Después de una década marcada por títulos, revoluciones tácticas y una hegemonía inédita en Inglaterra, Pep Guardiola abrió una inesperada herida al revisar su paso por el Manchester City.
Y específicamente fue el manejo que tuvo con el arquero inglés Joe Hart y la decisión que terminó abriendo la puerta a la llegada del chileno Claudio Bravo.
En entrevista con Sky Sports, el técnico catalán sorprendió al reconocer que, pese a todos los éxitos construidos en el Etihad Stadium, existe una determinación que todavía le pesa.
Y no tiene relación con finales perdidas ni fichajes fallidos, sino con la abrupta salida del histórico golero en su primer año al mando del City.
“Quiero confesar algo: tengo remordimientos. Al tomar tantas decisiones, uno falla. Hay algo de lo que me arrepiento profundamente desde hace muchos años: no le di a Joe Hart la oportunidad de demostrar su valía, de demostrar lo buen portero que era, ¿sabes? Y debería haberlo hecho”, confesó.
“Respeto mucho a Claudio Bravo y a Ederson, pero entonces debería haberle dicho a Joe: ‘Intentémoslo juntos; si no funciona, lo cambiamos’. Ya pasó”, agregó el otrora jugador y DT del FC Barcelona.
La declaración reabre uno de los episodios más controversiales de su arribo a Manchester en 2016. Apenas asumió, Guardiola decidió transformar por completo la identidad futbolística del equipo y detectó en Hart una pieza que, a su juicio, no encajaba en su idea.
El guardameta formado en el Shrewsbury Town, símbolo de los ‘Citizens’ y en ese tiempo referente de la selección, fue relegado casi de inmediato por no ajustarse al modelo de salida limpia desde el fondo que el técnico consideraba indispensable.
Ese movimiento derivó en el fichaje del excapitán de La Roja desde el FC Barcelona, un arquero con el perfil técnico ideal para ejecutar la arriesgada propuesta del entrenador.
Aunque el chileno nunca logró consolidarse plenamente en Inglaterra, su llegada marcó el inicio de una revolución táctica que más tarde alcanzaría su máxima expresión con Ederson.
Sin embargo, casi diez años después, Guardiola admite que detrás de aquella convicción futbolística faltó algo más humano con Hart.