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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Juan Carlos 'Pollo' Valdivia, reconocido periodista y conductor chileno con una extensa carrera en la televisión, ha sido una figura clave en la evolución de la industria audiovisual. A través de programas emblemáticos como 'Sábado por la noche', 'Pollo en Conserva' y 'Así somos', Valdivia exploró formatos innovadores que anticiparon la explosión de los podcasts y vodcasts en las plataformas de streaming. En una entrevista, reflexiona sobre la actualidad de la televisión chilena, destaca la democratización de los medios gracias a la tecnología y plantea la importancia del control editorial para combatir la desinformación.

Con más de tres décadas de trayectoria en la televisión chilena, el periodista y conductor Juan Carlos ‘Pollo’ Valdivia ha sido testigo privilegiado de las transformaciones de la industria local. Creador y animador de programas emblemáticos como ‘Sábado por la noche’, el antimatinal ‘Pollo en Conserva’ y ‘Así somos’, Valdivia se anticipó a los podcasts y vodcasts que hoy dominan las plataformas de streaming, poniendo en primer plano la conversación, pero también a los temas que ahí se abordan. Hoy, desde el 2026 y con dicha experiencia a cuestas, ahonda en su diagnóstico sobre la televisión chilena, reflexiona sobre la dependencia de los formatos extranjeros y propone resignificar el concepto “crisis”.

(P): Como espectador, ¿cómo te relacionas con la televisión del 2026? Desde ‘Sábado por la noche’ hasta nuestros días ha cambiado la industria, pero tu programa se anticipó a los formatos y temas que hoy dominan las plataformas

(R): ‘Sábado por la noche’ era muy de los podcasts de hoy. Esode juntarse en una mesa redonda y conversar. Lo hicimos hace ya casi 25 o 30 años, en el 99. Yo hacía un formato que hoy día le llaman vodcast. Yo creo que esto tiene que ver con las mutaciones y los cambios de una industria que vivió un momento complejo y lo está viviendo todavía, por el advenimiento de las tecnologías que permitieron democratizar el acceso a los medios. Cada cual que tenga un teléfono celular puede generar su propio contenido y su propio medio. Hay tantos medios como personas que tengan un celular. Pero el tema que podemos discutir es cuánto irradia, a cuánta gente llega el mensaje. Pero es impresionante que, a través de las redes sociales, que antes eran para comunicarse entre amigos o grupos de interés, hoy sean un mecanismo de comunicación enorme y tremendamente influyente. Por algo, Elon Musk le echó el ojo a Twitter y lo adquirió y lo convirtió en X, porque son medios que además permiten influenciar a la sociedad.

(P): Teniendo esto en cuenta, ¿está en crisis la televisión chilena?

(R): La televisión, en ese sentido, está más viva que nunca, en términos de que se expandió la manera en que esta llega a los distintos televidentes u oyentes, porque hay muchas cosas que hoy día más se escuchan que se ven. Esta crisis no solamente afecta a la tele como la conocíamos, sino a lo que veíamos a través de un televisor. Hoy día se ve más televisión, pero cuando digo televisión, me refiero a lo que detalla el término: visión a distancia, que es la definición de televisión. Las teleseries verticales son un fenómeno, porque la gente las ve en el celular o el computador. Hace 20 años se creó YouTube y los fundadores estaban desesperados porque nadie subía sus videos. Hoy dí,a es un fenómeno mundial y hace millonarios a algunos de los más destacados generadores de contenido. Eso tiene que ver con la democratización de los medios. Todo el mundo tiene acceso a eso.

(P): ¿Cuál es el mayor problema para la TV con este panorama?

(R): Que no hay ninguna cuota de responsabilidad o de control editorial. Cuando digo control editorial, no hablo de censura. Simplemente hablo de que en el fondo, también puedes crear o influir en la opinión pública a través de mentiras. Y finalmente, lo que se está demostrando, es que vas a creer todo cuando alguien lo dice del mismo modo que tú lo piensas. Hoy día vivimos tiempos de muchas fake news y, sabiendo incluso que esas informaciones no son ciertas, te sirve creer en ellas porque se acomoda a tu pensamiento o a tu mirada del mundo. Todas estas teorías conspirativas se han extendido y se han masificado. En una sociedad tremendamente bombardeada de información que no está filtrada, que no está seleccionada, finalmente te llega de todo. Y crees hasta cosas que son inverosímiles. Y en esa confusión, es donde estamos todos metidos. Entonces, finalmente, siempre va a depender mucho de quién lo dice y la credibilidad que ese interlocutor tenga. Y ahí la televisión tiene un rol que cumplir.

(P): ¿Podría la televisión convertirse en ese filtro?

(R): Claro. Las modas, en general, siempre terminan atacando lo clásico. En el tiempo y en la duración van demostrando cierta vigencia, pero siempre aparece algo nuevo que trata de borrarlo. Es como cuando tiembla y la gente va a X, porque al segundo y medio te enteras de dónde fue el epicentro. Pero después, la gente va a la radio. La radio hoy día, con la cantidad de vehículos que se venden, es lo que más se escucha en los autos. En los tacos, donde te puedes demorar una hora, dos horas, cuatro horas de ida y vuelta. Y en la televisión está pasando lo mismo. Antes teníamos una tele en la casa y peleábamos para verla, con mi hermano. Hoy día, cada uno tiene una tele en su pieza, una tele en la cocina, en el baño. Se venden cada vez más televisores. El tema es que en el televisor, que ahora se llama Smart TV, viene ya instalado YouTube, viene instalado el Netflix, y vienen con un botón para eso. Hay una pelea bestial ahí por los recursos.

(P): Entonces ves una crisis económica en la TV, pero sólo económica, no una crisis de la televisión como medio.

(R): Absolutamente. Yo creo que tiene que ver con eso, porque las tendencias, como las modas, vuelven. Me da risa, porque las modas se imponen de un modo tal que dan poco espacio a la diversidad. Entonces, la televisión es víctima un poco de eso, pero yo creo que está decantando. La televisión como medio sigue siendo el más confiable. Antes, tú veías las noticias en la televisión abierta, pero hoy cada canal tiene un canal dedicado solamente e íntegramente a la cobertura de noticias; lo multimedia, lo 360. Entonces se confunde, pero al mismo tiempo esto es una oportunidad de negocio que permite que el medio no fallezca, que no muera en el intento. Hay una suerte de expansión para poder agarrar a esa clientela, ese público y esos auspiciadores que son tan esquivos y tan veleidosos. La competencia es feroz.

(P): Patricia Cerda, la crítica de televisión del diario El Mercurio, plantea que hoy la TV sufre una “falta de riesgo” permanente en sus contenidos. ¿Estás de acuerdo con ese diagnóstico?

(R): Más que riesgo, yo diría falta de innovación. Porque todo ya se hizo. Yo siempre reclamé y decía lo ridículo que eran todos estos programas busca-talento. Eso yo lo vi con Alejandro Chávez en “¿Cuánto Vale el Show?”, en la prehistoria. Y era el mismo formato, era un animador, una orquesta y un jurado que evaluaba a los que se iban presentando. ¿Por qué tienes que ir a comprar un formato afuera para hacer uno que se hizo acá? Entonces aquí, también, hay ejecutivos a los que les gusta la franquicia. Les gusta el modelo probado del extranjero.

(P): Hay una falta de riesgo, entonces, pero en quienes tomas las decisiones.

(R): Hay un punto ahí. Si nos vamos al ‘Protagonistas de la Fama’, Canal 13 en esa época era un canal geriátrico, muy mayor, no tenía cómo competir, y se dieron cuenta que tenían que traer audiencias jóvenes. Para eso crearon los realitys. Pero, además, volvieron con las teleseries, y ahí surgen teleseries que fueron fenómenos, como “Machos”, que eran contenidos a los que Canal 13 no se había atrevido en una época anterior. Los reality les trajeron público joven. De hecho, rejuvenecieron a Canal 13.

(P): ¿Cómo explicas casos como el de ‘El Desestrece’, con Luis Slimming, que no pudo llevar a su público a la TV abierta?

(R): La tribu de Lucho es una tribu que no ve tele. Es lo mismo que pasó con Copano en Mega. Yo lo encuentro capísimo; a Copano lo admiro, lo encuentro groso. Pero la tele tampoco es su lugar. Hay que preguntarse eso. El mismo ‘Coliseo’ que ahora lo cambiaron del domingo al sábado, arrancando un poco de la competencia. No hay garantía de que el humor vaya a ser necesariamente sinónimo de sintonía. Va a depender mucho del estado anímico de la gente. Hay programas que nunca veo, pero todo el mundo sabe que existen. Y no necesariamente es lo más consumido. Y si es consumido, es de nicho. Yo creo que eso está pasando.

Está lleno de tribus, lleno de comunidades, y cada uno va a buscar el lugar donde se siente más cómodo o donde se identifica mejor. O donde están los que quiere ver. Hay un montón de gente que no conozco que es archifamosa y no sé quiénes son, pero en su mundo son un fenómeno. Está lleno de tribus.

(P): En estas décadas, has visto distintas generaciones de ejecutivos. ¿Cómo definirías a esta generación en particular? Porque son ellos quienes operan en la toma de decisiones.

(R): De lo que he conocido el último tiempo, están muy pendientes de lo que afuera funciona, sobre todo de la televisión argentina. Buscan formatos que vengan precedidos de un éxito, para replicar acá, y no todos resultan y son caros. Yo creo que, parte de la crisis de la televisión, es que más que mirar hacia adentro y buscar entre sus talentos, se apuesta por cosas que son re caras, porque además de las franquicias, hay que pagar los derechos. Entonces se traen programas que son de dudoso aporte, sólo porque son tendencias. Por ejemplo, los reality se habían ido para la casa hace seis años, ya no quedaban, y ahora están de vuelta. Lo mismo pasa con los programas de farándula y espectáculo; se fueron todos, y ahora están de vuelta. Y lo que pasa, es que lo trae un canal, y todos se ponen a hacer lo mismo. Entonces también, la gente, al final, está entendiendo que hay poco esfuerzo.

(P): ¿Crees que la TV todavía está “acompañando” a los chilenos? Por muchos años, se misión fue acomapañar.

(R): Yo he viajado mucho en el último tiempo por el sur de Chile, y la tele sigue siendo la que se instala en los hogares, como en la vieja época. En el sur, lloviendo, al lado de una chimenea, en Chiloé, la tele está prendida al lado de la estufa y acompaña a la familia. Sigue ocurriendo que, mientras una señora hace sus labores, prende la tele y ve los matinales. Hay horarios de la tele que están sanitos, y sigue siendo influyente. Por algo los rostros de los matinales son los rostros importantes de hoy en la TV. Antes eran los rostros de los estelares, ellos eran las grandes figuras, los que animaban los programas nocturnos.

(P): ¿Están haciendo falta las teleseries en este panorama de la TV del 2026?

(R): Yo echo de menos las teleseries. Creo que si hay que arriesgar, es volver a hacer teleseries nacionales con elenco más acotado, pero con contenidos de hoy. Claudia (Conserva) participa en una teleserie vertical que en total, la serie completa, dura una hora. Son capítulos de tres minutos y tiene millones de reproducciones. Llevan casi 100 millones de reproducciones en la primera parte. Y con la Claudia al principio no entendíamos por qué, pero claro, están pensadas para verlas en el celular. Porque además los niveles de concentración; hoy día son bajos. Al minuto y medio te aburriste. Por eso digo, hay que ver cómo la televisión se reinventa, cómo se adapta a este mundo donde la gente ve más contenidos a través del celular.