Internacional
Viernes 08 marzo de 2019 | Publicado a las 15:28
El drama de los venezolanos por apagón que se ha extendido por más de 20 horas
Por Diego Vera
La información es de Agence France-Presse
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Margarita concluyó este viernes que llegó la hora de irse de Venezuela tras ver su negocio arrasado por ladrones que aprovecharon la oscuridad y el caos en que quedó sumido casi todo el país desde el jueves por un apagón.

“Le dije a mi esposo que hab√≠a decidido irme, lo ten√≠a pensado hace a√Īos, pero lleg√≥ la hora, an√≥talo”, dijo a la AFP Margarita Jard√≠n, con el semblante roto de tanto llorar en medio del desorden de su peque√Īo local de impresi√≥n y fotocopiado en Bello Campo, en el este de Caracas.

A salvo de las c√°maras de seguridad y sin vigilancia en el sector, los asaltantes abrieron un boquete y se llevaron una computadora,
tres impresoras, la caja registradora, el punto de pago electr√≥nico -vital por la escasez de efectivo- y chucher√≠as (snacks). En medio de la grave crisis econ√≥mica ser√° dif√≠cil levantar el negocio familiar iniciado hace 20 a√Īos, admite la mujer de 41 a√Īos.

“No quiero dejar mi pa√≠s, pero qu√© hago, no se puede vivir en esta desidia”, a√Īadi√≥ esta profesora de arquitectura de una universidad p√ļblica, donde su sueldo no llega a 10 d√≥lares.

Veintid√≥s de los 23 estados del pa√≠s sufren un apag√≥n desde las 16:50 locales del jueves (17:50 de Chile), que el gobierno del presidente Nicol√°s Maduro atribuy√≥ a un sabotaje de la oposici√≥n y Estados Unidos en su empe√Īo para sacar del poder al mandatario socialista.

Aunque los cortes de luz son frecuentes en el país con las mayores reservas petroleras, se trata del peor apagón que sufre Venezuela en medio del deterioro de la infraestructura eléctrica.

Agence France-Presse
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“Otro d√≠a de atraso”

La emergencia colaps√≥ los servicios de internet, el transporte p√ļblico, el suministro de agua (amplios sectores dependen de bombas el√©ctricas para alimentar sus tanques por los racionamientos) y de gasolina, por lo que el gobierno suspendi√≥ la jornada laboral y las clases.

Luego de más de 21 horas de corte eléctrico, los gremios de la salud también reportaban dificultades para atender a pacientes en los hospitales.

Sin comunicaci√≥n y con los celulares muertos, un grupo de vecinos de Los Palos Grandes, en Caracas, madrug√≥ para hacer fila y recargar sus aparatos en un panel solar de una plaza p√ļblica.

“Pasamos la noche con velas, mis familiares est√°n en la casa porque no pudieron ir a trabajar ni estudiar”, cont√≥ a la AFP Alexis Zabala, de 62 a√Īos, incr√©dulo sobre la versi√≥n de un sabotaje.

“Es mentira, ellos (el gobierno) siempre buscan a quien echarle la culpa. La raz√≥n es el mal estado de la red, la falta de mantenimiento y de inversi√≥n”, apunt√≥ el jubilado de 62 a√Īos.

“Ojal√° no pase nada grave, pero esto est√° muy raro”,
afirmó por su parte un empleado de un hotel, abriendo campo a las suspicacias.

Las calles de la capital lucen semivac√≠as, pues el metro sali√≥ de operaci√≥n y la flota de autobuses -ya afectada por la falta de repuestos- ces√≥ en un 90% este viernes, seg√ļn dirigentes del sector.

Rostros cabizbajos abundaban entre los transe√ļntes, mientras la polic√≠a brillaba por su ausencia en los cruces viales.

“Es un d√≠a perdido para todo el pa√≠s; otro d√≠a de atraso”, declar√≥ a la AFP Carlos, mientras esperaba en vano clientes para transportar en su motocicleta. Su compa√Īero Jonathan ten√≠a una preocupaci√≥n adicional: “Estoy rezando porque lo poquito que uno tiene en la nevera no se descongele y ah√≠ s√≠ estamos jodidos”, sostuvo.

Agence France-Presse
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Ni para las velas

Judi Bello acudi√≥ a su trabajo como vigilante en un banco estatal solo “por cumplir”, pues nunca abri√≥ las puertas. Tuvo que tomar tres autobuses y agotar el poco efectivo que ten√≠a.

“Volver√© caminando, no tengo m√°s real (dinero). Me vine sin comida porque lo que ten√≠a se los dej√© a mis hijos”, confi√≥ Judi a la AFP, alist√°ndose para una caminata de seis horas.

La mujer, de 42 a√Īos, debe arregl√°rselas con un salario m√≠nimo que apenas le alcanza para dos kilos de carne y en breve despedir√° a su hija de 18 a√Īos que emigrar√° a Per√ļ, para sumarse a los 2,7 millones de venezolanos que, seg√ļn la ONU, abandonaron el pa√≠s desde 2015 debido a la peor crisis en la historia moderna de Venezuela.

Agence France-Presse
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Se quedar√° con su hijo de 13 a√Īos, a√ļn convaleciente de una pu√Īalada en el coraz√≥n que, cuenta, le propin√≥ un ni√Īo de 10 a√Īos para robarle sus chancletas y a la que sobrevivi√≥ gracias a las medicinas que le don√≥ una fundaci√≥n. “No tengo ni siquiera para comprar velas, est√°n muy caras”, dijo.

Mientras técnicos de la estatal eléctrica intentan resolver la crisis en la hidroeléctrica Guri, la más grande del país,
Margarita empaca la poca mercanc√≠a que le dejaron los ladrones. Y dentro de poco las maletas que la llevar√°n a probar suerte en “alg√ļn pa√≠s latinoamericano”.

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