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Edmundo Varas, conocido por su participación en realitys televisivos, optó por estudiar Psicología en lugar de seguir su carrera en televisión. Motivado por el deseo de transformarse y generar orgullo en su familia, encontró en el conocimiento una llave hacia nuevas oportunidades.
En 2008, con apenas 25 años, Edmundo Varas se convirtió en el inesperado protagonista del dating show “Amor Ciego”, donde logró conquistar el corazón de Cari. Aunque su relación no prosperó, su carrera televisiva se pavimentó y, tras salir del encierro, se convirtió en otro integrante del jet set criollo.
De ello han transcurrido casi dos décadas y el exfutbolista amateur tomó un camino totalmente diferente tras alejarse de las cámaras. Tal como relató a BioBioChile, el protagonista del mítico momento que dio origen a la frase “tranquilo papá”, se enfocó en sus estudios universitarios y está a solo tres meses de convertirse en psicólogo.
– ¿Qué te llevó a estudiar una carrera universitaria y no inclinarte a seguir trabajando en televisión?
“Vengo de una familia a la que siempre le ha gustado estudiar. Por ejemplo, tengo familiares que ya son psicólogos, tengo una tía que es profesora de universidad, se recibió de la Chile y estuvo trabajando muchos años en la educación pública.
Yo era la persona a la que le gustaba el futbol, que nunca estudiaba; sentía que había algo en mí que tenía que comenzar a desarrollar. Sentí que era importante para generar una transformación y tener mejores oportunidades. Y también para que mi familia se sintiera orgullosa de mí.
Estudiar para mí siempre ha sido algo importante y relevante; solo lo había postergado por situaciones puntuales, como el fallecimiento de mi padre, y también apareció el mundo de la televisión”.
– En ese sentido, ¿no era más atractivo seguir en televisión?
“Es que entendí que en estudiar también hay un cambio importante del conocimiento. En el fondo, es una llave que abre otras oportunidades.
Dentro del área en la que me estoy desarrollando, hay un contacto muy cercano con la gente, porque es un proceso de acompañamiento directo a alguien que lo necesita de un área distinta, y eso me llevó a tomar la iniciativa.
También fue algo muy personal, habitar otro mundo. Me encantan los desafíos y sentí que era importante hacer algo más con mi vida”.
– ¿Por qué escogiste ser psicólogo?
“Sentí que tenía que ayudar a las personas, porque siempre hablaba de perseverancia, constancia, de los sueños, de la motivación, de la humildad y no entendía un poco el porqué.
Crecí con estos valores, entonces quería entender de qué se trataba. También porque empecé a habitar el mundo del dolor, la tristeza. Y cuando uno siente dolor, sufrimiento, se es más compasivo y se tiene mucha más empatía.
El entender el dolor de una manera distinta y ponerlo al servicio de la comunidad desde la experiencia, creo que ese es mi motor”.
– ¿Hubo un punto de inflexión en esa decisión?
“Tenía que ver con la pérdida. Falleció mi padre, mis abuelos. Tuve rupturas sentimentales, separaciones, fracasos que entendí desde la psicoterapia, donde conocí ese mundo. Viví procesos de acompañamiento que transformaron mi vida.
Existe el caos, pero no siempre tiene que serlo; la manera en la que me relaciono con el problema puede ser desde la calma, no siempre tiene que ser desde la desesperación o la angustia”.
– ¿Te costó integrarte a la vida universitaria? ¿Cómo fue la recepción de tus compañeros?
“Primero hice un post título, que fue con lo que me inicié en el coaching, y había muchas personas adultas y era como ‘¿Qué hace Edmundo acá?’.
En una dinámica de rompehielo me encontré con un compañero frente a frente que me dijo: ‘¿Tú eres Edmundo?’ y en un minuto me pasó algo muy curioso donde una persona muy adulta dijo: ¿Qué hace Edmundo acá?, que fue muy prejuiciosa, pero al finalizar el proceso se me acerca y me dice: ‘Fui muy prejuiciosa contigo, pero estoy súper contenta de haberte conocido; eres un gran tipo. Eso fue muy anecdótico.
En otras instancias me miraban no más, pero nadie me preguntaba. En un minuto dije: ‘Sí, soy yo’. Y en la universidad me presenté y dije ‘aquí lo digo’ para que sepan que sí soy yo y no me miren. Pero la aceptación, muy buena, mucha gente adulta, respetuosa”.
– Contaste que hiciste una especialización en perito en abuso sexual en niños y niñas, adolescentes y familias judicializadas. ¿Por qué lo elegiste?
“Siempre he creído que es súper importante tener mayores competencias para desarrollarse en un área. Además, me pasa que, desde mi percepción, a mí se me mide con una vara distinta.
Entonces sigo estudiando y preparándome para enfrentarme al desafío porque para mí ser psicólogo me encanta. Me encanta el mundo de la infancia, también de los adultos, pero sin duda tiene que ver con las competencias y preparación porque ese es mi camino”.
– Ahora que te vas a enfrentar al mundo profesional, ¿sientes que tu perfil de “chico reality” y tus polémicas te podrían perjudicar?
“No se puede tener el control de lo que pueda decir el otro, entonces yo me ocupo y preocupo constantemente de mi progreso, desarrollo y de mis competencias.
Siempre va a haber gente que va a criticar, pero esas (polémicas) las superé hace mucho tiempo. Cuando estaba en televisión, recibía muchas críticas por mi voz, mi origen, mi pelo, y claramente lo pasé muy mal.
Entonces, prestarle oído a lo que puedan decir creo que no tiene sentido; eso no es vida. Hace mucho tiempo me dejó de preocupar”.
– A casi dos décadas de ‘Amor ciego’ ¿cuál es tu análisis de tu paso por la televisión?
“Probablemente, si no hubiera hecho ese casting, no sería esta mi historia, lo importante es que en ese minuto era la oportunidad para mí y la tomé. Desde ahí mi vida tomó un rumbo distinto; me pude educar, pude adquirir algunas cosas, por ejemplo, vivienda, quizás poder tener cosas que para mí eran importantes dentro del desarrollo, y creo que también ha sido todo aprendizaje.
Sí, hay cosas de las que uno se arrepiente; sin embargo, para mí lo más importante es poder entender que todo lo que me pasó es una oportunidad para poder crecer. Esa experiencia también me ayudó a transformarme en la persona que soy hoy en día y eso lo agradezco”.
– ¿Has recibido ofertas para volver a la televisión?
“Sí, cuando Canal 13 se proclamó el canal de los realitys, comenzaron a aparecer todas las imágenes de los realitys anteriores, de los de mayor éxito, y apareció el mío. Algunos ejecutivos se contactaron conmigo para que yo pudiese participar, pero no pudimos coincidir porque estaba estudiando.
Después me llamaron para ‘Top Chef’, la segunda y tercera temporada. Claramente, tampoco coincidimos. Hace poquito me llamaron de ‘Fiebre de Canto’, pero no prosperó”.
Sobre lo mismo, Edmundo Varas no descarta retornar a la televisión, aunque quizás de una vereda diferente y enlazada con su profesión, cuyos estudios culminan en tres meses.
– ¿Cambiarías tu vida actual por una más expuesta en televisión?
“La exposición no es mala. Lo importante es cómo me relaciono con la fama, con la exposición. Messi maneja mucha exposición, pero cuida su intimidad, a su familia y lo ves feliz.
Gabriel Rolón, psicoanalista argentino; María Rojas, una psiquiatra española que influyen a través de su posición. Ocupan la exposición a su favor. Tiene que ver para qué la quiero; si para ventilar mi vida privada, estar en conflicto o estar en caos, no va a ayudar”.
En 2010, Edmundo Varas terminó su relación con Francoise Perrot de una manera bastante polémica, donde afloraron las acusaciones de agresión y violencia intrafamiliar, además de supuesto abandono a su hija en común.
En 2024, vivieron un nuevo episodio luego de que ella lo acusara de jamás haber pagado la pensión alimenticia de la niña. A finales del año pasado, la misma ex ‘Mekano’ reveló que el ex “chico reality” comenzó a cancelar aquella deuda. Sin embargo, el ex ‘Amor ciego’ no ha vuelto a referirse al respecto.
Ante ello, BioBioChile le consultó sobre su actual relación familiar, a lo que Edmundo Varas se limitó a responder: “Lo que he aprendido desde que tomé distancia de los medios es que uno tiene vida privada y no todo tiene que ser contado”, concluyó.
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