Un avión comercial que iba desde Egipto hasta Inglaterra tuvo que ser desviado de su trayectoria y realizar un aterrizaje de emergencia luego de que un pasajero reportara que llevaba una batería externa (también llamada power bank) cargándose en el equipaje que iba en la bodega.
Según la actual normativa aérea, no está permitido cargar baterías externas en la bodega de una aeronave durante un vuelo. Se trata de una medida adoptada oficialmente desde este 2026 luego de una serie de incidentes graves.
En enero del 2025, las autoridades afirmaron que una power bank fue la causa probable de un incendio que destruyó un avión de pasajeros en Corea del Sur, dejando a tres personas con heridas leves.
Baterías externas y los vuelos en avión
Según informó en su momento la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), las nuevas normas “para baterías portátiles de litio mejorarán la seguridad y la tranquilidad tanto de los pasajeros como de las aerolíneas”.
Por su parte, la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) recoge en sus Regulaciones de Mercancías Peligrosas que los mencionados dispositivos electrónicos pueden ser transportados por los pasajeros, usarlos en el aeropuerto (tanto dentro de la zona de embarque como fuera de ella), pero en el momento de subir al avión deben ser apagados completamente.
Asimismo, no se deben cargar arriba del avión y menos aprovechar los puertos USB del asiento para energizar la batería.
Además, es obligatorio llevarlas como equipaje de mano, lo que significa que está estrictamente prohibido que viajen en la bodega, con el equipaje facturado. Desde marzo, solo se puede portar un máximo de dos baterías externas por persona.
Por último, el reglamento permite baterías de hasta 100 Wh sin necesidad de una autorización expresa. Entre 100 Wh y 160 Wh, habrá que obtener una aprobación previa de la aerolínea.
¿Por qué pueden ser peligrosas?
Según la BBC, estas medidas responden al riesgo de incendio que presentan las baterías de iones de litio, que son las que utilizan la mayoría de los cargadores portátiles.
Resulta que los mencionados aparatos presentan riesgos de sobrecalentamiento o incendio, un problema que es más fácil de controlar en la cabina que en la bodega. Acorde a los datos citados, dos vuelos semanales a nivel mundial sufren “incidentes térmicos en pista” relacionados con los power bank.
Las baterías de iones de litio se calientan o explotan debido a un fenómeno llamado fuga térmica, que ocurre por fallas internas, sobrecargas o daños físicos que generan calor y la inflamación del electrolito líquido.