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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un tribunal sueco condenó a 4 años y 5 meses de cárcel a un hombre de 61 años por explotar a su esposa, obligándola a mantener relaciones sexuales pagadas con 100 hombres durante 3 años, en un caso conocido como el 'Pelicot Sueco'. Fue hallado culpable de proxenetismo agravado, intento de violación, agresión, amenazas y un delito de drogas. La fiscalía identificó 120 hombres involucrados. Comparado con el caso Pelicot, la mujer temía a su marido. El juicio se celebró a puerta cerrada y la fiscal pedía 10 años de prisión. El acusado organizaba los encuentros y vigilaba a su esposa, obligándola a actos sexuales para atraer más clientes. Ocho cargos de violación fueron desestimados.

Un tribunal sueco condenó este martes a cuatro años y cinco meses de prisión a un hombre de 61 años por haber “explotado sin piedad” a su esposa, a la que obligó durante tres años a mantener relaciones sexuales pagadas con un centenar de hombres. El caso fue conocido como el ‘Pelicot Sueco’.

El acusado fue declarado culpable de proxenetismo agravado, intento de violación, agresión, amenazas y un delito menor de drogas, indicó la corte en un comunicado.

Condena para el Pelicot Sueco

“El tribunal de distrito determinó que el hombre introdujo a su esposa en la prostitución y gestionó la mayor parte de la operación”, señaló.

La fiscalía identificó a unos 120 hombres que pagaron por mantener relaciones sexuales con la mujer.

Este caso, que conmocionó a Suecia, ha sido comparado con el de la francesa Gisèle Pelicot, cuyo marido fue condenado en 2024 por drogarla y permitir que decenas de hombres la violaran mientras estaba inconsciente.

La fiscal Ida Annerstedt dijo a la agencia AFP, al inicio del juicio en abril, que la mujer tenía “un miedo profundo” de su marido, quien la amenazaba con “liberar al monstruo” si lo desobedecía.

El juicio se celebró entre el 10 de abril y el 26 de mayo, en un tribunal de Härnösand, en el norte de Suecia, en gran parte a puerta cerrada.

La fiscal había solicitado una condena de diez años de prisión.

Según la acusación, el hombre publicaba anuncios en internet, organizaba los encuentros y vigilaba a su esposa, a la que obligaba a realizar actos sexuales, incluso en línea, para atraer a más clientes.

El acusado también enfrentaba ocho cargos de violación, pero el tribunal los desestimó al considerar que no estaba claro si la participación de la mujer había sido voluntaria en siete de los casos, y en otro no se pudo determinar qué actos ocurrieron.

La ley sueca no castiga a las personas que ofrecen servicios sexuales, pero sí la compra de estos servicios o el hecho de facilitar o aprovecharse de la prostitución de terceros.