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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El precio del cobre alcanzó un nuevo máximo histórico de US$14.543 por tonelada en la Bolsa de Londres, cerca del récord de US$14.545. La escalada se debe a factores como la menor disponibilidad física del metal, problemas en la oferta minera, baja de inventarios, y demanda creciente por infraestructura eléctrica, centros de datos e inteligencia artificial. Eventos meteorológicos en Chile han presionado el mercado, mientras que China ha reducido sus inventarios y importaciones de cobre refinado. Este rally es importante para Chile dado que el cobre es su principal producto de exportación y fuente de ingresos fiscales.

El cobre vuelve a hacer historia en los mercados internacionales.

El precio del principal producto de exportación de Chile llegó ayer lunes a US$14.850 por tonelada y US$6,736 la libra en la Bolsa de Metales de Londres, con una escalada que no responde a un único factor.

Detrás del fuerte avance existe una combinación de menor disponibilidad física del metal, problemas y retrasos en la oferta minera, bajos inventarios en algunos mercados y una demanda que sigue creciendo por la expansión de infraestructura eléctrica, centros de datos e inteligencia artificial.

“Para Chile, el gran escudo sigue siendo el cobre. El metal rojo avanzó y alcanzó máximos de dos semanas, lo que entregó un soporte decisivo al peso. Gracias a ese respaldo, la moneda local resistió con notable fortaleza la presión del dólar global y del petróleo”, señaló Liza Salinas, branch business director de Liberty Finance.

El tipo de cambio cerró ayer prácticamente plano, en torno a los $914, moviéndose en un estrecho rango entre los $912 y los $915.

Para la experta, mientras el cobre se mantenga en buenos niveles, el peso tiene un piso sólido que le permite navegar “incluso las jornadas más adversas” del frente externo.

China está volviendo a presionar el mercado

En Chile, las interrupciones provocadas por eventos meteorológicos han añadido presión al mercado.

Antofagasta Minerals, por ejemplo, redujo recientemente su proyección de producción para 2026 después de las afectaciones registradas en Los Pelambres producto de las intensas lluvias de julio mencionó Bloomberg.

China es el principal consumidor mundial de cobre. La disponibilidad del metal en ese mercado se ha estrechado y los inventarios han caído con fuerza.

En julio, los inventarios de cobre en la Bolsa de Futuros de Shanghái habían disminuido más de 80% desde mediados de marzo. Al mismo tiempo, las importaciones chinas de cobre refinado alcanzaron en junio su mayor nivel en nueve meses, mientras que la prima que los compradores chinos estaban dispuestos a pagar por el metal importado llegó a US$100 por tonelada, una señal de mayor tensión en el mercado físico, resaltó también Reuters.

Eso es particularmente relevante porque el precio del cobre no se mueve solamente por las expectativas financieras: cuando las empresas necesitan físicamente el metal y comienzan a competir por un volumen limitado, las primas aumentan y el mercado termina presionando los precios al alza.

El “factor Trump” también está detrás del rally

A la presión sobre la oferta se suma un elemento geopolítico y comercial: Estados Unidos.

La incertidumbre en torno a los posibles aranceles estadounidenses al cobre ha provocado que grandes cantidades del metal sean dirigidas hacia ese mercado, donde los precios han resultado más atractivos.

Esto ha alterado los flujos tradicionales del cobre y ha contribuido a reducir la disponibilidad en otros centros de consumo.

Según Reuters, los inventarios visibles de cobre en Estados Unidos llegaron a representar una proporción muy elevada de las existencias globales, mientras que los inventarios en Londres y Shanghái se han reducido.

El resultado es un mercado cada vez más fragmentado, donde China y Estados Unidos compiten por el metal disponible.

La inteligencia artificial está cambiando la ecuación

Pero probablemente el factor más estructural detrás de las perspectivas alcistas es otro: la creciente demanda de electricidad y cobre asociada a la inteligencia artificial.

Los centros de datos necesitan enormes cantidades de electricidad, redes de transmisión, transformadores, sistemas de refrigeración y cableado. Todo ese desarrollo requiere cobre.

La Agencia Internacional de Energía (IEA) proyecta que el cobre tendrá uno de los mayores crecimientos de demanda entre los minerales críticos hacia 2040, impulsado por redes eléctricas, vehículos eléctricos, almacenamiento energético, energías renovables y nuevas tecnologías.

La institución advierte además que la oferta de cobre continúa siendo una preocupación relevante.

Por eso el mercado está empezando a valorar al cobre no solamente como un insumo tradicional para construcción y manufactura, sino también como un metal estratégico para la electrificación y la economía digital.

¿Qué significa este rally del cobre para Chile?

Para Chile, la escalada del cobre es especialmente relevante porque el metal continúa siendo el principal producto de exportación del país y una fuente fundamental de ingresos fiscales.

El Gobierno ya había destacado el impacto positivo de los precios récord, porque eso abre una ventana especialmente favorable para Chile: mayores ingresos por exportaciones, mejores resultados para las compañías mineras, mayor recaudación tributaria y un incentivo para acelerar nuevas inversiones.

El problema es que un precio alto por sí solo no garantiza que Chile pueda aumentar rápidamente su producción. La industria enfrenta desafíos de productividad, permisos, disponibilidad de agua, costos y envejecimiento de algunos yacimientos.

La paradoja del actual boom del cobre es justamente esa: mientras el mundo necesita cada vez más del metal para electrificar su economía y alimentar la expansión de la inteligencia artificial, aumentar la oferta sigue siendo lento y complejo.

Por eso, más que un simple repunte de precio, el mercado está comenzando a pagar una prima por algo que puede volverse cada vez más estratégico: tener cobre disponible.