Internacional
Lunes 20 mayo de 2019 | Publicado a las 12:11 · Actualizado a las 12:26
Reportaje impacta a Colombia: ejército pide a tropas duplicar bajas, incluso si afectan a civiles
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El reportaje del New York Times, denominado como “Las √≥rdenes de letalidad del ej√©rcito colombiano ponen en riesgo a los civiles, seg√ļn oficiales”, ha desatado una tormenta pol√≠tica en Bogot√°, debido a que denuncia que se ha mandatado a las tropas a duplicar las bajas en los conflictos con la guerrilla y el narcotr√°fico, una medida que caus√≥ la muerte de cientos de civiles.

El art√≠culo fue reporteado y redactado por el periodista Nicholas Casey, quien denunci√≥ que el ej√©rcito colombiano estaba exigiendo a sus tropas “duplicar” las bajas y capturas en combate, sin pedirles “perfecci√≥n” ni total “exactitud” al “ejecutar ataques letales”.

El texto recuerda a lo ocurrido a principios de siglo, con una táctica que pedía a los soldados cumplir una cuota de objetivos, lo que derivó en asesinatos generalizados, encubrimientos y muertes de civiles.

Adem√°s de los “falsos positivos”, procedimiento donde la poblaci√≥n civil -principalmente campesinos- eran asesinados por militares y luego los hac√≠an pasar por guerrilleros, incluso disfraz√°ndolos.

De acuerdo al Times, el ej√©rcito colombiano ha vuelto a presionar a las tropas para aumentar sus “cuotas”, ofreciendo vacaciones extras y otros incentivos, similares a los de la d√©cada pasada, consigna New York Times.

“Un general orden√≥ a los comandantes ‘hacer lo que sea‚ÄĚ’ para mejorar sus resultados, incluso si eso significaba ‘aliarse’ con grupos criminales armados para obtener informaci√≥n sobre objetivos, una estrategia de dividir y conquistar”, detalla el mencionado medio de comunicaci√≥n.

Molestia en el gobierno de Colombia

La publicaci√≥n del reportaje gener√≥ molestia en el gobierno de Iv√°n Duque, que junto con negar las acusaciones y afirm√≥ que administraci√≥n rechaza cualquier tipo de violaci√≥n a los Derechos Humanos, como fue el caso de los “falsos positivos”.

‚ÄúSatanizar a la Fuerza P√ļblica, ni decir que est√°n bajo el mando de personas que deshonran el uniforme porque sus miembros tienen la labor de denunciar cualquier acto indebido que se cometa el interior‚ÄĚ, expres√≥ tras la revelaci√≥n del reportaje.

Pero sus aliados tambi√©n reaccionaron a la publicaci√≥n, particularmente la senadora oficialista, Mar√≠a Fernanda Cabal, quien public√≥ fotos del corresponsal y escribi√≥: “Este es el ‘periodista’ Nicholas Casey, que en 2016 estuvo de gira con [la guerrilla de] las FARC en la selva ¬ŅCu√°nto le habr√°n pagado por este reportaje? ¬ŅY por el de ahora, contra el ej√©rcito de Colombia?”.

El mensaje se viralizó y otros simpatizantes del partido derechista del presidente Duque se sumaron a las críticas.

Las acusaciones y amenazas contra Casey, lo obligaron a abandonar Colombia.

“He tomado la medida de mantenerme fuera del pa√≠s por las acusaciones falsas que fueron lanzadas ayer en Twitter por Mar√≠a Fernanda Cabal y replicadas por varios pol√≠ticos en las √ļltimas 24 horas”, se√Īal√≥ Casey en un mensaje enviado a la prensa.

Este mismo periodista, había destacado por denunciar los vínculos entre el chavista y exvicepresidente de Venezuela, Tareck El Aissami, y el narcotráfico o el abuso de Cuba en la exportación de médicos. Incluso también tuvo que abandonar Venezuela.

Por su parte, el New York Times respondi√≥ en la misma red social: “Informamos de manera precisa e imparcial (…) En este caso, simplemente informamos de lo que dicen los documentos escritos por el ej√©rcito, as√≠ como informaci√≥n proveniente de los mismos oficiales colombianos”.

Por su parte, la Asociaci√≥n de Prensa Internacional de Colombia se√Īal√≥ en un comunicado que la “estigmatizaci√≥n” de los periodistas “pone en peligro” su vida y pidi√≥ una “rectificaci√≥n” a los implicados.

El director para las Am√©ricas de la ONG Human Rights Watch (HRW), Jos√© Miguel Vivanco, hab√≠a dicho el s√°bado: “Estas pr√°cticas sugieren que el actual Ej√©rcito y el Ministerio de Defensa no han aprendido nada de uno de los cap√≠tulos m√°s oscuros de la historia de Colombia, el de los falsos positivos. Estos incentivos ponen en serio riesgo a la poblaci√≥n civil”.

Colombia, principal productor mundial de cocaína, vive un conflicto armado que durante medio siglo ha enfrentado a guerrillas, paramilitares, agentes estatales y narcos, con un saldo de más de ocho millones de víctimas.

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