Internacional
Un viaje al interior de Cuba
Publicado por: Catalina Díaz La información es de: Néstor Aburto
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A medida que avanza el bus por el interior de Cuba aparece la zona poco conocidas para los chilenos que solo aterrizan en La Habana, Santiago de Cuba, o el m√≠tico sector tur√≠stico de Baradero. A primera vista es una zona detenida en el tiempo, como si el bus cargado de personas arribara a la d√©cada de los 90, con algunas diferencias ya que las mayores infraestructuras que se observan desde la carretera nacional o en el ingreso y salida de los pueblos aleda√Īos a la ruta, son de edificios sociales, postas, hospitales y escuelas.

Su gente sonr√≠e al escuchar un acento extranjero, al indicar que somos chilenos, la sonrisa es mayor: ‚ÄúSalvador Allende, Michelle Bachelet, el dictador Pinochet‚ÄĚ, es la respuesta con lo que evidencian su nivel de conocimiento pol√≠tico para quienes han sido criados bajo la ideolog√≠a anti imperialista y neoliberal.

Asumen de inmediato, eso s√≠, que las cosas en nuestro pa√≠s no van bien, indican que ‚Äúen la televisi√≥n vimos la represiones de los socialistas con el pueblo‚ÄĚ, sin embargo cuando se busca entablar una conversaci√≥n pol√≠tica sobre esos casos y lo que ocurre en Cuba, se alejan o callan.

El viaje contin√ļa pese haber circulado 4 horas de las 14 que tardar√° el omnibus, en llegar a Santiago de Cuba, segunda ciudad m√°s importante de Cuba y lugar donde a contar del domingo descansaran las cenizas del l√≠der de la revoluci√≥n, Fidel Castro Ruz.

Una caja blanca, con arroz y cerdo o pollo frito, ser√° lo que √ļnico que comeremos en el bus, ya que la m√°quina se detendr√° frente a lo que en Chile se le dir√≠a una ‚Äúpicada‚ÄĚ, ac√° es un puesto hecho para que los pasajeros se alimenten.

El pago lo har√°n en moneda local: ‚Äú0.50 CUC‚ÄĚ se√Īala el vendedor, explicando que √©l cobra en moneda que usa el pueblo: ‚Äúlos turistas se les cobra en la moneda de ellos, nosotros vivimos con la otra‚ÄĚ me responde con un acento cubano ininteligible.

Un joven de 22 a√Īos y que comparte el asiento, al ver que somos extranjeros y que protegemos nuestros enceres, se√Īala con tono tajante: ‚ÄúEn Cuba compa√Īero no se roba, vivimos en socialismo‚ÄĚ, convidando con
la mano a dejar los bolsos en el compartimiento sobre los asientos.

Y agrega ‚Äúpuede dormir y cuando despierte sus cosas estar√°n ah√≠, eso es gracias a Fidel, la gran herencia que nos dej√≥‚ÄĚ remata. Al igual que el resto de las personas evita entrar en un di√°logo profundo sobre la realidad cubana, ya que al consultarle por el futuro advierte: ‚Äúexiste muchos j√≥venes como yo de Cienfuegos, Camag√ľey o Bamayo (provincias interiores de Cuba) que estamos dispuestos a defender nuevamente la soberan√≠a de los gringos‚ÄĚ.

Respuesta diferente a la que entregaban los capitalinos (La Habana) que seg√ļn lo expuesto mantienen la esperanza en una apertura total y el fin del embargo econ√≥mico de Estados Unidos.

En el ambiente se respira paz, tranquilidad, y los temas de conversaci√≥n que se pueden escuchar de los pasajeros que viajan tramos cortos en el recorrido, es el recuerdo sobre de quien dicen era un l√≠der carism√°tico y respetuoso. ‚ÄúEnse√Ī√≥ que todos valen lo mismo‚ÄĚ le dec√≠a una se√Īora a su compa√Īero de asiento.

La geografía de las zonas interiores de Cuba tiene una enorme vegetación de árboles nativos, muy diferente a las grandes plantaciones forestales chilenas. El aire acondicionado del bus corta la humedad y calor que existe en el exterior. Los controles policiales en la carretera son sistemáticos, debido al desplazamiento de decenas de vehículos que vienen desde La Habana a Santiago de Cuba, para participar el domingo de las exequias finales de Castro Ruz.

Pero en este viaje por el centro de la hist√≥rica isla, reaparece con fuerza el nombre Camilo Cienfuegos. El m√≠tico guerrillero que acompa√Ī√≥ a Castro en el desembarco del Granma y que muri√≥ a los 27 a√Īos el mismo a√Īo en que la revoluci√≥n se instalada en el pa√≠s producto de un extra√Īo accidente a√©reo.

Cienfuegos o reconocido como ‚Äúel Comandante del Pueblo‚ÄĚ qued√≥ en el imaginario de sus habitantes de zonas interiores e incluso Fidel Castro luego le podr√≠a su nombre a una de las ciudades que acompa√Īan la ruta entre La Habana y Santiago de Cuba.

Por estos días los habitantes de Cienfuegos y Holguín, lo recuerdan por su enorme carisma y cercanía con el pueblo, algo similar a la empatía, dicen ellos, que tenía Castro.

Santiago de Cuba

Santiago de Cuba es un lugar emblem√°tico para el proceso revolucionario que parti√≥ oficialmente en 1956 y no fue hasta el 1 de enero de 1959 cuando se coron√≥ con el poder. Esa zona, rodeada por Sierra Maestra, una abundante vegetaci√≥n, imponentes √°rboles, y por cierto vecina del enclave Guant√°namo, est√° lista para cobijar los restos de quien los gobern√≥ por 49 a√Īos.

Por esta raz√≥n el recorrido del cortejo f√ļnebre militar transitar√° por pr√°cticamente toda la ciudad que tiene casi 500 mil habitantes.

Serán 17 kilómetros totales los que recorrerá con tres paradas, todas emblemáticas en la vida de Castro. La primera será en Plaza de Martes, luego a las afueras del antiguo Cuartel Moncada, para llegar hasta la Plaza de la Revolución Antonio Maceo.

Este domingo a las 7 de la ma√Īana saldr√° desde la plaza de la Revoluci√≥n de los Santiaguinos para ingresar al hist√≥rico Cementerio de Santa Ifigenia, quedando claro que la zona interior y Santiago de Cuba forman parte del brazo duro de apoyo al proceso que se inici√≥ en 1959.

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