Encontrar un empleo que garantice una conciliación entre la vida personal y el trabajo se ha convertido en el “santo grial” del mundo laboral. Aunque esta práctica no es tan común, existen empresas que impulsan políticas que permiten complementar estos aspectos y que, a su vez, generan impactos favorables tanto en trabajadores como en la propia organización.
En Chile, la actual legislación establece medidas para la conciliación de la vida personal, familiar y laboral, permitiendo a cuidadores de menores de 14 años o de personas dependientes solicitar teletrabajo, ajustes de jornada y feriados preferentes en vacaciones escolares.
Al implementar este tipo de medidas, las compañías contribuyen a reducir el estrés y el agotamiento de sus empleados y avanzar en materia de equidad de género e igualdad de oportunidades. Asimismo, estas políticas permiten que los trabajadores mantengan un equilibrio más saludable entre sus responsabilidades laborales y personales.
De acuerdo con la última versión del estudio “Mejores Organizaciones para Integrar Vida Personal y Trabajo”, elaborado por Fundación Chile Unido, que recogió la opinión de más de 16.300 individuos de empresas privadas y organismos públicos, confirma que las empresas que avanzan en conciliación generan impactos positivos sostenidos.
Verónica Hoffmann, directora ejecutiva de Fundación Chile Unido, señaló que “la evidencia recogida a través de nuestro estudio nos confirma que la conciliación de la vida personal y el trabajo es un modelo de gestión que impacta directamente en la vida de las personas, en sus familias y en el desarrollo de su trayectoria laboral”.
Empresas que lideran en políticas de conciliación familiar y laboral
En la medición, un 94% de los trabajadores de las empresas que se ubican en los cinco primeros lugares del ranking (Top 5), declara estar satisfecho con su organización y un 92% la recomendaría como un lugar donde es posible integrar vida personal y trabajo.
Entre las empresas que destacaron en esta medición está Scotiabank Chile, entidad financiera que ha desarrollado un modelo flexible para potenciar la conciliación familiar y laboral de sus trabajadores.
Al respecto, Fernanda Brignoni, vicepresidenta de Gestión de Personas, Cultura y Asuntos Corporativos de Scotiabank Chile & Uruguay, precisó que esta materia es “un eje central de nuestra cultura organizacional y de la manera en que gestionamos a las personas”.
“Más que acciones aisladas, se trata de una mirada integral que busca generar condiciones reales de flexibilidad, bienestar y autonomía, considerando las distintas etapas y necesidades de la vida de nuestros colaboradores”, puntualizó la ejecutiva.
El primer lugar en la categoría “Grandes Empresas” de este estudio lo obtuvo la compañía tecnológica ABB. Para Fabrizio Moyá, Country HR Manager de ABB para Chile y Perú, estas políticas generan beneficios concretos tanto para las personas como para el negocio.
“Fortalecen el compromiso y la motivación de los equipos de trabajo, porque las personas sienten que la organización comprende sus realidades y las apoya de manera genuina. Además, impactan positivamente en la atracción y retención del talento, especialmente en nuevas generaciones que valoran profundamente la flexibilidad”, afirmó el ejecutivo.
Moyá agregó que “el equilibrio entre la vida personal y el trabajo contribuye a reducir ausentismos, mejorar la productividad y fortalecer la salud mental de los equipos de trabajo”.
“Las compañías que integran este enfoque no solo generan mejores lugares para trabajar, sino que también afianzan la competitividad y la reputación a largo plazo”, precisó.
Beneficios para los equipos y la empresa
Según los resultados del estudio, un mayor bienestar se traduce en niveles más altos de compromiso, motivación y sentido de pertenencia hacia la organización. Los trabajadores tienden a responder con mayor dedicación y responsabilidad cuando perciben que la empresa se preocupa por su calidad de vida.
Este efecto puede generar un impacto directo y favorable en la productividad, ya que equipos más satisfechos suelen ser más eficientes, creativos y colaborativos. Además, estas prácticas pueden contribuir a reducir la rotación de personal y el ausentismo, lo que implica menores costos de reemplazo y capacitación para las empresas.
De acuerdo con Hoffmann, “cuando las organizaciones comprenden esta realidad y construyen su propuesta de valor desde las necesidades reales de sus trabajadores, la conciliación se vuelve parte de su identidad corporativa y se transforma en una herramienta efectiva para atraer, fidelizar y comprometer talento en todas las etapas de la vida”.
La última versión del estudio también confirma que las organizaciones que logran integrar de manera efectiva la vida personal y el trabajo comparten una cultura basada en un propósito que se vive, se transmite y se comparte.
En las organizaciones mejor evaluadas, un 91% de los trabajadores declara conocer el propósito de su organización, ese mismo porcentaje considera que este le da sentido a su trabajo, y un 91% se siente orgulloso de pertenecer a ella.
A ello se suma una cultura organizacional centrada en las personas, donde el respeto, el bienestar y el equilibrio entre la vida laboral y personal constituyen una forma de gestión.
En este grupo de organizaciones, un 91% de los trabajadores percibe respeto, un 88% reconoce que se promueve activamente el equilibrio entre vida personal y trabajo, y un 87% valora la preocupación por su bienestar.
Un cambio cultural en el mundo laboral
Estos resultados reflejan un cambio cultural donde la conciliación deja de ser un conjunto de medidas aisladas y que se articula mediante diversas iniciativas que configuran un sello diferenciador en las organizaciones.
En ese contexto, resulta determinante que la cultura organizacional incorpore en sus definiciones estratégicas la preocupación por el bienestar de las personas, y se traduce en lineamientos que surgen desde la alta dirección y son acogidos por jefaturas que actúan conforme, generando espacios laborales más humanos.
Según la medición de Fundación Chile Unido, un 79% de los trabajadores declara que su jefatura lo incentiva a utilizar los beneficios, un 76% señala que sus líderes dan el ejemplo y un 82% percibe una promoción activa desde la alta dirección de las medidas de Conciliación.
En el largo plazo, estas políticas fomentan una cultura organizacional positiva, fortalecen la reputación corporativa y posicionan a la empresa como un empleador atractivo. Todo ello contribuye a una sostenibilidad organizacional más sólida, basada en el respeto, la confianza y el desarrollo humano.