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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Canadá y la Unión Europea se acercan en una nueva alianza, con la invitación de la presidenta del bloque, Ursula von der Leyen, para que Canadá sea un "miembro asociado". Este acercamiento se da en medio de tensiones con Estados Unidos, especialmente con la administración de Trump, y en un contexto de guerra comercial con aranceles recíprocos del 50%. El primer ministro canadiense, Mark Carney, propone medidas para facilitar el movimiento de personas, colaboración en desarrollo tecnológico y energético, y mayor cooperación en distintos ámbitos. Se espera que esta alianza se detallen en la cumbre en Montreal en octubre.

A inicios de esta semana se informó sobre los acercamientos comerciales de Canadá y la Unión Europea (UE). La situación quedó definida por un anuncio de Ursula von der Leyen, presidenta del bloque, que invitó al país norteamericano a ser un “miembro asociado”.

Según The New York Times, este nexo de Canadá con Europa es una consecuencia directa de los últimos meses de tensión del país con su vecino Estados Unidos, específicamente la administración de Donald Trump.

Vale recordar que los países actualmente se encuentran en medio de una guerra comercial, con aranceles recíprocos del 50% en sus productos, situación que socava su histórica relación bilateral.

Por lo mismo, no resulta extraña la reacción de Trump el pasado miércoles, cuando fue preguntado sobre el tema en la Casa Blanca.

“Creo que es ridículo. Si hacen eso, si considero que es en absoluto un acto hostil, impondré aranceles muy serios o dejaré de comerciar con Europa”, expuso.

Lo cierto es que la alianza entre la UE y Canadá debe ser analizada por los países de Europa. Hasta ahora, no existen naciones que sean “miembros asociados”, por lo que deberían realizarse cambios estructurales.

No obstante, todo indica que el primer ministro canadiense, Mark Carney, mantiene buena sintonía con los mandatarios europeos. De hecho, ya habló ante los eurodiputados en Estrasburgo.

Carney apuntó en su discurso de hoy a medidas para facilitar el movimiento de personas entre ambas partes, ofreció contribuciones “a gran escala” al suministro de gas e hidrógeno de la UE, y apostó también por una mayor colaboración en desarrollo tecnológico, control de la inteligencia artificial, materias primas estratégicas y defensa.

Esta asociación ampliada “se centrará principalmente en ámbitos flexibles y de baja fricción que no requieran modificaciones formales de los tratados”, vaticinó el analista del Centro de Política Europea (EPC) Ian Hernández a la agencia EFE.

A su juicio, entre los desarrollos más inmediatos podrían darse “la negociación de un Acuerdo de Libre Comercio Digital”, o la creación de marcos sectoriales de fácil aplicación técnica.

“Las novedades más tangibles se centrarán en los vínculos entre las personas y en las relaciones culturales, en particular mediante la incorporación de Canadá al programa Erasmus+ y la facilitación de los sistemas de visados de trabajo”, indicó Hernández.

La misma fuente considera que “no habrá una ampliación significativa del acceso de Canadá al mercado único europeo”, ya que un acuerdo al estilo del Espacio Económico Europeo donde se integran Islandia, Noruega y Liechtenstein “no resulta políticamente viable para ninguna de las dos partes”.

Los próximos pasos de esta alianza se comenzarán a detallar durante la cumbre que tendrá lugar en Montreal entre líderes europeos y Canadá los próximos 29 y 30 de octubre.

No obstante, para que un eventual acuerdo de asociación avanzado pueda cerrarse en un futuro sería necesario el visto bueno de todos los Estados miembros, algunos de los cuales han acogido con sorpresa o escepticismo la propuesta de Von der Leyen, así como el Parlamento canadiense.

Trump no tiene paz con Canadá

Lo cierto es que las administraciones de Trump y Carney no han tenido paz en el último tiempo. Al impasse por la Unión Europea se suma un hecho similar ocurrido a inicios de año, cuando cuestionó los acercamientos comerciales entre Otawa y China.

El miércoles, el presidente de EEUU insistió en que su vecino “Ha sido un socio comercial terrible”, pese a que la imposición de aranceles inició en Washington.

“Si hacen eso, si Europa hace eso, con una mala intención —si es una buena intención, está bien— (pero) si es una mala intención pondremos aranceles muy fuertes a Europa, lo cual es una posibilidad”, cerró.

James Batchik, subdirector del Centro de Europa del Atlantic Council, indicó a NYT que todo lo anterior refuerza la idea que EEUU ha perdido credenciales como socio confiable en los últimos años.

“La retórica en torno a convertir a Canadá en el estado 51, y las amenazas contra Groenlandia, que aún son sumamente controvertidas y se recuerdan en Bruselas, son en realidad recordatorios para ambas partes de que Estados Unidos no es necesariamente ese aliado de confianza que alguna vez fue”, concluyó.