En los últimos dos años, más de 43.000 personas cambiaron su domicilio hacia la provincia de Neuquén, al sur de Argentina, atraídas por el desarrollo de Vaca Muerta, la formación geológica que alberga la segunda reserva de gas y la cuarta de petróleo no convencional del mundo. Son más de 10 familias por día que llegan con la expectativa de encontrar trabajo bien pago y estabilidad en una de las pocas provincias del país donde la economía crece.
La desocupación en Neuquén alcanzó la tasa más baja del país para el último trimestre del 2025, según el Instituto de Estadísticas Oficial. Fue del 2,3%, frente al 7,5% del promedio nacional.
Según datos del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL) de la Fundación Mediterránea, de las 24 jurisdicciones del país, solo tres lograron expandir el trabajo registrado en ese período: Neuquén, Tucumán y Río Negro. Las 21 restantes retrocedieron, en muchos casos arrastradas por la caída de la obra pública y la baja de transferencias nacionales.
Lo que distingue a Neuquén no es solo el empleo directo en el sector petrolero. Según el mismo instituto, desde la salida de la pandemia la extracción de petróleo en la provincia creció cerca de un 400%, y ese boom se tradujo en un aumento sostenido de la masa salarial real y del consumo muy por encima del promedio nacional, como las ventas en supermercados, el patentamiento de autos y la actividad en centros comerciales. La recaudación provincial de Ingresos Brutos también creció en términos reales de forma significativa, algo que no ocurrió en otras provincias exportadoras de recursos naturales como San Juan, Santa Cruz o Jujuy.
Entre los migrantes extranjeros que llegaron en el último año, la comunidad venezolana es la más numerosa, seguida por bolivianos, chilenos y paraguayos. A diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires, los venezolanos que se instalan en Neuquén son en su mayoría ingenieros y profesionales técnicos que llegan con contrato firmado por empresas petroleras y luego traen a sus familias.
Oportunidades selectivas
“Para perfiles técnicos (ingenieros, geólogos, electromecánicos, operadores de equipos especializados, soldadores certificados, conductores con habilitaciones específicas) el mercado sigue tensionado y hay puestos que tardan meses en cubrirse. Ahí la demanda excede a la oferta y la provincia importa talento”, cuenta a BioBioChile José Guardia, de la consultora Fortress Consulting.
“El cuadro cambia para quien llega sin calificación específica e incluso para personal con experiencia en otras cuencas del país (Comodoro, Salta, Mendoza, La Pampa). Esa franja está encontrando dificultades reales para ubicarse”, agrega.
Según el consultor, las operadoras y sus contratistas exigen certificaciones y experiencia específica en operaciones no convencionales que no son intercambiables con la trayectoria en otras cuencas del país. Y el costo de vida en Neuquén capital, Centenario, Cutral Có y especialmente en Añelo —el corazón de la actividad— subió muy por encima del promedio nacional.
Según consignan medios locales, Neuquén es la ciudad más cara para arrendar. Los alquileres aumentaron un 140% interanual y las expensas un 234%, mientras los ingresos crecieron alrededor del 70%. Quien llega sin contrato firmado puede agotar sus ahorros antes de conseguir empleo.
El propio gobierno provincial salió a moderar las expectativas. El ministro de Trabajo de Neuquén, Lucas Castelli, advirtió públicamente que no sobran puestos de trabajo y que, si surgen nuevos empleos, la prioridad será para los neuquinos. Para Guardia, ese mensaje tiene algo de las dos cosas: “Es realista en el sentido de que el sector petrolero crea menos empleo directo del que la percepción pública asume, pero también funciona como amortiguador ante una situación que puede salirse de control para algunos municipios”.
Más que petróleo
Vaca Muerta genera más empleo en otras áreas que en el mismo sector hidrocarburífero. Según Federico Belich, economista del IERAL, los sectores que más crecen por el impulso de la cuenca son el comercio —traccionado por el alto poder adquisitivo de los trabajadores petroleros— y la construcción, que avanza para cubrir toda la infraestructura de movilidad y hospedaje que el boom demanda.
“El sector de hidrocarburos genera más empleo en otras actividades que en su propio sector”, señala Belich. Además, Neuquén no es una provincia industrializada, por lo que depende de empresas de todo el país para abastecerse: el impacto del yacimiento se siente en varias provincias argentinas, no solo en la patagónica.
Guardia identifica otros sectores con crecimiento genuino: los servicios técnicos especializados (fractura, cementación, wireline), la logística pesada, la metalmecánica y la construcción industrial. Todos traccionados por grandes proyectos de infraestructura de evacuación en marcha, como el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur hacia Punta Colorada, la ampliación del sistema Oldelval y el gasoducto Néstor Kirchner. Cada una de estas obras genera muchos puestos durante la construcción y una demanda más acotada pero estable una vez operativas.
Un boom con fecha de vencimiento
Belich estima que para el primer lustro de la próxima década Vaca Muerta alcanzará su punto máximo de producción, y que hasta ese momento la provincia seguirá siendo el principal motor de empleo y migración regional del país —junto con las provincias mineras del noroeste—. Después, ese dinamismo se desacelerará.
Todavía quedan pozos por perforar, e incluso hay zonas de la cuenca que no están concesionadas. Sumado a los proyectos de infraestructura pendientes, la demanda de mano de obra y capital seguirá siendo intensa en los próximos años. Pero el horizonte tiene límites.
Tanto Belich como Guardia coinciden en que Neuquén debe usar el boom para diversificar su economía. El turismo, la industria, el agro y otras actividades deberían desarrollarse mientras haya recursos, para evitar el destino de Chubut y Santa Cruz: provincias que fueron grandes productoras de petróleo convencional, cuyas cuencas maduraron, y que hoy enfrentan una contracción difícil de revertir.
Las proyecciones de crecimiento demográfico para Neuquén rondan el 50% en cinco años. Coordinar infraestructura, salud, educación y vivienda a ese ritmo es un desafío que ninguna administración provincial argentina había enfrentado en décadas.