Economía
La historia del empresario que comenzó desde cero y vendió su negocio en US$106 millones
Publicado por: Jonathan Flores
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Rodrigo Tobar era hasta la semana pasada el due√Īo de la conocida empresa de l√°cteos La Vaquita. Sin embargo, el pasado mi√©rcoles 1 de marzo se anunci√≥ una noticia que remeci√≥ al mercado: Parmalat lleg√≥ a un acuerdo con el empresario y adquiri√≥ la totalidad de la firma en 106 millones de d√≥lares.

Una cifra sorprendente para una compa√Ī√≠a que lleva consigo una historia at√≠pica. Tobar logr√≥ a los 40 a√Īos consolidar un negocio millonario sin un t√≠tulo profesional ni un MBA, el cual comenz√≥ de forma incipiente a los 8 a√Īos vendiendo quesos por el barrio y que comenz√≥ a expandir a los 15 luego de una decisi√≥n radical: ‚ÄúYo era re malo para el colegio, y le dije a mi mam√° que no iba a ir m√°s. Casi me mat√≥‚ÄĚ, relat√≥ en un encuentro con emprendedores en 2015.

Seg√ļn recoge Pulso, el enigm√°tico empresario evita realizar apariciones p√ļblicas y es reticente a hablar con los medios de comunicaci√≥n porque le genera pudor. Ante todo, siempre prefiere guardar un bajo perfil: ‚ÄúCreo que la clave es siempre ser sencillo y no creerse el cuento, tratar de buscar nichos que no est√©n tan explorados por los grandes‚ÄĚ, coment√≥ Tobar en dicho encuentro.

Emprendimiento junior

Rodrigo Tobar naci√≥ en Rancagua el 12 de septiembre de 1976. Estudi√≥ en el Liceo Alem√°n a inicios de los 90 y viv√≠a con su familia. A los 8 a√Īos empez√≥ a vender puerta a puerta quesos frescos provenientes de una queser√≠a familiar en Melipilla, a sus vecinos entre las calles Carmencita e Isidora Goynechea en Las Condes.

A los 15 a√Īos, a cinco meses de la muerte de su padre y cuando apenas cursaba segundo medio, tom√≥ la radical decisi√≥n de abandonar el colegio. En ese momento, cuando se fueron a vivir a Melipilla, decidi√≥ que quer√≠a llegar a ser el mejor vendedor de quesos. Su mam√°, que rechazaba la opci√≥n que tom√≥, estuvo enojada con √©l por un a√Īo.

As√≠m partiendo desde cero, comenz√≥ vendi√©ndole quesos todos los d√≠as a sus cercanos del colegio, parientes y recorriendo el vecindario. En las ma√Īana se aprovisionaba de leche, elaboraba los quesos frescos y en la tarde se dedicaba a venderlos. As√≠, a los 17 a√Īos ya se encontraba consolidando un negocio que a√Īos m√°s tarde dar√≠a frutos inimaginables en ese momento. Incluso, debido a su corta edad, debi√≥ sortear una dificultad para seguir creciendo: para trasladarse entre Melipilla y Santiago hizo un trato con un conocido para que trabajara con √©l como chofer.

A los 18 ya comenz√≥ con sus planes de expansi√≥n, se traslad√≥ a Santiago y se instal√≥ con un local peque√Īo en Exposici√≥n con Blanco Encalada. Comenz√≥ con un escritorio de metal y un refrigerador de carnicer√≠a que compr√≥ en el Persa. En un principio ten√≠a cerca de quince clientes al d√≠a provenientes de peque√Īos locales y panader√≠as, pero su personalidad le estaba jugando una mala pasada para seguir creciendo: ‚ÄúAl principio me daba verg√ľenza, despu√©s me puse m√°s canchero, tom√© clientes en La Vega como ‚ÄúQuesos Arturito‚ÄĚ, Lo Valledor, y panader√≠as Casta√Īo, confes√≥ en un encuentro de emprendedores.

De chico a grande

Para seguir creciendo, Tobar debi√≥ tragarse su pudor. Ya envalentonado se propuso todos los d√≠as encontrar un cliente nuevo. Cuando copaba la capacidad del refrigerador, sal√≠a a buscar m√°s clientes, lo que lo oblig√≥ a comprar m√°s camionetas y aumentar el n√ļmero de choferes para mejorar la distribuci√≥n. La meta era llegar con sus quesos a los supermercados.

A los 23 a√Īos, Tobar quiso ampliar su producci√≥n y agreg√≥ a su gama de productos el queso chanco. Pero fue a los 27 a√Īos cuando tuvo la idea que, seg√ļn dijo, dispar√≥ su negocio: los consumidores demandaban queso laminado y √©l fue el primero en vender este alimento de forma empaquetada. Fue un √©xito que lo oblig√≥ a ampliar sus oficinas y bodegas.

As√≠, antes de cumplir los 30, compr√≥ la totalidad de la marca a su familia. Lleg√≥ con sus productos a los supermercados y tambi√©n atrajo a nuevos socios, como Kike Morand√© y Gonzalo Vial, de L√°cteos del Sur. Tras la venta a Parmalat, el empresario buscar√° ahora nuevos rumbos, ya que las condiciones de venta a la transnacional europea lo obligan a abandonar la producci√≥n de quesos. ‚ÄúVoy a seguir ligado a la agroindustria, desde hace cuatro o cinco a√Īos que tengo empresas ganaderas y de frutas‚ÄĚ, detall√≥.

URL CORTA: http://rbb.cl/g5um
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