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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, descartó renunciar a su cargo en medio de la presión de Estados Unidos, afirmando que solo responderá al pueblo cubano y no a imposiciones extranjeras. A pesar de aceptar conversaciones con Washington para mejorar las relaciones bilaterales, Díaz-Canel rechazó la idea de que Estados Unidos pueda imponer cambios en Cuba. La isla enfrenta una fuerte presión económica y diplomática de EE.UU., que incluso ha sido calificada como una amenaza para la seguridad nacional por el gobierno de Trump.

En una entrevista con el medio estadounidense NBC, el presidente de Cuba Miguel Díaz-Canel descartó renunciar a su cargo, pese a la extensa presión que ha ejercido Estados Unidos durante los últimos meses.

“Si el pueblo cubano entiende que yo no estoy capacitado para el cargo, que no he estado a la altura de las circunstancias, entonces yo no debería ocupar la posición de presidente. Yo responderé ante ellos”, expuso.

“Pero no son los Estados Unidos quienes pueden imponernos nada. El gobierno de Estados Unidos, que ha aplicado esa política hostil contra Cuba, no tiene autoridad moral para exigir nada a Cuba”, añadió.

Hace un mes, Díaz-Canel confirmó que había aceptado iniciar conversaciones con Washington, con el fin de mejorar las relaciones bilaterales.

Cuba está sometida a una gran presión económica y diplomática de Estados Unidos, que apenas permite el suministro de petróleo y exige una transición política.

El presidente Donald Trump ha expresado abiertamente la idea de “tomar” la isla comunista, y su gobierno califica al régimen cubano como una “amenaza” para su seguridad nacional.

El secretario de Estado Marco Rubio, con orígenes cubanos, ha tomado personalmente las riendas de una negociación con la isla y ha pedido cambios políticos profundos a los que califica de “dirigentes incompetentes”.

Miguel Díaz-Canel y relación con EEUU

Las autoridades cubanas atribuyen la crisis a los efectos combinados del endurecimiento del embargo estadounidense impuesto en 1962, la baja productividad de su economía y el colapso del turismo.

Rubio desmintió sin embargo recientemente que haya solicitado la dimisión de Díaz-Canel.

“Hemos solicitado (…) entablar un diálogo y debatir sobre cualquier tema sin ninguna condición, sin exigir cambios en nuestro sistema político, así como nosotros no exigimos cambios en el sistema estadounidense”, explicó el mandatario.

Ese diálogo, que se inició tras el anuncio del bloqueo petrolero estadounidense, es “muy preliminar”, señaló esta semana a la agencia AFP la vicecanciller cubana Josefina Vidal.

A pesar de la tensión bilateral, Estados Unidos permitió el desembarco de crudo de un buque cisterna ruso hace 10 días.