Mientras algunos indicadores económicos han mostrado señales positivas durante este año, el mercado laboral comienza a transformarse en uno de los principales focos de preocupación para la economía chilena.
La tasa de desocupación llegó a 9,5%, su nivel más alto en cinco años, dando cuenta de las dificultades que persisten para que la recuperación de la actividad se traduzca con mayor fuerza en nuevos puestos de trabajo.
El dato adquiere especial relevancia porque coincide con señales de mayor cautela por parte de las empresas.
El Banco Central, en su Informe de Percepciones de Negocios de agosto, señaló que las compañías están reportando un bajo desempeño de sus negocios y una demanda más débil, junto con un deterioro en las expectativas de los consumidores. A esto se suman mayores costos asociados a combustibles, transporte e insumos.
El problema no es solo el desempleo
El escenario plantea un desafío mayor para la economía: que la actividad pueda mantenerse creciendo sin que eso se traduzca suficientemente rápido en empleo y consumo.
La economía chilena tuvo un segundo trimestre complejo, con una contracción anual del PIB de 0,2%, aunque el PIB no minero logró crecer 0,7%. La demanda interna, en tanto, avanzó apenas 0,1%, reflejando la debilidad de algunos componentes del gasto.
En otras palabras, el país enfrenta una combinación que puede resultar incómoda: una economía que busca recuperar dinamismo, pero con consumidores más cautelosos y empresas que todavía perciben dificultades para vender y controlar sus costos.
¿Qué pasa con el resto de la economía?
El escenario tampoco es completamente negativo.
El Banco Central mantiene la Tasa de Política Monetaria en 4,5%, mientras el peso chileno ha mostrado cierta fortaleza frente al dólar de la mano del soporte que le ha entregado el cobre.
Además, existen perspectivas favorables para la inversión hacia adelante. Un análisis reciente del Centro de Estudios Públicos (CEP) destacó que las perspectivas para 2027 son positivas y que un escenario externo favorable, junto con un aumento de los proyectos de inversión, podría contribuir a una recuperación de la actividad.
El problema, por ahora, es que esa eventual recuperación todavía debe traducirse en mayor contratación, consumo y confianza.
Una semana con nuevos datos económicos
El mercado seguirá atento esta semana a nuevos indicadores que permitirán evaluar si la economía comienza a ganar mayor tracción.
El Banco Central tiene contemplada la publicación del Imacec correspondiente a julio de 2026, mientras que el calendario estadístico del INE mantiene para esta semana nuevas cifras de actividad, precios y mercado laboral.
Así, el foco estará puesto no solamente en cuánto crece Chile, sino también en cuánto de ese crecimiento llega efectivamente a los hogares y a las empresas.
Porque detrás de las cifras de PIB, dólar o inflación existe otro indicador que probablemente seguirá marcando la conversación económica durante los próximos meses: la capacidad de la economía chilena para volver a crear empleos de manera sostenida.