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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Islandia rechazó en referéndum negociar su incorporación a la Unión Europea con un 53% en contra y un 47% a favor, con una participación de 250.000 votantes y una diferencia de poco más de 12.000 votos. La primera ministra islandesa, Kristrún Frostadóttir, no continuará negociaciones con la UE. La decisión afecta la industria pesquera, que representa el 40% de las exportaciones islandesas. Bruselas respeta la votación y destaca que Islandia sigue siendo un socio cercano. Islandia solicitó ingresar en 2009, pero las negociaciones se paralizaron en 2013.

Durante el pasado sábado, Islandia rechazó en referéndum la opción de negociar una incorporación a la Unión Europea. Se trató de un proceso que se definió por un margen de 53% en contra, frente a un 47% que había votado a favor.

Votaron un total de 250.000 personas en el país del norte de Europa, mientras que la diferencia final fue de poco más de 12.000 votos.

De acuerdo a la BBC, la determinación tomada por el país indica que la primera ministra Kristrún Frostadóttir ya no mantendrá negociaciones con el bloque, las cuales se habían intensificado en el último año.

Por su parte, desde Bruselas aseguraron que respetaban los comicios que había efectuado la ciudadanía, pese a que consideraban aquel país como un candidato “potente” para que se integrara.

Lo cierto es que Islandia, pese a no ser parte de la UE, juega un rol importante en Europa, al tener una de las mayores industrias de pesca de aquella zona. La nación, además, es parte del tratado de libre circulación (Schengen) y está dentro del mercado único local.

Por lo mismo, para muchos es extraño que no haya podido concretar su incorporación al bloque económico, la cual ha sido impulsado por grupos más progresistas y gobiernos de centro izquierda.

De acuerdo a lo que sostiene la BBC, en esta oportunidad quienes estaban en favor de la integración sostenían que podía traerle beneficios en algo que es sensible: la seguridad.

Lo anterior basado en las actuales intenciones del gobierno de Donald Trump, en Estados Unidos, por hacerse de la isla de Groenlandia, tema que es seguido de cerca por Islandia.

“Quienes estuvieron por reanudar las negociaciones sostienen justamente que integrar la UE podría permitirle al país una posición fortalecida ante la incertidumbre geopolítica. Además, defienden que Islandia ya forma parte del mercado único de la UE y de la zona Schengen de libre circulación y podrían obtener mayor influencia y beneficios económicos al adoptar eventualmente el euro”, indicaron.

Por otro lado, los que estaban en contra de la opción aludían precisamente a la pesca, asegurando que preferían no someterse a las regulaciones de Europa en torno a sus empresas locales.

“La industria pesquera y marina representa casi el 40% de las exportaciones de Islandia, y muchos votantes del ‘No’ temían que cedieran parte del control de sus lucrativos caladeros en el marco de la política pesquera común de la UE”, expusieron.

Por su lado, el mismo sábado la Comisión Europea aseguró “respetar” la negativa de los islandeses sobre la reanudación de las negociaciones, asegurando que Islandia “sigue siendo un socio cercano” a pesar del resultado.

“La Comisión toma nota del resultado del referéndum celebrado en Islandia (y) respeta la decisión del pueblo islandés”, dijo un portavoz comunitario, añadiendo que “Islandia sigue siendo un socio cercano de la Unión Europea”.

En la misma línea, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, subrayó a través de su portavoz que “la UE respeta plenamente la decisión democrática del pueblo islandés” y reiteró que “Islandia sigue siendo uno de los socios más cercanos y de mayor confianza de la UE, entre otras cosas a través del EEE (Espacio Económico Europeo)”.

Islandia había solicitado el ingreso en la UE en 2009, con la crisis económica que sacudió el país de trasfondo, pero paralizó las negociaciones cuatro años más tarde en medio de un clima adverso a Bruselas, y el siguiente Gobierno nacido de los comicios de 2013, comunicó dos años después que el país nórdico ya no era candidato.

La coalición de centroizquierda que gobierna desde 2024 incluyó en su programa convocar un referéndum para decidir si continuar el proceso, argumentando que nunca hubo una consulta.

El tema ya no se volverá a tratar como política de estado, al menos en un lapso de cinco años.