en un enclave en donde si bien más de la mitad de los hospitales está operando, así como el 58% de los centros de atención primaria, ninguno lo hace con todas sus capacidades.
“La OMS ha registrado ataques a la atención de la salud, que provocaron muertes y lesiones a trabajadores de la salud y afectaron a centros de salud y ambulancias”, indicó la organización en un reporte de marzo.
“A medida que la situación evoluciona, existe una necesidad urgente de establecer un corredor humanitario para derivaciones de pacientes sin obstáculos que salven vidas y el movimiento de personal humanitario y suministros de salud esenciales”, añadió.
Las rotaciones de los Equipos Médicos de Emergencia (EMT) en Gaza se reanudaron el 8 de marzo tras una breve interrupción causada por el cierre de los pasos fronterizos debido al conflicto regional.
Desde entonces, 14 EMT han ingresado en el enclave para brindar apoyo adicional a los centros de salud. Eso sí, debido a que el acceso de los EMT se limita a un día por semana, el número de personal que puede realizar rotaciones se ha reducido considerablemente.