En medio de los cuestionamientos sobre la reforma de seguridad del Gobierno, la cual ha levantado críticas incluso desde el oficialismo, el diputado Patricio Briones (PDG) cuestionó la intervención constitucional, apuntando como “obsoletos” los estados de excepción constitucional, abogando más bien por soluciones permanentes. En conversación con BioBioChile, el parlamentario también aborda la salida de la exministra del Deporte, Natalia Duco, tildándola de “injusta” y se refiere a la situación de los corredores de transporte público en el Gran Concepción.
A inicios de semana, el Gobierno ingresó al Congreso un proyecto de reforma constitucional en materia de seguridad, iniciativa que contempla, entre otras medidas, la creación de un nuevo estado de excepción constitucional que podría extenderse por hasta 240 días, sin necesidad de un debate legislativo previo.
La propuesta ha generado críticas incluso entre sectores oficialistas, aliados del Ejecutivo. En este contexto, el diputado Patricio Briones (PDG) aboga por soluciones permanentes y por dejar atrás discusiones que, a su juicio, “ya están zanjadas”.
En entrevista con este medio, el parlamentario aborda la postura de su bancada frente a la reforma. Asimismo, analiza la salida de la exministra del Deporte Natalia Duco, señalando que fueron “muy duros” e “injustos” con ella.
Finalmente, se refiere a las urgentes necesidades de infraestructura de la región del Bío Bío, particularmente en materia de corredores de transporte público, planteando una alianza público-estatal.
El debate constitucional que divide al oficialismo
—¿Cuál es la postura del PDG respecto a la reforma de seguridad ingresada por el Ejecutivo? ¿Han podido leer el proyecto?
Nosotros hemos visto parte del borrador y solamente estamos chocando, como PDG, como bancada, en la forma en que quieren implementarse estas medidas. Son cerca de 30 medidas que idealmente el Ejecutivo las quiere tener de aquí a fin de año. Creo que los tiempos no están para tantas medidas en tan poco tiempo, entendiendo la magnitud y el efecto que quiere tener. El tema es que se está tocando un tema constitucional. Esto es lo que transforma una norma constitucional que perfectamente puede vulnerar la Constitución en sí.
Estamos hablando de una situación que ya fue prácticamente definida casi tres veces, con procesos que fueron fallidos y que, en estricto rigor, la gran opinión del soberano está dicha. Entrar a implementar leyes bajo norma constitucional, realmente no creemos que sea lo prudente. Esto debería llevarse como ley simple y no estar constantemente recurriendo al gran comodín de ciertos gobiernos que lo que quieren es tratar de implementar una agenda.
En este caso, y valga la redundancia, creemos que la agenda es bastante prudente. La gente está pidiendo seguridad, la gente está pidiendo mayores garantías, más respaldo, vivir tranquilo, pero creo que la forma no es la adecuada. En ese sentido, nosotros cerramos fila con que no nos toquen la Constitución.
—Se han levantado críticas de todos los sectores al respecto, incluso de sus propios aliados. Algunos apuntan a que el Ejecutivo ingresó esta reforma sin socializarla previamente. ¿Qué opina al respecto?
Nosotros creemos que está bien que el gobierno venga con un cambio de paradigma, tratar de inmediatamente marcar la diferencia con administraciones anteriores, darle un enfoque en que la gente se sienta realmente escuchada con esta agenda de seguridad. Pero en el fondo estamos volviendo a discusiones anteriores que ya están zanjadas, y que en verdad, en mi opinión, ya fue, ya fue.
El mensaje al Ejecutivo es que lo tome con seriedad, porque la gente ya no quiere más temas constitucionales. Lo que quiere la gente es resolución, una resolución práctica, que llegue rápido, pero que no tenga que estar nuevamente entrando en discusión que se tengan que tomar desde el punto de vista constitucional.
—La propuesta contempla un nuevo estado de excepción constitucional que podría extenderse hasta 240 días sin autorización del Congreso. ¿Cuál es la posición del PDG?
Nosotros hemos sido bastante claros en que los estados de excepción constitucional ya están completamente obsoletos, tan añejos a lo que realmente se necesita en la zona macro sur, también la parte norte de La Araucanía, en el sur de la región del Bío Bío. Entendemos que el Ejecutivo debía ya tomar cartas en la implementación de un plan más permanente, evitando todas estas discusiones que a la larga lo único que generan es desconfianza.
Ya desde acá, desde el Bío Bío, entendemos que se debe tomar esto de una forma mucho más práctica, pragmática, y dejar estos esfuerzos que juegan con el recurso humano, con recursos fiscales en juego que deben ser mejor administrados. La gente necesita mecanismos más permanentes.
Ahora, si se quieren saltar el Congreso, me parece que puede ser prudente en la medida en que tomen cosas que realmente valgan la pena y se corte con la violencia territorial, el terrorismo, como se le cataloga, pero el sentido común debe prevalecer. Nosotros, como ente fiscalizador, debemos estar al tanto de que se haga de la mejor forma y evitemos las dobles lecturas, porque un lado va a decir una cosa y, obviamente, el contrapeso va a tratar de inmediatamente impugnarlo. Esas son las discusiones que tienen cansada a la gran mayoría de los chilenos.
—¿Entonces vale la pena este nuevo estado de excepción constitucional que se propone?
Insisto, no es una medida permanente. Una medida permanente es tener recursos humanos entrenados, preparados, en este caso con las reglas de uso de la fuerza como corresponde, con la logística, la inteligencia y, obviamente, el soporte institucional para que las fuerzas de orden puedan actuar justamente amparados en un marco normativo que les permita utilizar todos los recursos disponibles para ello.
Entonces estamos entrando solamente en acciones que pueden ser unos grandes eslóganes que perfectamente pueden llamar la atención y ser plausibles. Mucho aplauso para la galería. Pero lo que se necesita es justamente darle tranquilidad, certeza, acciones concretas y terminar con un flagelo que viene socavando la credibilidad de las autoridades para con sus ciudadanos y recíprocamente desde hace ya 15 o 20 años. Hay que ponerse serio. Entiendo que el gobierno lo quiere hacer, pero no creo que sea la medida más prudente por el momento.
—La senadora socialista Paulina Vodanovic habló de “aberraciones jurídicas” en el proyecto. ¿Comparte esa visión?
Por el momento, nuestro equipo está revisando todo lo que es la base legal. Lo más probable es que el equipo de la senadora haya hecho sus análisis correspondientes, pero por el momento vemos que el borrador apunta a que se quieren hacer las cosas.
No me voy a pronunciar al respecto porque creo que hay formas y formas de pronunciarse en lo que es la jurisprudencia, pero por el momento queremos mantener una postura más pragmática, entendiendo que estamos jugando con un mecanismo que realmente puede marcar un antes y un después en la forma en que se controlan estos flagelos llamados terrorismo en una zona que necesita urgente una intervención permanente.
—¿Qué espera de la discusión legislativa que se viene?
En la Cámara siempre va a haber banderas que van a defender ciertas actitudes y van a reprender otras. Nosotros, como bancada, tenemos certezas que nos dicen. Hay que tomar esto con cuidado, ver el rendimiento social, establecer cuáles son los límites, pero principalmente ser ecuánime en la toma de decisiones.
Esto tiene varios ribetes y uno de ellos es que justamente estamos jugando con la tranquilidad de las personas de una zona que históricamente ha estado completamente expuesta a vicisitudes que gobiernos anteriores no fueron capaces de tomar con la mayor fuerza y principalmente con una visión de Estado. Esto se está transformando prácticamente en un caballito de batalla para algunos y no va en beneficio directo de aquellos que la están pasando mal.
La salida de Duco: “Fueron muy duros con ella, definitivamente”
—Tras la salida de la exministra del Deporte, Natalia Duco, se ha hablado de un sesgo de género, considerando que tanto ella como otras ministras han sido reemplazadas por hombres. ¿Lo considera así?
No considero un sesgo, considero que ciertas políticas públicas o la imagen del gobierno deberían apuntar a dar las mismas oportunidades, a darle el mismo protagonismo y ser ecuánime en los nombramientos. Efectivamente, tenemos una baja cuota de mujeres a cargo de algunos servicios ministeriales, de las magistraturas ministeriales, y eso está claro. No creo que sea sesgo, empecemos por eso. Creo que solamente mala suerte.
Yo creo que ha habido un poco de desprolijidad, pero es necesario que existan muchas más mujeres a cargo de ministerios que pueden ser clave incluso para el buen desempeño de un Ejecutivo que está tratando de hacer las cosas bien. Yo espero que en algún momento esto se corrija cuando eventualmente haya un cambio de gabinete en el futuro no muy lejano, y se pueda dar esa oportunidad que realmente merecen las mujeres en cargos importantes con desempeños que pueden ser incluso mucho más destacados.
—¿Cree que el Gobierno tiene en cuenta la equidad de género en sus nombramientos?
Deberían. Yo creo que sí. Y ojo, no estoy hablando de que tiene que ser 50 y 50. Yo estoy hablando de que si hay mujeres que tienen el perfil, tienen las capacidades, las competencias para estar a cargo de ministerios que son de alto impacto, más allá de que sean dos o tres o cuatro que tengan cargos de alta confianza y que obviamente estén en la palestra pública, yo creo que las hay. Si llega a ser 50 y 50, me parece perfecto. ¿Qué pasa si fueran todas mujeres también? Hoy estamos viviendo un mundo bastante álgido, con bastantes matices, y creo que ya también es tiempo de que el género femenino demuestre su potencial.
Pero hay que esperar qué pasa con los cambios de gabinete, hay que esperar cómo evoluciona este Ejecutivo que está tratando de hacer las cosas bien. Venimos de momentos bastante difíciles, con un mandato saliente que estuvo con muchos matices y bemoles que nos dejaron en una situación con muchas cosas al debe en todo ámbito y ahora con crisis internacionales, desastres naturales, cesantía, inseguridad, falta de diversificación laboral. Creo que lo tiene bien difícil el gobierno de José Antonio Kast.
—El Partido Nacional Libertario (PNL) planteó que la salida de Duco es una “excelente oportunidad” para eliminar el Ministerio del Deporte. ¿Qué opina?
El Partido Nacional Libertario se ha destacado por siempre ir al choque. Dan cuñas importantes, grandilocuentes, que a veces carecen un poco de sustento argumentativo real, pero tienen sentido cuando hay algo que realmente no aporta a la sociedad. Pero el Ministerio del Deporte sí aporta, aporta mucho en la construcción de sociedades sanas.
El Ministerio de Deporte lo que hace no es solamente brindar o gestionar acciones que permitan desde los más pequeños hasta los adultos mayores tener un espacio para expresarse, cultivar su cuerpo, proyectar su expresión, darle movimiento. Tiene que ver con generar cultura, generar vínculos, pero principalmente construir sociedades.
La cartera lo que hace es brindar algo que los otros ministerios por ningún motivo podrían: hablo de integridad, hablo de socialización, hablo de vínculo desde la perspectiva de lo emocional, incluso de lo sentimental, porque el deporte es todo. Lo que pasa es que hay un sesgo ideológico de que el deporte es un mal necesario, cuando en países de primer orden, Estados Unidos, Canadá, Turquía, España, el deporte es fundamental a la hora de las políticas públicas.
Más allá de los ribetes competitivos que genera el deporte de élite que representa al país en cualquier tipo de escenario y los medalleros, también se generan interés y espacios para que los más chiquititos se acerquen al deporte, sea cual sea la disciplina, permite darle identidad y proyectamos cultura y proyectamos idiosincrasia.
Yo creo que las palabras de la PNL en este caso rayaron un poquito en la ignorancia, rayaron un poquito en la inconsecuencia y solamente van a buscar justamente aquellos que no se informan y que obviamente van a caer en estas cuñas baratas de titular.
—¿De dónde viene entonces la idea de cerrar un ministerio tan importante para los deportistas y la población como este?
No sé, yo creo que eso es parte de su discurso. Aquí estoy respondiendo con el corazón. Yo creo que el PNL lo que está haciendo es captar al incauto que prende con agua. Suena muy lúdico, pero es que no encuentro otro argumento. En Chile tenemos para todo y, en ese sentido, el que va a creer en ese tipo de consignas me parece que está en su derecho. Nosotros tenemos que seguir defendiéndola con uñas y dientes. Primero, porque el deporte sigue siendo un espacio respetable, un espacio para la creación de nuevas sociedades y de construcción de país. No queda otro análisis en ese sentido.
—¿Cree que la salida de Duco manchó al deporte en Chile?
No, no creo que la salida de Duco haya manchado el deporte en Chile. Yo creo que en ese sentido estamos siendo muy, muy injustos con alguien que estaba haciendo cosas para el deporte, con el deporte. Y aquí voy a ser bien serio con lo que voy a decir. No todo es deporte dentro del deporte. El Ministerio está preocupado de que se apliquen políticas serias, que se apliquen políticas con proyección, que exista una correlación entre lo que se ofrece y lo que se invierte, que se cuiden los dineros.
Y ella —la exministra Duco— estaba justamente transparentando gestiones, gestiones que vienen de procesos anómalos anteriormente y lo más probable es que se le movió el piso. Quizá hablo desde la ignorancia, ojo, quizás se le movió el piso a alguien y hubo una especie de campaña para sacarla de su puesto.
—¿Fue injusta la salida de Natalia Duco?
Yo creo que fueron muy duros con ella, definitivamente.La situación de los corredores de transporte público en el Bío Bío: “Molestias varias y un aire de pesimismo”
—Este viernes sostuvo un encuentro con el ministro de Obras Públicas, Louis de Grange, quien acompañó al presidente José Antonio Kast en su visita en la región del Bío Bío. Entiendo que hubo un conclave de autoridades y el MOP por la situación de los corredores del transporte público. ¿Qué ocurrió en esta reunión?
La reunión en el GORE tuvo 2 ribetes. El primero con la exposición del ministro De Grange ratificando que el MOP se hará cargo de implementar los procesos de ejecución —y todo lo que implica— de los futuros corredores viales del Gran Concepción y de la provincia, enterrando prácticamente la idea de concesionar.
En segundo orden, la retroalimentación de todos los actores de la región, desde senadores, diputados, alcaldes y consejeros regionales de ambos distritos, encabezados por el gobernador regional, quien en un diálogo bastante neutral y llevando un liderazgo evidente sirvió de moderador.
En síntesis, molestias varias y un aire de pesimismo respecto a la manera en que el Bío Bío es considerado, y así también otras regiones, como no prioritarias, dando a entender que los anuncios grandilocuentes son solo para la capital, dejándonos como el patio, entendiendo la necesidad imperiosa de contar con proyectos de desarrollo en conectividad para toda la región.
En lo personal, el ejecutivo comete un error técnico y práctico que lo asemeja a gobiernos anteriores. Espero sí que se reevalúen a la brevedad las medidas adoptadas hasta ahora.
—¿Ve como un riesgo que la región sea, como han dicho, “desplazada” de proyectos tan importantes como estos?
Sí, definitivamente estoy en contra de que los grandes anuncios, toda esta grande elocuencia en la capital o zonas del área metropolitana, afecten porque nos transforman en el patio. Hacen que la gente sea de primer o segundo grado. Y somos chilenos, somos todos chilenos. Concepción, toda la intercomuna de Concepción, Talcahuano, incluyendo Hualpén, Chiguayante, Penco, Tomé, Coronel, San Pedro de la Paz, es la segunda ciudad más grande del país. Acá se concentra una gran cantidad de recursos humanos y las regiones somos las que aportamos el 80% de la producción del país.
Entonces me parece poco prudente que los grandes llamados, los grandes anuncios sean justamente para Santiago, entendiendo el impacto que tenemos nosotros las regiones, justamente siendo el eje estructural de Chile. De verdad que eso duele, pero estamos trabajando para que eso no vuelva a suceder.
—¿Como PDG, apoyan que Vialidad finalmente tome estos corredores?
Es una pregunta compleja. Nosotros siempre hemos creído que la ley de concesiones es lo ideal para este tipo de menester. Vialidad, claro, va a tener una misión fundamental en darle forma. Nosotros sabemos que es completamente viable.
El tema va a ser el sistema postventa. Cuando esté todo listo y dispuesto para la comunidad, ¿quién va a estar a cargo de las mantenciones? Vialidad no tiene esa capacidad. ¿Quién va a responder en caso de situaciones anómalas? Vialidad como ente estatal va a tener cierta cobertura, pero hay complejidades que todavía están en veremos y tenemos que ser serios a la hora de tomar una postura.
En el caso puntual mío, a mí me encantaría que fuera una alianza público-estatal, que dejara de lado las sombras, los matices y fueran completamente claritas y dejar de lado las especulaciones, porque de verdad eso no aporta a la discusión.
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